viernes, 29 de abril de 2011

THOREAU: DESOBEDIENTE

Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente,
el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel
Thoreau



¿Puede un hombre retar al Estado y quedarse tranquilo? ¿Es posible resistir pacíficamente un castigo por actuar en conciencia? ¿Desafiar una ley invocando principios constitucionales supremos es aceptable? Para los tiempos que vive el país, vale la pena echar un vistazo a los ejercicios que sobre acción cívica se han hecho a lo largo de la historia, me ocuparé hoy de Henry David Thoreau autor del concepto desobediencia civil. Pretendo dar sólo un pincelazo que permita al lector acercarse a su obra.
Thoreau nació en Concord, en el estado de Massachusetts, el 12 de julio de 1817. Su infancia y adolescencia transcurrió en su pueblo natal, en el que habría de discurrir hasta el final de sus días de vida entera. Su nombre original fue David Henry pero a los dieciséis años, en 1833, cuando ingresa a Harvard- no sin haber estudiado antes latín, griego y francés- había invertido ese orden, configurando así su primer ejercicio de desobediencia.
Dice Henestrosa que “Thoreau solía hacer bromas respecto a Harvard comentando que allí se podía aprender todas las ramas del saber, pero ninguna de las raíces (…)”. (Henestrosa, 1970).
En la ceremonia de graduación al hacer uso de la palabra, invirrtio el precepto divino, “trabajando tan sólo un día a la semana y descansando los otros seis”. Este elogio a la pereza que lleva a cabo Thoreau en su ensayo, como mecanismo de defensa, como táctica de resistencia civil y pacífica. Su desapego para con su alma mater fue tal que se negó a pagar un dólar por el Diploma oficial que le acreditaba como egresado. “Bástale a cada oveja su propia piel”. Sostuvo.
Thoreau además de su ensayo la desobediencia civil redactó las dos únicas obras que habría de ver publicadas en vida: Una semana en los ríos Concord, Merrimack, consecuencia de una excursión con su hermano John en 1839; y el clásico Walden o La vida en los bosques, publicada en 1854 tras un laborioso proceso de redacción y correcciones sucesivas.
La ideología política de Thoreau queda perfectamente al descubierto en todas sus obras. Su talante era una mezcla radical, libertaria y solidaria. Fue antiimperialista, en el apogeo del imperialismo norteamericano de la primera mitad del siglo XIX; defensor del derecho a pensar por uno mismo; combatiente del oportunismo político; ecologista convencido, en contacto con la naturaleza, cien años antes de los verdes; defensor acérrimo de las minorías indias; antiesclavista convicto y confeso, en plena efervescencia racial; defensor del derecho a la pereza. Otra de las características sobresalientes de Henry Thoreau, a lo largo de su vida y de su obra, es el rechazo de lo establecido y sus actitudes de resistencia no-violenta pero contumaz en busca de la propia libertad de pensamiento, palabra y obra.
En julio de 1846 mientras el ejército norteamericano se concentraba al sur del río grande. Thoreau se negó a pagar impuestos y por ello fue arrestado y paso una noche en la cárcel de Concord en señal de protesta a lo que consideraba como una guerra injusta. En su concepción, si la no-cooperación conlleva una pena de cárcel, esta debe ser aceptada con orgullo; considera que una persona que esté dispuesta a desobedecer y a no evadir el castigo, antes que a cooperar con una injusticia debería servir para que la opinión pública y el propio gobierno replanteen su postura.
En defensa por su acción, Henry David sostenía que, su acción fue en protesta contra la guerra de agresión que Estados Unidos estaba librando contra México y una denuncia de la política esclavista del estado de Massachusetts.
A Thoreau sí le quedan, realmente, la voz, la palabra y la calle. Porque no aspira a cargo político alguno, ni a prebendas, denuncia la esclavitud abiertamente. Y es capaz de hacerlo con absoluta libertad de palabra, porque previamente ha conquistado, para sí mismo, la libertad de pensamiento.
Este es el género de democracia que Thoreau no puede jamás aceptar, y así lo declara una y otra vez en sus escritos: aunque la esclavitud quede sancionada en la Constitución de los Estados Unidos, como así sucede, hay que ser antiesclavista, anticonstitucional en este punto concreto, y si es necesario arrastrar el remolque de antidemócrata, refiere.
Thoreau se muestra inmisericorde con los órganos de prensa, las iglesias, o los hombres públicos, con la administración de justicia y los magistrados, con la policía y el Ejército, colaboradores irracionales y serviles de unas decisiones del Congreso de los Estados Unidos.
De esta posición, se desprende que Thoreau fue un hombre que no estuvo dispuesto a cooperar con las injusticias que cometía su gobierno. Y es letal cuando dice: “Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve”. Será por ello quizá que ejerció la desobediencia civil como método de acción y convencimiento.
Para Henry es un verdadero representante de América, sostiene que de ninguna manera es un demócrata, tal y como hoy entendemos el término. Es lo que Lawrence llamaría un aristócrata del espíritu o un ácrata civilizado. “O sea, lo más raro de encontrar sobre la faz de la tierra: un individuo. (Henestrosa, 1970).
Henry Thoreau murió a las nueve de la mañana del día 6 de mayo de 1862. Pero su aporte al movimiento social resulta completamente innovador, pues contribuyo a las luchas sociales por su característica pacífica y no-violenta e inspiración para Gandhi y Luther King; además de muchos otros movimientos sociales pacifistas.
Será por ello necesario, revisar el papel de la ley, del estado, de quienes jugamos el papel de dar elementos para disentir, para pensar, para cuestionar. De quienes creemos que es necesario no centrarse en el positivismo legalista del que muchos se empeñan en ensalzar.
Revisar a Thoreau en estos tiempos donde las mayorías legislativas piensan tomar por sorpresa a sus representados, no debe ser una tarea hecha a un lado, por el contrario, debe de permitir incluso a quienes estamos vinculados con el derecho, a romper con los vicios y paradigmas que se nos quiso imponer en las aulas. Pensar, cuestionar, dudar, es un atrevimiento intelectual, los invito a ejercerlo. Hasta la próxima. Carpe diem.
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lunes, 25 de abril de 2011

EVANGELISTAS SEXENALES

En cuanto a la forma de sus rostros,
los cuatro tenían un rostro de hombre,
 un rostro de león a la derecha, un rostro de toro
a la izquierda, y un rostro de águila.

Ezequiel 1,10


Es propio para algunos aprovechar estas fechas para reflexionar entorno de sus personas, sus hechos, sus omisiones. Para otros más, es propio divertirse bajo la combinación de sol, arena y alguna bebida espirituosa.
Quienes optan por el primer escenario incluso visitan siete iglesias y se disponen a leer el evangelio. Sin conocer a los nuevos evangelistas del sexenio.
La palabra Evangelio proviene del griego ef, que significa "bien", y angelion que significa "mensaje".
Los evangelistas del sexenio, han sido los encargados de difundir el mensaje que su maestro les ha pedido prediquen, son los responsable de comunicar la buena nueva al país ya no tercer mundista en el que habitamos.
Por tratarse de gran relevancia para esta comunidad de incrédulos, me veo en la necesidad de compartir vida y obra de los evangelistas del sexenio.
Cordero (en otro tiempo conocido como Mateo), de 42 años, es un evangelista recién incorporado al calderonismo pues se afilia a esta religión el 9 de diciembre de 2009, de formación actuario y economista. Es egresado de la Licenciatura en Actuaría por el ITAM y maestro en Economía por la Universidad de Pennsylvania.
Cordero no siempre fue un evangelista, en algún tiempo fue Director de la Fundación panista, Miguel Estada Iturbide, institución responsable de asesorar técnicamente los proyectos legislativos de los diputados del PAN.
Se considera que en su evangelio se encuentran vocablos que no se hallan en los otros, por ejemplo: impuestos, dinero, oro, plata, deudas, cuentas, cambios de dinero. El también publicano es de los más aborrecidos por el pueblo Mexica, pues mes a mes incrementa el combustible.
Lozano, (también conocido como Marcos) poblano de 48 años, se formó como abogado en la Escuela Libre de Derecho, inicio su carrera en la SHCP. Pero su verdadero despegue fue gracias a un bautismo de Pedro (Carlos Salinas) pues creció durante este sexenio.
Es considerado por la tradición panista el autor del neolaborismo. Él no fue discípulo directo de panismo, ya que sus orígenes son priistas. Este evangelista baso su relato en una mezcla de su antigua religión con la actual, el neoliberalismo, conformando el neoliberalismo laboral. Pretende acabar con los derechos laborales consagrados constitucionalmente.
Ha sido considerado con el porro del calderonismo, pues se ha enfrentado a otros actores entre ellos a Marcelo Ebrad; aunque también pesa sobre él la acusación de Zhenli Ye Gon del “copelas o cuellos”.
Genaro, (también conocido en otros momentos como Juan el Evangelista) de 42 años, suele asimilarse a la figura del discípulo armado y también amado y temido por el propio Calderón. De formación ingeniero mecánico egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Es temido por su paso en el CISEN y la AFI. El símbolo de Juan, conocido actualmente como Genaro es el Águila, este evangelista es miembro de la XXIV Generación del "National Executive Institute", un diplomado del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América, hecho para los directores más destacados de las policías del mundo.
Cuenta la historia que en la versión antigua de Juan, el propio Jesucristo les puso a Juan el sobrenombre de Boanerge, o sea "hijo del trueno" a causa de la violencia de su temperamento. Esta versión no está muy alejada de la actual personalidad de García Luna pues durante este sexenio periodistas han sido víctimas de sus amenazas.
Conociendo el poder que ahora detenta y lo que representa la seguridad, pretende construir un mando único que el dirija y coordine.
Lujambio (antes Lucas de Antioquía), este evangelista de 48 años, es considerado como uno de los evangelistas más educados, es egresado de la licenciatura en Ciencias Sociales por el ITAM, maestro y candidato a doctor en Ciencia Política por la Universidad de Yale.
Este personaje no era Calderonista, sino que se hizo después, sus orígenes públicos se remontan al IFE y luego al IFAI. Actualmente ocupa la responsabilidad de educación en el Calderonismo; su educación no le ha servido sin embargo, para hacer posible una mejor educación para el pueblo Mexica, pues ocupó el lugar 48 de entre 65 naciones, en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias. El punto es que para la OCDE estar en esos niveles significa que al concluir la secundaria o cursar el primer año del bachillerato los estudiantes apenas reconocen en un texto ideas sencillas. Sobre el pesan los estigmas de estar bajo el manto protector de la Maestra, virgen del sindicalismo inmaculado de este país.
Como ven este es el perfil de los evangelistas del sexenio, del calderonismo. Por hoy es todo, no olviden dejar sus comentarios. Carpe Diem.


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martes, 19 de abril de 2011

TIEMPOS DE OBJETAR

"Hago más caso del testimonio de mi conciencia
que de todos los juicios que los hombres hagan por mí."



Cicerón





Nuestros días, los del México desgarrado, son días de objeción; días en los cuales podríamos pararnos frente a casi cualquier institución social y reclamarles el lamentable papel que juegan.
Pero la objeción a la que me refiero se inscribe en la omisión que el individuo hace respecto de un mandato de autoridad y que se inscribe dentro de los movimientos de resistencia; pues como es sabido existen diferentes formas de presentar una no obediencia, así podemos encontrar una de las figuras poco estudiadas: la objeción de conciencia.
Al respecto se puede sostener que generalmente es difícil argumentar a favor de algo que sabemos que existe pero que es incorpóreo, en este caso la conciencia. Suele decirse que la actuación en conciencia no es digna de respeto por ser en conciencia, sino porque es fruto de una decisión racional, que no contradice al derecho natural. La actuación -conciencia- puede ser considera, pues una condición necesaria, pero nunca una condición suficiente para atribuir valor moral a una determinada conducta. En concordancia con esta afirmación, Kelsen señala: "una conducta sólo puede tener valor moral, cuando no sólo su motivo, sino también la conducta misma corresponde a una norma moral".
Ahora bien, ¿Qué tanto pesa la conciencia a la hora de actuar de un individuo? ¿Es cierto que su acción está sometida? ¿La conciencia nos puede objetar nuestra acción u omisión? Pasemos a explicarla.
Objeción de conciencia entendida como la negativa a cumplir un mandato de la autoridad, o una norma jurídica, invocando la existencia, en el foro de la conciencia, de un imperativo filosófico-moral o religioso que prohíbe dicho cumplimiento, oponer la ley de la conciencia a la ley oficial, afirmar la preeminencia de la ley moral sobre la ley jurídica establecida. Así por ejemplo encontramos la objeción de en el ámbito del servicio militar, a la permanencia de los ejércitos y a la objeción fiscal a los gastos militares.
La objeción de conciencia, que se produce cuando se da una contradicción entre un deber jurídico y un deber moral, puede conducir: o a la desobediencia de la norma legal o al ejercicio de un derecho cuando la objeción queda asumida por el ordenamiento legal. Objeción de conciencia y desobediencia civil sólo se confunden o se identifican cuando el ordenamiento jurídico no admite por principio, en el plano que nos ocupa, oposición entre deber jurídico y deber moral.
Es importante decir aquí que todo ordenamiento legal, y también el referido a la objeción de conciencia, pretende precisamente conciliar o resolver el conflicto entre deber jurídico y deber moral, pero que, por lo general, no hay modificación legislativa en tal sentido que no sea consecuencia o efecto de la presión de las minorías o mayorías afectadas directamente.
La diferenciación entre objeción de conciencia y desobediencia civil es posible cuando el ordenamiento jurídico admite (por lo menos formalmente) las razones morales de la objeción de conciencia y legaliza (bien sea por respeto a las minorías, bien con la consideración de que éstas tienden a convertirse en mayoría) la objeción, al menos en determinados supuestos.
La objeción de conciencia y la desobediencia civil se asimilan hoy en día a un punto de vista pacifista. Pero tanto las controversias sobre objeción de conciencia y desobediencia civil en el interior de los Estados como el debate acerca de la injerencia humanitaria en el ámbito internacional tienen por lo general como trasfondo: un determinado análisis del nuevo carácter de la guerra en la era nuclear, una preocupación legalizadora y/o motivaciones político-morales relacionadas con la defensa de la identidad nacional o con la denuncia de las desigualdades económico-sociales en las naciones y en la comunidad internacional.
Así pues, si la desobediencia civil es la piedra de toque del actual Estado democrático de derecho (Habermas: Ensayos políticos: 2002) Finalmente, el reconocimiento de que alguien actúa en conciencia puede producirse en un marco de relaciones de carácter comunitario donde se da un grado de contacto personal continuado que permite apreciar la coherencia entre las convicciones y la conducta de una determinada persona. Pero en el marco de las relaciones completamente distintas entre los ciudadanos y el Estado “no se puede establecer un procedimiento jurídico, que permita determinar si se está actuando en conciencia sin autorizar al Estado a inmiscuirse de manera intolerable en la esfera íntima de las personas". (Estévez Araujo, La Constitución como proceso (…) 1994).
Nuestro país no tiene una legislación específica que regule la objeción de conciencia como otros países; las únicas menciones en el marco legal las encontramos en el ámbito local en referencia a los médicos y opción de no intervenir en la interrupción legal del embarazo (aborto) aludiendo ser objetor de conciencia; véase el caso artículo 59 Ley de salud del Distrito Federal y su salvedad enunciada en el mismo artículo: “es obligación de las instituciones públicas de salud del gobierno garantizar la oportuna prestación de los servicios y la permanente disponibilidad de personal de salud no objetor de conciencia en la materia”.
El otro caso es el de Jalisco y está contemplado en el artículo 18 Ter de la Ley estatal de salud y no refiere el caso particular de la práctica del aborto, dicho ordenamiento deja una clara idea: “los profesionales, técnicos, auxiliares y prestadores de servicio social que forman parta del sistema estatal de salud, podrán hacer valer la objeción de conciencia (…)”.
Fuera de los mencionados no hay ninguna otra entidad q considere esta opción, a pesar de que en Chiapas existe un grave problema con los niños no católicos que se niegan a realizar honores a la bandera. Para utilizar una expresión de un país donde está regulada esta figura (España) “nuestro país está en bragas” y parece ser que no se quiere tratar el tema.
Por lo pronto les recuerdo que son, tiempos de objetar y también de desobediencia, aunque ese tema lo tratare en otra ocasión, por hoy es todo. Carpe Diem.
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viernes, 15 de abril de 2011

PESTAÑAZOS SOBRE LA JUSTICIA

La justicia es el pan del pueblo: siempre está hambriento de ella
Chateaubriand


De una u otra forma, los mexicanos tenemos una opinión respecto del poder Legislativo y sobre el poder Ejecutivo, pero por muchos años -no gratis desde luego- el poder Judicial no existió como referencia de opinión de los mexicanos.
Para bien o para mal, el poder Legislativo, en el imaginario colectivo del mexicano y particularmente los diputados en su cámara, estuvo de facto, sujeta a los caprichos del presidente en turno, eran los signos de la hegemonía política de país. Se hablaba de los diputados y de los senadores, -más de los primeros- como simples levanta dedos, supeditados a la orden del “señor presidente”. Pero del poder Judicial no se hablaba, no se tenía comentario alguno, era para decirlo de forma elegante, un afta del poder Ejecutivo.
Se asumía que para estar bien con la “justicia”, bastaba con ser amigo del presidente. De ahí su debilidad institucional, su presencia social, su referencia discursiva nula. En el septuagenario régimen era distintivo que el derecho estuviera supeditado a la política, y tal afirmación se confirma con las reformas que desde el constituyente de 1917 tuvo este poder.
Es importante precisar que las reformas más importantes fueron las de 1987, 1994, 1996 y 1999; el objetivo era darle a la Suprema Corte de Justicia de la Nación un carácter diferente, el de tribunal constitucional. Así con las reformas se pretendió transferir a los tribunales colegiados de circuito facultad para resolver en última instancia los juicios de amparo; la creación del Consejo de la Judicatura Federal, el establecimiento de la carrera judicial, la inclusión del Tribunal Electoral al Poder Judicial de la Federación
La reforma de 1994 redujo de 26 a 11 a los integrantes de la Suprema Corte y estableció un periodo de 15 años sin posibilidad a reelección. Un ejemplo de lo anterior son los datos que aporta Susana Berruecos(1) quien señala que:

Entre 1917 y diciembre de 1994 se presentaron sólo 55 controversias
constitucionales ante la Corte. En contraste, de 1995 a 1997 se presentaron
 116 controversias constitucionales y para abril de 2000 había en la
Corte 103 demandas, de las cuales 61 estaban acumuladas
desde 1998 y 42 se había recibió durante 1999.


Este es un ejemplo que ilustra el papel que jugaron las reformas constitucionales para activar y fortalecer a la Suprema Corte; no obstante este fortalecimiento, la percepción de la opinión pública respecto al tema de la justicia en México no es diferente. Como bien señalan Fix Fierro y López Ayllón:

No se requiere una gran investigación para darse cuenta que
un sector mayoritario de la población carece de tal acceso efectivo,
al menos a las instituciones judiciales, ya que se han creado
numerosas organismos de la llamada “ justicia informal”, como
las comisiones de derechos humanos, o las diversas “procuradurías”
que pretenden paliar dicha falta de acceso. (2)

Como se puede observar, la afirmación sostenida por los referidos, refleja la necesidad del Estado de encontrar caminos alternos, no meramente jurisdiccionales que enfrenten las controversias que se puedan suscitar entre quienes habitamos este país. Sin embargo Fix Fierro y López Ayllón hacen también una advertencia digna de tomar en cuenta:

(…) el recurso a los tribunales no es la única manera en que
se resuelven los conflictos sociales; dicho en otros términos,
que solamente una fracción reducida de los conflictos de la
vida social se encauzan a la vía jurisdiccional, y aún de los que
llegan, sólo una parte concluye con una sentencia formal. (3) 

Colocada a un lado de la siguiente afirmación, debemos expresar que durante los tiempos de la hegemonía priista, se tenía la percepción de que la justicia:

(…) era demasiado costosa, lenta, rígida e inflexible; que
propiciaba  soluciones excesivamente antagónicas de “todo o nada”;
 que en ocasiones profundizaba el conflicto, en lugar de resolverlo,
 y que resultaba del todo inadecuada para tratar cierta clase de conflictos,
en los que la relación personal entre las partes era parte definitoria
 de los mismos(4)

Eran los tiempos en que difícilmente los jueces eran protagonistas, donde la justicia parecía ser administrada por el mismísimo “Señor Presidente”, o el ejecutivo en turno en el caso de los gobernadores.
Lo anterior puede ampliarse en la investigación realizada por Volkmar Gessner en el México de mediados de los años setenta y que se publicó en nuestro país a principios de los ochenta, el cual confirma algunas de las suposiciones que parecen –aunque con menor medida- estar actuales.
El trabajo muestra la aversión de los particulares a llevar sus conflictos ante instancias oficiales, así como la influencia de la proximidad o la distancia sociales entre las partes sobre el tipo de desenlace a que pueden dar lugar. Un ejemplo que ilustra mi anterior afirmación es la que el autor expresa respecto del acceso a la justicia: “(…) se ve claramente que las capas con mayor ingreso demanda con mayor frecuencia”. (5)
Lo anterior no solo fortalece la idea de que la justicia llega a ciertos sectores sino que parece confirmar la expresión de Eduardo Galeano que afirma “La justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos”.
Así fue como se consideró a la justicia durante los tiempos de la hegemonía política, la pregunta es ¿Ha cambiado en algo desde entonces? Atrevámonos a responder. Nos leemos la próxima. Carpe diem.
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(1) Citada por BEGNÉ Guerra Cristina, Jueces y democracia en México, Miguel Ángel Porrúa-UNAM-IIJUNAM, México, 2007, p.25
(2) FIX Fierro, Héctor, Sergio López Ayllón, “El acceso a la justicia en México. Una reflexión multidisciplinaria” en Justicia. Memoria del IV Congreso Nacional de Derecho Constitucional, Tomo I, UNAM-IIJUNAM, México, 2001, p.124.
(3) Ídem.
(4) Ibídem. p.125
(5) Volkmar, Gessner, Los conflictos sociales y la administración de justicia en México, traducción de Renate Marsiske, México, UNAM, 1984, p. 162.




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martes, 12 de abril de 2011

TRES PALABRAS

“Son tres palabras solamente, mis angustias
y esas palabras son…”



Y finalmente se dio, Chávez Chávez se fue, y llego un remplazo que pasará a la historia, no por lo que pueda hacer, sino por lo que es, una mujer. ¿Será por eso que mientras escribo estas líneas me encuentro con que estoy frente a la disyuntiva de hablar de la mujer o hablar de la procuradora?
La designación de Marisela Morales Ibáñez es extraña. Se dio fast track, y sin cuestionamiento por parte del PRI. Pero finalmente se dio.
Hay incertidumbre sobre el papel que puede desempeñar, la hoy procuradora sobre todo si acudimos a sus antecedentes, pero no nos ocupemos de la mujer, sino de la profesionista del derecho, veamos Morales Ibáñez es egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM y tiene maestría en Ciencias Penales por el INACIPE.
En el área de Procuración de Justicia, ha sido de todo. Se ha desempeñado como defensora de oficio, subdelegada de Control de Procesos en la Delegación Coyoacán (PGJDF), agente del Ministerio Publico Consignador.
En la PGR ha ocupado varios cargos, jefa de la Unidad Fiscal Especial, coordinadora general de Investigación, titular de la Unidad Especializada en Investigación de Tráfico de Menores, Indocumentados y Órganos. Con Vicente Fox en la presidencia y Macedo de la Concha en la PGR, Marisela Morales fue coordinadora general de Investigación Especializada en Delitos Federales. Ahí supervisó el asesinato Juan Jesús Posadas Ocampo y en la integración del expediente penal contra Andrés Manuel López Obrador.
En 2008 tras la renuncia de Noé Ramírez Mandujano como titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), Morales Ibáñez fue designada como encargada de despacho y más tarde se volvió titular.
En este año, en el Día Internacional de la Mujer, tuvo reflectores, pues fue galardonada en Estados Unidos con el Premio Internacional a las Mujeres de Valentía 2011 como reconocimiento a su liderazgo y fortaleza en la lucha contra el narcotráfico. El reconocimiento le fue entregado por Hillary Clinton y Michelle Obama.
Pero Marisela Morales tiene también su lado oscuro. En mayo de 2009, agentes de la PGR detuvieron en Michoacán a funcionarios municipales y policías, la acusación: crimen organizado. Tiempo después con la liberación de los funcionarios y policías quedo de manifiesto el poco profesionalismo, la injusticia y el ridículo de la operación que conocimos como “Michoacanazo”. Su autora, Marisela Morales Ibáñez.
Quizá por eso el PRD tiene razones en exponer sus dudas sobre su desempeño de la hoy procuradora, pues primero fue el caso de Andrés Manuel y su desafuero y luego el caso de Michoacán.
Quizá por eso, y al ver su desempeño en la comparecencia ante el Senado mis dudas crecieron, porque no me convence, ni me ha convencido el discurso que antepuso “Soy mexicana, soy madre, soy profesionista”, porque eso ya no convence. Hoy para la sociedad mexicana y sus necesidades no basta sólo ser mujer, y decir que se tienen buenas intenciones.
En su intervención durante la comparecencia de Marisela Morales el senador Pablo Gómez, advirtió que sólo le haría cuatro preguntas. Las cuales fueron de científico jurídicas, veamos:
La primer pregunta del senador Pablo Gómez fue ¿Porque cree usted que el Constituyente de Querétaro suprimió la Secretaría de Justicia? Marisela Morales respondió: “Pues considero que, pues que tal vez pudiera ser por la, porque como lo comentaba, administrativamente depende del Ejecutivo Federal la Procuraduría General de la República. Pero, ya en la cuestión técnica, en la sustantiva, tiene autonomía técnica la Procuraduría General de la República. Entonces, considero que tal vez fue esa el porqué de haber suprimido la Secretaría de Justicia ¿no?”
Para su segunda pregunta Gómez Álvarez leyó el artículo 90 Constitucional y cuestionó (…) dónde ubica usted o cómo ubica usted a la Procuraduría General de la República, cuyo nombre verdadero y original es “Ministerio Público de la Federación? La réplica de Morales Ibáñez fue: “La Procuraduría General de la República forma parte del sistema, del Gabinete de Seguridad, precisamente para la política de Estado, y las bases de coordinación y colaboración que existe entre todas las dependencias de seguridad pública. Entonces, en ese sentido la Secretaría y los presupuestos y que se están, que se otorgan a cada una de las entidades de la administración pues en ese sentido es como se, como se dota de recursos y administrativamente existe esa organización”.
Como tercera pregunta el senador plateó ¿Aceptaría usted órdenes del Titular del Poder Ejecutivo?, la respuesta de Morales fue: “Administrativa, sí. Pero, sustantivas, no.
Pero la respuesta que es inevitable leer y que se llevó la nominación fue la que Gómez Álvarez sostuvo al pedirle a Morales que explicara (…) cómo podrían las leyes convertirse en una estrategia de combate a la delincuencia general, no solamente a la delincuencia organizada (…)? La respuesta de Morales no fue superior a la de un estudiante de derecho: “Bueno, es que la Procuraduría General de la República no hace estrategias de ese tipo, o sea participa en el combate a la delincuencia en el ámbito de su responsabilidad y de sus facultades, pero la aplicación de la Ley es la que le corresponde y en ese sentido no hay otro camino, solamente la aplicación de la ley estricta y ese es su trabajo, no puede variarla de ninguna otra forma, a eso me refería o sea que dentro de toda la estrategia del gobierno, la Procuraduría está actuando conforme al mandato constitucional y en aplicación estricta de la Ley”.
Lo anterior sólo corresponde a la mitad de la respuesta que dio la hoy procuradora, a la pregunta planteada sobre la estrategia a la que daría continuidad desde la PGR. Pero su respuesta no está alejada del mejor discurso cantinflesco que hayamos escuchado.
Como profesional del derecho la procuradora estaba obligada a tener mejores respuestas, pero en realidad no las tuvo y eso es lamentable. La representante social de los intereses de la nación no puede presumir de esas respuestas.
Morales Ibáñez llego al Senado, para la toma de protesta muy bañada y peinada, perfume y escolta, todo impecable; pero mostro a su salida del recinto que lo suyo será la fuerza bruta y no la razón. Sino que le preguntes a los cristales rotos por sus guaruras que empujaron a reporteros impidiendo preguntas.
La procuradora no me convence, quizá por ello inicie con la estrofa de aquella vieja y descriptiva canción: “Son tres palabras solamente, mis angustias y esas palabras son… como me asustas”. Nos leemos la próxima. Carpe Diem.
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viernes, 8 de abril de 2011

INDIO-NACO

No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.
Gandhi


En estos días en los que las diferencias pequeñas o gigantes, se ahondan, he escuchado, visto y leído un sin número de descalificaciones, muchas de ellas sacadas de los frascos del racismo más vil.
Los descalificativos no han guardado distancia o posición en el espectro ideológico, ya sean de izquierda o derecha, han salido. Lo más común que ha salido para descalificar al oponente es decirle: Indio o llamarle Naco. Por ello me he permitido compartir con ustedes un análisis grosso modo de ambos conceptos.
El primero indio o indígena ha sido utilizado según se quiera referir, utilizar o descalificar. Como bien lo señala Alcides Reissner: El indio nace como concepto léxico y como categoría social en condiciones bien determinadas y precisas con el advenimiento del dominio colonial de los conquistadores(1)
Al descubrimiento de América, Cristóbal Colón definió como indios a los habitantes que encontró en lo que erróneamente llamó las Indias. Es así que con el descubrimiento se inicia la existencia del indio y coincidentemente también la del diccionario español, ambos de 1492.
Es en 1600 cuando el “vocablo indio aparece por primera vez como entrada de un diccionario bilingüe” 1600 (?): Viridarium Linguae Latine. Indio, Indus.(2)
En el ejemplo anterior sólo se hace mención a la palabra y a su traducción en latín sin precisar de qué indio se trata si de los indios occidentales u orientales.
Durante el siglo XVII, el indio empieza a cobrar ciertos rasgos de “caracterización geográfica” pues se cita su procedencia de las indias aún sin mencionar ¿qué indias? La primera mención de la entrada indio en un diccionario de lengua (no bilingüe) se produce en el primer cuarto del siglo XVIII. (3)
La aferrada idea de no incluir el concepto de indio en los diccionarios obedece más a una actitud de racismo y menosprecio que de olvido. Ya que no fue sino hasta el siglo XIX cuando aparecen ya los primeros acontecimientos que influirán en la imagen del indio, nos referimos a los movimientos de independencia.
Es quizá en 1879 cuando se da una definición más real de indígena: El que es natural del país, provincia o lugar de que se trata. Etimología: latín indígena, nativo de un país hablándose de hombre y dioses; de hindú, antigua forma de in, en, dentro, y de genere, engendrar: engendrado dentro, en el país.
Pero para el caso de América, esta concepción cambio. Particularmente en México Indígena es “la persona que presenta rasgos físicos, culturales y lingüísticos asociables a los antiguos pobladores de estas regiones, es decir, a los identificables como indios” (4)
Sin embargo “el indígena mexicano no es todo aquel que haya nacido y sea natural de México (…)” como lo indica la etimología. “Solo lo es aquel que tiene como antecesores (?) a los originarios habitantes prehispánicos de México” (5)
Alcides Reissner señala que en nuestro país la palabra indio es sinónimo de indígena, e indigenismo se refiere a ambos vocablos indistintamente. Sin embargo, para el criterio social el indígena que viste a la diferente, habla español, maneja valores culturales occidentales, posee bienes y tiene a su servicio indios, ya no es considerado como indio, para este criterio el indígena es más bien aquel individuo que está llamado a desempeñar funciones consideradas como intrascendentes y que son mal remuneradas. “La muchacha” “La chacha” “es indita” son las expresiones.
Jesús de la Fuente señala que el indio en México no es definido racial, sino culturalmente. Hoy “llamar a una persona indio cuando no lo es, expresa el interés por señalarla con características culturales y condiciones sociales, precisamente las que corresponden a la condición del indígena”(6)
Paralelamente a esto se ha recurrido a otro concepto, y es la palabra “naco”, es este adjetivo el más temido y rechazado por el mexicano pues se utiliza como insulto, recurso de burla y menosprecio. Bonfil Batalla lo expresa bien:

"Antes se les llamó plebe, hoy se emplea otro término que ya alcanzó arraigo;
son lo nacos. La palabra de innegable contenido peyorativo, discriminador,
racista, se aplica preferentemente al habitante urbano desindianizado, al
que atribuyen gustos y actitudes que son una grotesca imitación del
comportamiento cosmopolita al que aspira las élites, deformado hasta
la caricatura por la incapacidad y falta de cultura de la naquiza. Lo naco,
sin embargo designa también todo lo indio (…) la ciudad se resguarda
de su realidad profunda".(7)



Una idea central que debe quedar clara, es que era la expresión que se utilizaba originalmente para discriminar a quien no era peninsular puro. En esta hipótesis, todos los no nacidos en el viejo continente somos nacos.
¿Se identifican? O acaso la han utilizado para diferenciarse o quererse diferenciar de los “otros”. No se sienten mal cuando los llaman “nacos” por ser de izquierda, los derecha también lo son. Así que la próxima vez que quieran utilizar estos dos conceptos para referirse o querer desacreditar. Piénsenlo. Nos leemos la próxima. Carpe Diem.

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(1) Raúl Alcides Reissner, El indio en los diccionarios, INI, México 1983, pp. 15, 16, 18.
(2) Ibídem. pp.63, 79, 81.
(3) Ibídem. pp.82, 106,116.
(4) Idem, p. 37.
(5) Idem, pp. 37, 38.
(6) Idem, p. 70
(7) Ibidem, p. 73.


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miércoles, 6 de abril de 2011

NO, NO ESTAMOS HASTA LA MADRE...


Acepto que ames, aplaudo que actúes siempre con él.
 Acepto que sientas odio, pero no que actúes con él ...  
                                                                                             Rafael Montesinos




Desde el establecimiento del actual orden constitucional en 1917 y hasta 12 años después, en 1929 con la creación del PNR; México fue un país de partido único. No fue sino tras la concertacesión de 1989, cuando el PRI cede Baja California al PAN y ocho años después pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.
Desde 1929 y hasta el año 2000 un solo partido y una sola forma de hacer política desde la presidencia fue la que imperó. 71 años de ejercicio de poder pervirtieron su concepto; los políticos de ese partido y sus discursos reflejan lo que sus personajes fueron, “Desde la aplaudida frase del caudillo Obregón sobre los "culatazos" y el "poder al pueblo", hasta la encendida proclama del líder obrero Fidel Velázquez: "a balazos llegamos y los votos no nos sacarán". De la vanidad de Adolfo Ruiz Cortines, "no me escogieron para semental sino para presidente" a la humildad de Adolfo López Mateos "te tratan como Dios y lo eres". (Fernando del Collado: El lenguaje del PRI: 69 años: Reforma, 1998).
Ese es el pensamiento bajo el cual se levantó nuestro país, bajo el lema del que “no transa, no avanza” bajo el principio de que “un político pobre, es un pobre político”, sobre la práctica del “ni los veo, ni los oigo”. Y es que la llegada del PAN a Los Pinos no cambio nada, o muy poco, sólo de funcionarios y de poder adquisitivo de las familias de los políticos panistas y expriistas que se fueron o afiliaron a ese partido.
La llegada del PAN a la presidencia, sólo actualizó la hipótesis de que es más fácil descomponerse en el poder, que 71 años no son necesarios, que basta menos de un sexenio, para destruirse. Ambos regímenes, el prianato y el panismo, hicieron lo que hoy conocemos como México.
Por eso… No! No estamos hasta la madre… de ustedes señores políticos, porque a pesar de sus luchas por el poder los partidos, son la única forma de acceder a él. Porque no obstante que “han desgarrado el tejido de la nación, con esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida”, creemos que es mejor que el ejército y no la policía la vigile y proteja la seguridad.
No! No estamos hasta la madre… porque aún cuando “han puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces (…) de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida”; seguimos creyendo que es necesario que ustedes priistas regresen a Los Pinos.
No! No estamos hasta la madre… porque si bien es cierto que “la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo” somos susceptibles de corromper al agente vial con un billete de 200 pesos antes que pagar una infracción de un salario mínimo.
No! No estamos hasta la madre… porque no importa saber que “sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones”; nos alcanza con que hayan hecho un gran festejo en el bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución y que haya costado casi tres mil millones de pesos. Siempre será un gran orgullo ser mexicanos.
No! No estamos hasta la madre… pues qué importa que se esté “permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación”; sólo nos movilizaremos, saldremos a la calle a protestar, a quejarnos, a mal decir, a gritar un mezquino “ya basta de sangre”, cuando se asesine, desaparezca o detenga al hijo de un personaje política, económica o culturalmente conocido y callemos cuando los “Sin apellido” son humillados hasta después de su muerte, cuando no se tiene ni para enterrarlos, como fue el caso de los jóvenes de Durango o como el caso de condición étnica de Cristina Ascencio.
No! No estamos hasta la madre… ya que aún a sabiendas de que “otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno” aplaudimos o nos quedamos callados por el decretazo calderonista que beneficiará a los que estudian en instituciones privadas y no nos atrevemos a exigir que esos beneficios vayan a los más pobres de este país, aquellos que no tienen para el uniforme escolar, para el cuaderno y ni siquiera para ir desayunados a la escuela.
No! No estamos hasta la madre… que importa saber que “la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor”; si nos han querido enseñar que mientras más sufrimos más felices seremos en el reino de los cielos y nos conformamos con ello, porque seguiremos orgullosos de repetir “México, siempre fiel”.
No! No estamos hasta la madre… de saber que “lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado”, pues nos basta con repetir “no importa que roben sólo que nos dejen trabajar”. Sobra que nos lleven al mitin y nos engañemos a nosotros mismo al sostener que así contribuiremos a fortalecer que “nuestros partido” llegue al poder en 2012. Basta con creer que la llegada del PRI a la presidencia traerá beneficios para todos.
No! No estamos hasta la madre… porque aunque hoy saldremos a la calle a protestar contra ustedes “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales, después de eso iremos por una hamburguesa de la carita feliz y de paso por un café a ese que acaba de cumplir 40 años. Y nos sentiremos felices porque ya contribuimos a la patria por hoy. Y repetiremos que ya “estamos hasta la madre…” para sentirnos solidarios con quien ni conocemos; lo haremos para mimetizarnos en el discurso que lucha por insistir que no tiene su origen en el rencor y el odio. Estaremos ahí, en primera fila para que alcancemos a salir en la foto e ir mañana a comprar el periódico, y luego presumir “ya me viste” “yo estuve ahí”. No! No estamos hasta la madre… porque mañana ya lo habremos olvidado y sólo volveremos a salir a la calle cuando vuelvan a matar a alguien que tiene el poder de la mass media para difundir su causa. Por eso…No! No estamos hasta la madre…! Aunque creamos lo contrario y se escuche atrevido decirlo.
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lunes, 4 de abril de 2011

Elecciones e intelectuales

“Un intelectual, para mí, es esto: alguien fiel a un conjunto
político y social, pero que no deja de cuestionario”.
Jean Paul Sartre



De cara a la batalla presidencial de 2012, parece necesario tener presente quienes serán los hombre de ideas de tras de los posibles candidatos, más allá de los operadores, de los estrategas y orquestadores de las guerras sucias.
Hoy el mundo se encuentra envuelto en un grave problema, el ascenso de la derecha está inundando las esferas del poder, primero fue Europa, ahora América Latina. En América latina la llegada de Vicente Fox marcó un precedente contemporáneo de un gobierno claramente de derecha y que se ha mantenido hasta nuestros días
Si recurrimos a la tesis del complot todo indicaría que estamos perdidos y que hay que hacer algo, James Petras nos puede dar elementos. Algunos autores afirman que la derecha está ocupando los gobiernos del mundo, otros más sostienen que únicamente están recuperando lo que les pertenecía. Sea como sea, lo cierto es que en este ascenso de derecha, los intelectuales juegan un papel determinante.
Quizá por eso sea necesario que echemos un vistazo a la obra que nos presenta Laura Baca Olamendi” Bobbio: los intelectuales y el poder” editado por océano. Obra puede estar muy actual en cualquier momento. A Bobbio se le pude ver desde muchos ángulos, pero en esta ocasión, Laura nos presenta a Bobbio el Intelectual.
En su apartado “Hacia una genealogía del Intelectual”. Subdividido en dos puntos: a) la concepción del hombre de la cultura, y b) interpretaciones acerca de la función política de los intelectuales. Hay un par de preguntas que debemos de hacernos inicialmente ¿Qué es un hombre de cultura? y ¿Cuál es la función de los intelectuales? Preguntas hechas a tiempo. Bobbio sostiene que “los hombres de cultura forman parte de un grupo, de una generación o de una clase social y que, por lo tanto, tienen una función propia y un papel especifico en la sociedad” y que a los intelectuales les corresponde la función múltiple de “incitar, exaltar, fomentar, persuadir y disuadir, aconsejar, convencer, amenazar y aterrorizar, seducir, alabar, sugestionar, y naturalmente, también algunas veces, hacer reflexionar”.
En este punto, Bobbio elabora una tipología de los intelectuales, la cual clasifica de la manera siguiente: a) los intelectuales que están en el poder; b) los intelectuales que ejercitan su influencia sobre el poder y están fuera de él pero elaboran propuestas que pueden o no ser consideradas; c) Los intelectuales que desarrollan la función de legitimar el poder constituido; d) Los intelectuales que critican al poder; e) los intelectuales cuya función es no tener ninguna relación con el quehacer de la polis.
Sobre el segundo apartado “Interpretaciones acerca de la función política de los intelectuales”. Baca Olamendi hace una clasificación propiamente academicista de los intelectuales a partir de la conversación con Bobbio quien aporta nombres:
1) El intelectual puro o apolítico: Benda, Rolland, Weber y Croce; 2) El intelectual educador: Mannheim y Ortega y Gasset; 3) El intelectual revolucionario; 4) El intelectual militante: Cattneo. 2. “Hacia una topología histórica”.
En apartado se compone, en imágenes de los intelectuales frente al fascismo y la resistencia. Sobre las tres actitudes que algunos intelectuales asumieron durante el fascismo: el compromiso total, el no compromiso y el compromiso crítico.
También se dan algunas opiniones de intelectuales de la resistencia como la de Luigi Salvatorelli que señala que el fascismo fue “no una reacción de la gran burguesía, sino de la pequeña burguesía” frustrada en sus aspiraciones por la crisis económica después de la primera guerra mundial. Y, para cerrar esta parte es letal la opinión de Piero Bobetti quien del fascismo italiano señala: “El fascismo es la autobiografía de la nación”.
En el segundo apartado la representación de los intelectuales y el renacimiento de la democracia. Según Bobbio, la misión del intelectual en la democracia es clara, a los hombres de la cultura corresponde la tarea de defender la independencia y la autonomía de la cultura interior del propio partido o del propio grupo político en el cambio de la ideología política.
El último punto de esta segunda parte: la imagen de los intelectuales ante la crisis de las ideologías. Señala un vínculo ético-político sobre la misión de los intelectuales la cual tiene una dedicatoria al intelectual ideológico. Cierra esta parte estableciendo que tipo de intelectuales deberían de autoimponerse “principios-guía” que serían la base para una acción racional y coherente y defenderlos independientemente de las consecuencias. Esta es, según Bobbio, la ética de convicción.
Con estos elementos que nos presenta Baca Olamendi a través de Bobbio, debemos de partir para realizar nuestro análisis, ¿cuáles son los intelectuales que están cerca de cada aspirante a presidente de la república? ¿Qué ideas aportará ese intelectual o grupo de intelectuales?
La aspiración sin duda, debe ser que más allá de las descalificaciones propias dela batalla pragmática, los equipos puedan perfilar y debatir sus ideas y proyectos y su visión del país que se quiere construir.
Por hoy es todo nos leemos la próxima. Carpe Diem.
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