lunes, 31 de octubre de 2011

EL FANTASMA DE LA REELECCIÓN (2)



Compatriotas las armas os darán la independencia, las leyes os darán la libertad.
Simón Bolivar

En la entrega anterior me permití compartirles cual fue el papel de la figura de la reelección en México los primeros 15 años de vida independentista, es decir de la Independencia a la constitución de 1824. Hoy me referiré a otra etapa jurídico-política de nuestro país de 1836 hasta la constitución de 1857.
Tras la vertiginosa vida del México pos independiente, no fue sino hasta 1836 en el que el Poder Legislativo surge nuevamente como protagonista con las leyes constitucionales de 1836, conocidas también como Siete Leyes. A Justo Corro, le tocó poner en vigor en 1836 dicho ordenamiento que daría cauce a la nueva Constitución que derogo la de 1824.
Redactada por los centralistas conservadores bajo la guía de Lucas Alamán, la nueva Carta Magna acabó con el sistema federal y estableció como forma de gobierno la República Central. La nueva ley abrogó el voto universal y lo limitó a las personas que supieran leer y escribir. Esta Constitución –la de 1836- de corte centralista, conocida como Las siete Leyes, debe su nombre al número de leyes que la integraban y que juntas hicieron la Carta Magna de esa época.
En las Siete Leyes Constitucionales, la tercera se titulaba Del Poder Legislativo, de sus miembros y de cuanto dice relación a la formación de las Leyes, así estipula que “El ejercicio del Poder Legislativo, se deposita en el Congreso general de la Nación, el cual se compondrá de dos Cámaras” (Artículo 1º de la Tercera Ley de Las Leyes Constitucionales de 1836).
El artículo 9º establecía que la renovación del Senado se realizara "por terceras partes cada dos años".  La constitución también mencionaba quienes no podían ser Diputados:
Artículo 7. No pueden ser electos diputados: el Presidente de la República y los miembros del Supremo Poder Conservador, mientras lo sean y un año después; los individuos de la Suprema Corte de Justicia y de la Marcial; los Secretarios del despacho y oficiales de su Secretaría; los empleados generales de Hacienda; los gobernadores de los departamentos, mientras lo sean y seis meses después: los M. RR. arzobispos y obispos, gobernadores de mitras, provisores y vicarios generales, los jueces, comisarios y comandantes generales, por los departamentos a que se extienda su jurisdicción, encargo o ministerio.
En resumen, la Constitución de 1836 organizó el Poder Legislativo de acuerdo con el mismo carácter bicameral (artículo 1º de la tercera ley) y como su antecesora, la Constitución de 1824, dejó de incluir cualquier tipo de límites para la reelección de los miembros del Legislativo tal y como bien lo señala Ferre (Manuel Ferre Muñoz: Aspectos de la reelección en México)
En 1842 Nicolás Bravo presidente en funciones disolvió el Congreso, un grupo de diputados  pretendía discutir una nueva Constitución que a todas luces atentaba contra los interés personales de López de Santa Anna. No importando lo que dijera el Congreso y aprovechando el perfil centralista de la Constitución, Nicolás Bravo ordenó a la policía que aprehendiera a los diputados y los encarcelara, impidiendo así la discusión de una nueva Constitución con un perfil diferente.
La crisis política entre Nicolás Bravo y el Legislativo trajo el regreso de López de Santa Anna a la Presidencia de la República. Bajo su séptima presidencia, López de Santa Anna decreto las Bases Orgánicas de la República Mexicana de 1843. Estas estipularon que:
“La suma de todo el poder público reside esencialmente en la Nación y se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No se reunirán dos o más poderes en una sola corporación o persona, ni se depositará el legislativo en un individuo” (Artículo 5º Bases Orgánicas de la República Mexicana de 1843)
En esta Constitución el Poder Legislativo se depositó “en un Congreso dividido en dos Cámaras, una de diputados y otra de senadores, y en el Presidente de la República por lo que respecta a la sanción de las leyes” (artículo 25). Respecto a quienes no pueden ser electos diputados, la Constitución siguió el patrón de las redacciones anteriores y estableció:
Artículo 29. No pueden ser elegidos diputados por ningún Departamento: el Presidente de la República, los secretarios del despacho y oficiales de sus secretarías, los magistrados de la Suprema Corte de justicia y marcial. Los M. RR. Arzobispos y RR. Obispos, Gobernadores de Mitras, Provisores y Vicarios generales, Gobernadores, y los Comandantes generales no pueden serlo por los Departamentos donde ejerzan su jurisdicción o autoridad”
Por su parte el Senado "se renovara por tercios cada dos años" (artículo 43); disposiciones todas ellas idénticas a las contenidas en el anterior texto constitucional. Sin embargo, las Bases Orgánicas de 1843, al igual que en su antecesora la Constitución de 1836, no hubo un pronunciamiento respecto de la reelección, guardó total silencio sobre la elegibilidad futura de Senadores y Diputados que ya hubieran desempeñado esas tareas.
Tres años después de promulgadas las Bases Orgánicas, el 4 de agosto de 1846, José Mariano Salas y Valentín Gómez Farías, proclamaron el Plan de la Ciudadela, que desconocía al gobierno de Paredes, al Congreso y a las leyes promulgadas. La conspiración de la Ciudadela llevo a Mariano Salas a la presidencia el 6 de agosto de 1846 cargo que ocupo desde entonces y hasta el 23 de diciembre de ese mismo año.
En el manifiesto hecho por Salas y Gómez Farías, se dejaba al Congreso el peso mayor de decisión, como si fuera el centro de poder y el verdadero representante de la ciudadanía. Desconocían la fuerza de los grupos que realmente decidían: los oficiales del ejército y algunos civiles; y se desentendían de las divisiones al interior de esos grupos (Mª del Carmen Salinas Sandoval, Op. cit.) Durante su periodo Salas restableció la Constitución de 1824 y convocó a un nuevo Congreso.
El 21 de mayo se reúne el Congreso Extraordinario Constituyente para presentar, discutir y aprobar el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847. En su contenido, el Acta de Reformas establece “cincuenta mil almas, o por una fracción que pase de veinticinco mil” (artículo 7º) como condición para elegir a un diputado al congreso general. En dicho artículo, también se estipula el requisito de “veinticinco años de edad” y “estar en ejercicio de los derechos de ciudadano”, para poder ser diputado.
El Acta de Reformas de 1847 contenía 30 artículos, de los cuales el artículo 23, le da al Poder Legislativo en su carácter de Congreso General o Legislaturas estatales la facultad de promover la inconstitucionalidad de la propia norma.
Como se puede observar, de nueva cuenta no se contempló, ninguna fórmula que prohibiera la reelección de los legisladores, puesto que como vimos durante el periodo previó al Acta de Reformas, la reelección presidencial fue un instrumento que generó momentos de inestabilidad social en el país.
Los nuevos conflictos originados entre liberales y conservadores ocasionaron la llegada -por décimo primera ocasión - de Antonio López de Santa Anna al poder para cubrir un periodo del 21 de abril de 1853 al 12 de agosto de 1855. En esta ocasión López de Santa Anna gobernó con el título de Su Alteza Serenísima por ley constitucional. Mientras tanto, el país estaba en bancarrota y el gobierno era sumamente corrupto.
Bajo este escenario, en 1854 un grupo de liberales encabezados por Juan Álvarez e Ignacio Comonfort se fueron a la guerra, amparados en el Plan de Ayutla. La Revolución de Ayutla orillo a que López de Santa Anna dejara el poder y buscara el destierro.
Electo presidente interino, Álvarez Benítez gobernó poco más de dos meses, su gobierno fue fugaz, pero su equipo trascendente; tuvo en su gabinete a una generación excepcional: Ignacio Comonfort en el ministerio de Guerra, Melchor Ocampo en Relaciones Exteriores, Guillermo Prieto en Hacienda y Benito Juárez en Justicia. En su gobierno tomó dos medidas conocidas como Ley Juárez que cambiarían el destino de México: la convocación al Congreso que elaboraría la Constitución de 1857.
El 5 de febrero de 1857 fue promulgada la nueva Constitución, bajo la amenaza latente de la iglesia católica que amenazaba con excomulgar a todos aquellos individuos que juraran la Carta Magna.

Dicho ordenamiento constitucional, en su sección del Poder Legislativo estableció que “se deposita el ejercicio del supremo poder legislativo en una asamblea, que se denominará Congreso de la Unión” (Artículo 51) es decir, desaparece la Cámara de Senadores.

La Constitución de 1857 fijo también, que el Congreso de la Unión se eligiera en su totalidad cada dos años (Artículo 52); que por cada diputado propietario se nombre un suplente (Artículo 54); que era necesario ser ciudadano mexicano en ejercicio de sus derechos y tener veinticinco años cumplidos, además de ser vecino del Estado o Territorio que hace la elección, y no pertenecer al estado eclesiástico, para ser diputado (Artículo 56); y que los diputados son “inviolables por sus opiniones manifestadas en el desempeño de su encargo, y jamás podrán ser reconvenidos por ellas” (Artículo 59).
Pero al igual que sus antecesoras no contempló quienes no podían ser diputados, ni se habló de la reelección legislativa inmediata. Esos dos temas además del de la desaparición de la Cámara de Senadores quedo fuera de discusión en el Constituyente Extraordinario de 1857.
Como podemos observar, los legisladores responsables de construir ordenamientos constitucionales omitieron referir el tema de la reelección legislativa en sus propuestas de redacción, pero siempre estuvo presente en ellas, más para el Ejecutivo que para el Legislativo, “el fantasma de la reelección”. En la siguiente entrega y final de esta serie, comentaré sobre la decisión política posrevolucionaria, que llevo al PRI a mantener postura dogmática sobre la “no reelección”. Por hoy es todo, los leemos la próxima. Carpe diem. 
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viernes, 28 de octubre de 2011

EL FANTASMA DE LA REELECCIÓN (1)



Cuando una ley es defectuosa solo puede consistir en una de estas tres causas: falta de poder, falta de saber, falta de conocimiento del legislador
 Guillermo Gerardo Hamilton

Para quienes vivimos de cerca los debates en la Cámara de diputados en estos días sobre la reforma política, una cosa quedó clara, hay figuras jurídicas que siguen siendo tabú para muchos actores legislativos de esa cámara.
Los argumentos presentados por los pro-releeccionistas y los anti-releeccionistas utilizaron escenas trágicas que nuestro país vivió y casos en otras latitudes del orbe. Por ello me parece necesario presentar algunos elementos que permitan al lector tener dimensión de lo que  se discutió en estos días por los representantes populares. Presentaré así fue como se vivió en México la reelección los primeros 15 años, de la Independencia a la constitución de 1824
Quienes hemos seguido el acontecer jurídico-político de la últimas dos décadas en nuestro país, aprendimos que la construcción y consolidación del Estado Democrático de Derecho pasa por la discusión en las cámaras y por la participación de los ciudadanos en el fortalecimiento de las instituciones.
Por ello, para que el diálogo, el debate y la propuesta se den es imprescindible que el perfil de los legisladores sea el mejor, y que el perfil del legislador sea el mejor, ésta rodeada de una serie de circunstancias entre ellas la educación, la capacitación y la práctica legislativa; y la práctica legislativa se obtiene y perfecciona a través de la experiencia y solo es posible a través del número de veces que se haya accesado a la curul, porque ni el más grande teórico podrá describir y reseñar el trabajo en comisiones, el debate, las argumentaciones o el cabildeo para aprobar las iniciativas.
Hablar de la reelección implica luchar contra toda una cultura que ha sido arraigada en nuestra formación, quizá tanto como el lenguaje mismo. Y es que en México, desde niños nos enseñaron que la reelección era mala y que era propia de los gobiernos tiranos. Presentar a Díaz como el dictador por haberse reelegido por años y omitir que Juárez hizo lo mismo, pero en otras circunstancias; es un ejercicio estupendo de como la historia de bronce fue la preferida de régimen hegemónico.
Por más de 70 años vivimos formados bajo una especie de odio contra la reelección, el tema era o sigue siendo en las escuelas un asunto condenado, es lo malo, lo perverso, aquello a lo que no debemos regresar nunca más. Y para demostrar lo perverso que puede ser, está el ejemplo de Antonio López de Santa Anna, el traidor que se reeligió solo para vender a la patria, entregando más de la mitad del territorio nacional a los Estados Unidos, o el de Porfirio Díaz Mori, el dictador que gobernó nuestro país por más de 30 años y que lo mantuvo bajo el yugo de esa minoría rapaz que se distribuía los beneficios y que gozaba del poder.
Fue así como nos formaron, la información que oficialmente nos suministraron, los datos que ideologizaron los sucesos que forjaron al país que conocemos, esa fue la forma en que querían que las “supiéramos”; y es que como  “la historia es de quien la trabaja, sea está personal e íntima, o sirva para ilustrar a ciudadanos o correligionarios sobre la actuación pública de héroes y antihéroes” (Gregorio Ortega: ¿Fin de la Revolución Mexicana?: 1994) La actuación preferida del Estado es pedirle a sus ideólogos hacer una historia de bronce, donde puedan contar lo que conviene decir en el momento político correcto.
Dicho lo anterior es importante analizar el contexto histórico del momento, puesto que nos permitirá entender, las razones por las cuales se tomaron las determinaciones que llevaron a la redacción de los documentos constitucionales que se aluden.
En 1813 José María Morelos y Pavón convocó al Primer Congreso Americano en Chilpancingo, mismo que promulgó la Constitución de Apatzingán un año más tarde, sobre la base del documento escrito por Morelos, intitulado Sentimientos de la Nación.
En dicho documento Morelos y Pavón establece sobre el Poder Legislativo “Que la soberanía dimana inmediatamente del pueblo, el que sólo quiere depositarla en el Supremo Congreso Nacional Americano, compuesto de representantes de las provincias en igualdad de números” (Artículo 5 de Los Sentimientos de la Nación )
La importancia del documento aportado por Morelos y Pavón es tal, que sirvió de base para los subsecuentes ordenamientos Constitucionales. Al exponer “Que la soberanía dimana inmediatamente del pueblo” José María Morelos y Pavón, rescata las aspiraciones de la Revolución Francesa y recobra las ideas de Rousseau, Hobbes, Locke y Sieyes que entregan la soberanía al Poder Legislativo, por ser este la representación del pueblo mismo.
El documento de Morelos y Pavón expone en el artículo 6º, “Que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial estén divididos en los cuerpos compatibles para ejercerlos” De esta forma se establece por primera ocasión la forma en cómo se ejercerá el poder en tres esferas. Sin embargo, los Sentimientos de la Nación de Morelos, no contemplo la reelección legislativa, solo se dedicó a hablar de la división de los poderes y de las facultades del poder legislativo.
Tras el reconocimiento de México como país independiente en 1821, y dado que Iturbide había sido protagonista en el reconocimiento de la independencia de México, en 1822 se proclama Emperador. Sin embargo el Primer Imperio Mexicano duró pocos meses, pues se vio envuelto en una crisis derivada de la necesidad de pagar los daños provocados por los once años de revolución independentista, y de su enfrentamiento contra los republicanos.
En 1823, Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero proclamaron el Plan de Casamata, que desconocía al gobierno de Iturbide y anunciaba la instauración de una República.
El Congreso Constituyente de 1824, nombró presidente el 2 de octubre a Guadalupe Victoria para el periodo 1824-1828 y el 4 de mismo mes publicó la Primera Constitución formal del México Independiente.
La Constitución expuso que el Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial, según su artículo 6º. Por su parte el artículo 7º establece que: “Se deposita el poder legislativo de la federación en un Congreso general. Éste se divide en dos Cámaras, una de diputados y otra de senadores”
De igual forma menciona que “los diputados eran elegidos en su totalidad cada dos años, por los ciudadanos de los estados; en tanto que los dos senadores por cada estado eran elegidos a mayoría absoluta de votos por sus legislaturas, y renovados por mitad de dos en dos años”. (Miguel A. Quirós Pérez: ¿Reelección o no reelección en los órganos de gobierno de elección popular?)
Aunque la Constitución de 1824 previó que la Cámara de Diputados se renovara en su totalidad cada dos años por los ciudadanos de los estados (artículo 8º), y que los senadores  dos por cada estado "fueran renovados por mitad de dos en dos años" elegidos por las legislaturas de los estados (artículo 25). No introdujo ninguna restricción a la posibilidad de que, finalizado el plazo del desempeño de las tareas legislativas, pudieran reincorporarse a las cámaras quienes hubieran gozado ya de la calidad de senadores o de diputados.
Dice Manuel Ferre que tal salvedad pudo haberse establecido por el artículo 23, que tipificaba quiénes no podían ser diputados, o por el 29, que precisaba que “no pueden ser senadores los que no pueden ser diputados”. Pero advierte que el primero de esos artículos se aprobó sin que se suscitara la menor discusión en torno a las excepciones; que de igual forma ningún legislador menciono los posibles inconvenientes que traería consigo la reelección de los miembros de las cámaras y que tampoco consta debate alguno sobre el artículo 29.
Así fue como se vivió el México de los primeros 15 años, el de la Independencia a la constitución de 1824. Así se vivió el fantasma de la reelección. En las próximas colaboraciones aportare mi opinión sobre esta figura en las siguientes constituciones de nuestro país. Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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miércoles, 26 de octubre de 2011

REVOCACIÓN DE MANDATO




El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.
François Fénelon

La historia del poder y de su ejercicio ha presentado al hombre como el lobo del hombre. De ahí la existencia de una lucha entre hombre y diversas fuerzas políticas o sociales que han luchado por el poder, para desde ahí mantener sus posiciones privilegiadas, acceder a ellas, o distribuirlas – en el menos de los casos- entre los que menos tienen.
Por ello quizá Duverger Burdeau y Bidart Campos militen en la idea de que no existe posibilidad de considerar la existencia de la democracia si no se entiende como una forma de vida y ésta no se produce sin la efectiva existencia de un gobierno que se apegue a la realidad social.
En nuestra realidad actual, el concepto de “pueblo”  carece de una voluntad que permita adoptar directamente las decisiones políticas del Estado, simplemente es complicado pensarlo. ¿Por qué? Porque no existen instrumentos de democracia participativa que  involucre a los ciudadanos más allá del voto electivo de sus representantes y gobernantes.
Pero también ante el escenario actual, es necesario que los gobernantes no sólo sean electos por los ciudadanos, sino que de forma conjuntamente constituyan una voluntad común sobre la base del cumplimiento de la constitución, como parte de sus responsabilidades; de ahí la necesidad de apelar a la esfera ética del representante, para que se comporte conforme a lo que la ley le mandata.
Desafortunadamente  en los tiempos actuales, es frecuente encontrar gobernantes que justifican sus actos en la ley, comportándose con impunidad y afectando los principios constitucionales. Los casos más recientes son los del gobernador con licencia de Coahuila y actual dirigente del PRI Humberto Moreira, quien es acusado de falsificar documentos oficiales para contratar deuda pública. Otro más es el de Javier Duarte, -exsecretario de finanzas de Fidel Herrara y contratador de deuda pública-  venido ahora a gobernador veracruzano, a este cómico personaje se le ocurrió instruir a sus diputados locales, la inclusión del delito de perturbación del orden público y castigarlo con 1 a 4 años de prisión.
Por ello es necesario limitar al poder desde el poder mismo, utilizando a la ley como instrumento social de los ciudadanos para limitar a sus gobernantes de sus ansías desbordadas de poder y eventualmente dictatorial respaldadas en la ley.
Es así que vale la pena recuperar la opinión de Bernard Schwartz quien sostiene que:
“El régimen de derecho requiere mucho más que el hecho de que la autoridad o poder se ejerza de acuerdo con leyes regularmente promulgadas. Múltiples son los crímenes que se cometen en nombre de la ley positiva… El derecho y el poder arbitrario están en pugna irreductible...” (Los poderes del gobierno, México, UNAM, 1966,  p. 33.)
Como se observa, la opinión de Schwartz describe lo que necesariamente debe de pasar en un régimen democrático, es decir, que los ciudadanos puedan limitar al poder con el poder mismo. ¿De qué forma? Construyendo instrumentos constitucionales de participación ciudadana, agrupados en lo que se ha denominado democracia participativa.
Actualmente podemos considerar como mito, el que los representantes políticos sean representantes populares cuyas decisiones se encuentren vinculadas a la voluntad de sus electores. Las razones son sencillas, no existen instrumentos que obliguen a estos representantes a consultar a sus electores, pues no hay castigo-recompensa, es decir, reelección-revocación de mandato.
De ahí la necesidad de que estas dos figuras sean incluidas dentro en el próximo debate que sobre la reforma política dará hoy la Cámara de Diputados. Se discutió la reelección y no paso; se discutió la revocación de mandato y opero una aplanadora que impidió se incluyera esta figura en la minuta a discusión.
¿Por qué ayer los mexicanos contemplamos un debate de casi 5 horas entre el PRI y la oposición, en la cual el primero mantuvo su negativa a incluir la revocación del mandato en la agenda de la reforma política?
La respuesta pareciera ser muy obvia, los legisladores del PRI, o su comandante – dicen algunos- Enrique Peña, van contra el principio de “legislar como diputado, lo que afectara como ciudadano”; sabiéndose triunfadores de una elección que aún no se da, han tratado por todas la vías, de impedir que los ciudadanos tengan la posibilidad de cuestionar su “futura presidencia”.
De ahí que el señor exgobernador mexiquense, se haya manifestado contra la reelección legislativa, contra la revocación de mandato y a favor de desaparecer diputados de representación proporcional.
En actitud de pitonisa, al ver en Peña un presidente que no lo es, la fracción parlamentaria del PRI, manifestó su miedo al cuestionamiento contra “el futuro presidente”; por ello ayer, aceito su maquinaria, mando a sus mejores oradores, opero el legalismo absurdo para matar el debate y plancho excluir el debate sobre algo a lo que temen: la revocación de mandato.
El bloque del PRI, PVEM y Panal en la Cámara de Diputados desechó la propuesta de incluir la revocación de mandato como un derecho de los ciudadanos, a destituir a sus representantes. La discusión terminó al ser rechazada la propuesta por 220 votos en contra, 196 a favor y 2 abstenciones.
Dar el poder a los ciudadanos, parece ser un  tema que no está en la agenda legislativa de los señores del PRI, no de tod@s debo aclarar, pero al menos sí de uno, el de quien sintiéndose presidente sin serlo, legisla para detener algo de lo que no se tiene certeza.
Así el debate de los señores legisladores que como en los mejores tiempos de la hegemonía política, usaron la aplanadora para matar las razones. Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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lunes, 24 de octubre de 2011

PARTIDOS POLÍTICOS HOY


Imagen tomada del  foro del lector del siglo de torreon.com.mx


Los partidos políticos triunfan o son destruidos por sus conductores. Cuando un partido político se viene abajo, no es el partido político quien tiene la culpa, sino el conductor.
Juan Domingo Perón

La expresión que cito, utilizada hace décadas por el argentino que fue presidente,  pone en contexto lo que esta pasado actualmente en la vida interna de los partidos políticos, vida interna que pasa por sobre el interés general de los mexicanos; mexicanos sumidos en su ignorancia, indiferencia y hartazgo.
Hartazgo generado por los propios partidos; partidos dirigidos por personajes cuyas capacidades están en duda.
Así pues lo ocurrido este fin de semana en la elección interna del PRD, será objeto de primeras planas, gracias a las corrientes perredistas Nueva Izquierda (NI) e Izquierda Democrática Nacional (IDN) quienes se señalaron mutuamente de haber afectado el proceso de elección de consejeros. El resultado  de dicha confrontación suspensión de los comicios en Oaxaca, Veracruz, Distrito Federal, Chiapas y Zacatecas, sumados los estados de Nuevo León y Estado de México que tuvieron contratiempos para instalar el total de las casillas.
¿Cuál es el origen de las escenas de ayer? Que el tribunal Electoral ordenó la reposición de la elección para integrar el Consejo Nacional. Su antecedente una mala elección, pero anterior a ella la disputa de las corrientes.
No obstante, aunque los ojos del conservadurismo clasemediachero, las buenas conciencias y los académicos de oficio, hagan criticas duras y fulminantes contra lo ocurrido ayer; olvidaran, como es su costumbre o quizá su consigna que en este momento, el PRD es el único partido político que hace una elección directa de sus dirigentes y órganos de dirección. Y que en la práctica ejerce lo que en su nombre lleva, la democracia.
La encrucijada interna que hoy enfrenta el PRD es por abrir su elección, por someter a sus militantes al ejercicio de nombrar a sus dirigentes, a la convicción de sus fundadores e ideólogos, de la necesidad de que la militancia pudiera ejercer democráticamente su derecho a decidir.
Por no pactar, por no dialogar, por el miedo a negociar, el PRD se encuentra entrampado. Por no decidir de manera cupular quienes serán sus consejeros, el PRD está hoy igual que hace algunos menos.
Por otro está el PAN, antítesis del escenario democrático arriba descrito. Este partido ya anuncio al estilo de los ochenta, que la dirigencia nacional será quien designe a los candidatos a senadores en 24 estados; en el caso de los candidatos a diputados la dirigencia lo hará con 141 de los 300 candidatos.
¿Cuál es una de las razones por las que esta partido determino dicha acción? Una de ellas tiene su origen en el padrón de militantes, que ha sido objeto de varias impugnaciones ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) por haber dejado fuera a varios militantes. Por ello no es menor que el total de quejas que se presentaron en dicho órgano electoral fue de casi 4 mil, por no haber sido incluidos en el padrón o por haber identificado irregularidades. El propio Santiago Creel lo llamo “caduco”.
Ese parece ser prima facie el talón de Aquiles del PAN, su padrón. Algunos sostienes que es caduco, otros que está manchado por la nómina de los gobiernos estatales, y otros más que no corresponden a la realidad de la verdadera militancia. Lo cierto es que el PAN no ha actualizado su padrón ante el Instituto Federal Electoral; ya que el último documento que tiene este instituto con fecha de 2008 se señala que cuenta con un millón 759 mil 534 panistas.
Así las quejas presentadas en el PAN en contra su padrón han venido de militantes de los estados de Guanajuato, Baja California, Puebla, Veracruz, Nuevo León y el Distrito Federal. Por ello, los precandidatos Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota han insistido en la conveniencia de una consulta abierta a toda la ciudadanía, formato que desde luego no beneficiaría a Ernesto Cordero, personaje que aprovecho su cargo anterior para tejer alianzas con gobernadores y liderazgos locales.
De esta forma la dirigencia nacional del PAN designará  al 47 por ciento de los 300 candidatos a diputados federales, y  78 por ciento de los candidatos a senadores. Pero no lo podrán hacer con el aspirante presidencial. Así es la forma, así es su estilo, esas son sus prácticas.
Finalmente me referiré al PRI, partido político que parece haber logrado el pacto de transición, de sobrevivencia, el que llaman “unidad”. Aprendieron rápido que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.
Se muestran comprometidos –tal vez con ellos mismos- a regresar por la Presidencia de la República; se saben triunfadores, el pose de héroe de sus dos principales figuras del momento los exhibe. Se presentan ante sociedad serenos, prudentes, respetuosos. Su moderación quiere ser vendida como el mejor producto para la estabilidad del país. Pero el riesgo para México, como todo producto es el Nuevo PRI, sea un “producto milagro”; es decir que prometa resolver todos los males del país y que en realidad sea un fiasco.
Lo cierto es que los mexicanos –algunos- ya aprendimos que algo anda mal cuando en el PRI las aguas están calmadas. Y que por más que se pregone un nuevo PRI y se presente el rostro del exgobernador mexiquense -que cuenta ya con 45 años- las prácticas y el posible retorno que ya se vende un día sí y otro también, no será gracias a un nuevo PRI, sino al viejo PRI.
Un viejo PRI al que en muchos estados del país se le deben los triunfos que se han obtenido, pues estos – los triunfos- no ha sido gracias a los jóvenes cuadros de este  partido, sino a las estrategias y prácticas de los operadores de antaño.
Los tres foros organizados por la fundación que lleva el nombre del fallido candidato presidencial de 1994, no representaron el debate de ideas y proyectos; sino la escenificación de una obra teatral, que bien podría llamarse buenos muchachos.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, la propuesta más acabada viene de Beltrones, “Gobierno de coalición” sostiene; cuestionada en la práctica pero relevante para el debate teórico y para el escenario que se enfrenta hoy. Que sea la mejor vía es debatible desde luego, pero aporta al debate. Lo que no aporta ni trae nada nuevo es la idea del mexiquense que más que propuesta parece ocurrencia, eso de “eliminar 100 Diputados plurinominales”, tiene un fundamento demagógico propio de competencia. Y que no aporta nada.
Así están pues los partidos políticos hoy. Y lo peor es que de cara a la elección presidencial del próximo año, los mexicanos se sientan resignados a que “el futuro está en el pasado”, ¿Ustedes que piensan? Yo, creo que no.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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viernes, 21 de octubre de 2011

GADAFI Y EL ESTADO DE LAS MASAS



Es absurdo que un pueblo cifre sus esperanzas de redención y ventura en formas de gobierno que desconoce.

Emilia Pardo Bazán


Estado de las masas o Yamahiriya, así denomino su régimen Muammar Al Gadafi o “el líder”; quien  nació en Sirte, libia, - ciudad ubicada en la costa sur del Golfi de Sidra-  el 7 de junio de 1942, y que murió allí, en la misma ciudad que lo vio nacer ayer 20 de octubre de 2011.
Muamar, un revolucionario militar que lideró la rebelión  que derrocó al rey Idris I de Libia -cuyo reinado duro del 24 de diciembre de 1951 al 1 de septiembre de 1969-  se convirtió en dictador y líder de facto de su país desde el 1 de septiembre de 19695 año en que triunfo su revuelta y se quedó ahí hasta agosto pasado.
La llegada de Muammar al poder me recuerda acaso, la llegada de otros dictadores al poder en la historia de la humanidad. Al Gadafi llego al poder de facto, encabezando una rebelión triunfante y aprovechando un gobierno débil, tibio, impopular y prooccidental.
Muhammad Idris al-Senussi o Idris I –antecesor de Muammar- fue heredero de la poderosa cofradía islámica Sanusí - fundada en La Meca en 1837- que luchó contra la presencia italiana y francesa en los territorios libaneses. El Emir, encabezo esta batalla que no supo llevar a buen término y que lo obligaron a exiliarse en Egipto por más de 20 años.
Terminada la II guerra mundial y derrotadas las fuerzas italianas el Emir regreso a gobernar una monarquía federal independiente del Reino de Libia constituida por las regiones de Cirenaica, Tripolítania y Fezzán en diciembre de 1950. Como ejercicio para mantener un Reino unido, y con los antecedentes de invasión italiana,  la Constitución de 1951 le otorgó poderes supremos sobre el Parlamento y las fuerzas armadas, el objetivo de largo plazo era pasar de un Estado federal a un Estado unitario.
Pero el Emir no cumplió su objetivo, como un junior árabe, no ocultaba sus simpatías occidentales, lo cual le valió descalificaciones, mismas que se agravaron por su omisión a favor de las naciones árabes contra Israel en la guerra de los seis días desarrollada entre el 5 y el 10 de junio de 1967 por cuestiones territoriales.
Con ese antecedente y ante la crisis de identidad que manifestaba el Emir, fue fácil resaltar un discurso nacionalista y armar un golpe de Estado militar encabezado por Muammar en septiembre de 1969, aprovechando que el Rey –Emir- se encontraba recibiendo tratamiento médico en el extranjero.
De esta forma Idris fue juzgado y condenado a muerte in absentia - término en latín, cuyo significado literal es “en ausencia”. Se usa en la jerga legal para referirse a una condena a la cual se llega en un juicio sin la presencia del acusado- por el nuevo gobierno, en 1971 y obligado a exiliarse en Egipto, donde murió en 1983.
El “Gadafi” no ocupó ningún cargo público, no era necesario, le bastaba  el título honorífico de “líder de la Revolución”. Su peso moral debía ser más fuerte que cualquier institución creada después de la rebelión. Muammar aspiraba a construir un Estado diferente, único. Un Estado de las masas basado en la tercera teoría universal, una especie de socialismo árabe. Así nacionalizó en los años setenta toda la empresa privada, industria petrolera y los bancos; también lo hizo con la tierra y sólo permitió los pequeños negocios familiares.
Muammar quiso continuar la tarea que su antecesor no logro,  unificar a Libia con los países árabes: Egipto, Sudán, Siria e Irak, pero tampoco lo consiguió. Su discurso anticolonialista,  anticapitalista, prosoviético y promotor del intervencionismo belicista representaban un peligro inminente para Estados Unidos, por ello en la década de los 80, fue objeto de varios intentos de derrocamiento por parte de ese país.
En su intento por mantenerse en el poder, a finales de la década de los noventas abandono su política belicista y dejo de ser mecenas de grupos terroristas; lo cual le valió la simpatía y aceptación de la comunidad internacional. A la par, invito a políticos de las antes naciones enemigas a Trípoli, entre ellas Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Alemania. Y abrió la puerta a petroleras extranjeras.
Su cambio de política y cercanía con las naciones capitalistas no les bastaron para detener en su propio territorio imágenes y noticias del derrocamiento de los regímenes totalitarios en Túnez y Egipto, países que hacen frontera con Libia y que sirvieron de inspiración para el inicio de un movimiento por los derechos humanos y en favor de la libertad de expresión y que además exigía dejara el poder.
Al dictador poco le importaron las manifestaciones mantener la Yamahiriya - Estado de las masas- seguía siendo alternativa para quedarse en el poder; sin embargo un hecho no previsto por Muammar produjo el desmoronamiento de su régimen en mayo de este año Luis Moreno Ocampo Fiscal Jefe de la Corte Penal solicitó a los magistrados una orden de arresto internacional contra el líder libio, uno de sus hijos y el jefe de la inteligencia; el argumento haber cometido delitos de lesa en contra del pueblo libio.
Fue así como los países de la comunidad internacional se vieron obligados a cooperar en la detención de Gadafi y a su entrega ante la Corte Penal Internacional. La detención no implicaba culpabilidad, sino sólo se presentado para juicio. Fue hasta  septiembre de este año cuando a solicitud expresa de Moreno Ocampo que la Interpol que emitió una “circular roja” para obligar a todos los países miembros del organismo policial internacional a ejecutar la orden de arresto. Esto sumado a las rebeliones internas y el debilitamiento y deserción de algunas de sus guardaespaldas –que se sostiene estaba conformado por Alrededor de doscientas mujeres- contribuyo a lo que ayer presenciamos por los diferentes medios, la caída del “líder” –al Gadafi-  y el fin del Estado de las masas. ¿Servirá de ejemplo para otros Estados totalitarios y para otros pueblos sometidos? Eso sólo la historia lo recuperara, si tenemos suerte seremos testigos de ello.
Por hoy es todo, nos leemos le próxima. Carpe diem.
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miércoles, 19 de octubre de 2011

BOBBIO: INTELECTUAL Y POLÍTICO



“Cumplí 90 años el 18 de octubre (…) la muerte debe estar cerca, pero para decir la verdad, la sentí cerca durante toda la vida. Nunca pensé que llegaría a vivir tanto. 
Norberto Bobbio

El 18 de octubre de 1909 nació en Turín, Italia, Norberto Bobbio, jurista, filósofo y politólogo, quien se ha constituido en referente necesario para entender y explicarlos últimos tiempos no sólo de Europa o en América, sino en otras partes del mundo.
Desarrollado en el seno de una familia acomodada y filofascista, la vida del jurista contrariamente al seno familiar, cambio cuando en 1919 entró a estudiar en el Liceo Massimo d’Azeglio, allí se encontró con la mayoría de los profesores eran abiertamente antimussolinianos.  
De esta manera  su formación llegó por maestros como Augusto Monti. Pero sus compañeros como Leone Ginzburg y Vittorio Foa, también fueron eficaces influencias ideológicas. Más tarde, en 1927 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Turín. Espacio universitario que en aquel tiempo pertenecía a los Grupos Universitarios Fascistas (GUP) y que le permitieron tener su primer encuentro con el fascismo  del cual milito por razones coyunturales, aunque en la práctica, fuera contrario pues en 1935, Bobbio fue arrestado en su domicilio debido a que la mayoría de sus amigos formaban parte de la asociación izquierdista Justicia y Libertad.
Las atrocidades que filosofo observó durante este periodo, lo llevaron a militar abiertamente contra el fascismo, pero un antifacismo burgués, que le permitía aprovechar los privilegios familiares sin por ello limitarse a la protesta. Así en 1942 había participado en la fundación de la sección véneta del Partido de Acción, teniendo como marco del movimiento liberalsocialista.
Bobbio fue profesor de filosofía del derecho en las universidades de Camerino (1935-1938); Siena (1938-1940); Padua (1940.1948) y regresó a Turín donde fue profesor emérito de Filosofía política y miembro correspondiente de la Academia Británica. De igual forma fue fundador de la cátedra de economía política y decano de la Facultad de ciencias políticas en la Universidad de Turín.
En 1945 Norberto conoció por “primera vez la democracia” –como sostuvo-, pues viajó a Inglaterra. Esta experiencia le sirvió para ampliar su panorama y extender la necesidad de renovación política. Bobbio no dejó de criticar a la Democracia Cristiana por su filiación a la Iglesia, ni de mantener su distanciadas con los comunistas y el Partido Socialista Italiano.
En 1955, Bobbio fue uno de los miembros de la primera delegación italiana invitada a visitar la China de Mao, allí el politólogo reafirmó su tesis: el comunismo chino y prosoviético poco tenía que ver con Marx y menos aún con Hegel.
El movimiento de 1968 en Francia, tomo por sorpresa al filósofo, pero ello le permitió confirmar la necesidad de consolidar un régimen democrático. Con esta experiencia, en los años setenta se concentró en promover el debate en la izquierda italiana para favorecer su transformación dentro de una línea democrática.
Nuestro autor fue un promotor incansable de la conjunción de dos valores fundamentales: la libertad y la justicia. Un hombre abierto al debate de las ideas y de los valores democráticos y un defensor ferviente del laicismo del Estado. Senador vitalicio de Italia desde 1984, al referirse a Karol Wojtyla sostuvo:
 “Al margen de que con esta familiaridad con los santos Juan Pablo II demuestra ser un perfecto Papa de la Contrarreforma, el hecho de que haya elegido como santo protector de los parlamentarios a Tomás Moro, decapitado por haber condenado el cisma de Enrique VIII, tiene algo de macabro y burlón”
Norberto Bobbio falleció el 9 de enero de 2004 en la ciudad que lo vio nacer, Turín; pero su obra sigue viva y lo seguirá por mucho tiempo. Por ello no quiero cerrar esta columna sin sugerir –de forma arbitraria pues es mi opinión- lean tres obras para entender nuestros tiempos y tener luz sobre los acontecimientos del próximo año.
“El futuro de la democracia” en el cual advierte características negativas de las democracias actuales: subordinación de los individuos a los grupos organizados; permanencia del poder invisible (poderes fácticos) que actúa a espaldas y sin el conocimiento de la colectividad; lucha por intereses particulares en detrimento de la representación política general;  creciente poder de los técnicos y las burócratas (neoliberales) e ingobernabilidad (incapacidad de las autoridades para resolver demandas).
 “Los intelectuales y el Poder” Entrevista con Laura Baca Olamendi, donde se establece una diferencia tajante entre los pensadores de la política y los políticos de profesión. Mientras los primeros se dedican a elaborar ideas, discutir problemas, los segundos se dedican a tomar decisiones. 
“Derecha e Izquierda” Bobbio demuestra que la dualidad sigue vigente; examina las razones de los escépticos y redefine ambos conceptos a través del análisis de la idea de igualdad, con su obra nos ayuda a razonar, y eliminar la confusión; actividad que se agradece para ilustrar a quienes consideran que esta distinción ya no es necesaria.
Leerlo  o releerlo permitirá comprender el escenario electoral que ya iniciamos. Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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lunes, 17 de octubre de 2011

INDIGNADOS Y DIGNIDAD



No se requiere vocación de Casandra para avizorar un futuro preñado de vicisitudes lesivas de la convivencia, porque el pasado reciente y el presente las han incubado.
Miguel Ángel Granados Chapa

Hace casi cinco meses inicio en España un movimiento que pretendía llamar la atención sobre lo que de manera local ocurría en ese país, jóvenes “hijos de la crisis” que reproducirán “hijos de la crisis”, tomaron la determinación de manifestar su inconformidad, sacarla de casa y tomar la calle. El entonces 15-M, (15 de mayo) cuya intención era promover una democracia más participativa alejada del bipartidismo y del dominio de bancos y corporaciones; desde luego una auténtica división de poderes, en función de mejorar el sistema democrático.
Fue así que la utilización de las redes sociales tuvo un impacto importantísimo para difundir las causas que abanderaban dicho movimiento; pronto muy pronto y en la coyuntura de una represión policiaca se extendió la inconformidad a París, manifestaciones organizadas, planificadas fueron tan efectivas que el gobierno tuvo la tentación de suspender el servicio de BlackBerry pues era la mejor herramienta para organizar las movilizaciones juveniles de ese país, para expresarse.
Las Tic´s hicieron su trabajo, comunicar lo que estaba ocurriendo al otro lado del mundo, informar la realidad desde lo local; romper el cerco informativo. De esta manera, poco a poco, la lucha fue creciendo y recibiendo apoyo desde otras latitudes continentales.
Luego llegó al continente americano, afuera de Wall Street que se inició en el mes de septiembre en Nueva York otro acto más de indignidad, esta ocasión contra el símbolo del expansionismo mundial. Pero parece que no bastaba, que era necesario ir más allá, expandirse en la urbe.
Así  el Movimiento de los Indignados contra la crisis global se expandió a nivel mundial, este 15 de octubre, cuando se llevaron a cabo manifestaciones en más de 900 ciudades en Europa, África y Asia, además de gran parte de Estados Unidos y otras partes del continente americano, pero las mayores protestas ocurrieron en Europa. Allí donde nació la protesta, donde se perfiló la idea de contrato social, de democracia.
En su portal web los Indignados difundieron lo que demandan, “una verdadera democracia”: “Unidos, con una sola voz, deseamos que se enteren los políticos y las élites financieras a quienes sirven de que somos nosotros, el pueblo, quienes habremos de decidir nuestro futuro”.
La expresión que inicia con un estatus aspiracional, puede ser el inicio de un movimiento más grande, completo, que reúna las expresiones de los excluidos, las necesidades de los que día a día luchar por sobrevivir en este mundo, que crecen sin oportunidades, y que están condenados a morir como nacieron, sin nada. Por eso y quizá ante este escenario se vuelve más necesario un movimiento global, que exprese las enumeraciones anteriores, un movimiento que incluya, un movimiento vital, el de los indignados.
Y mientras el movimiento de los indignados de se expresa en el mundo, un luchador por la dignidad cae abatido por la naturaleza propia del hombre, en suelo mexicano. Con 70 años de edad y 34 de escribir su plaza pública, la mitad de su vida, Miguel Ángel Granados Chapa,  supo combinar de forma inteligente dos profesiones fundamentales: Derecho y Periodismo.
Haber estudiado derecho, le permitió tener una comprensión política y jurídica de sus opiniones, cosa que algunos otros columnistas no tienen, su formación jurídica ayudo y dio luz a otros columnistas, para comprender lo que desde el Legislativo, Ejecutivo y judicial se determinaba a la sazón de la coyuntura.
Por eso Granados Chapa fue diferente, porque no usaba prótesis para la comprensión y la lucha en el campo legal. Su trayectoria por el camino de la congruencia y de la ética periodística, le valieron recibir el Premio Nacional de Periodismo de México en tres ocasiones, 1981, 2004 y 2006. Y recibir la Medalla Belisario Domínguez en 2008.
Sobre enumerar datos biográficos y de trayectoria de Miguel Ángel, ya habrá otros, que reproducirán sin control esa información una y otra vez. Basta decir que Nacido el 10 de marzo de 1941 en Pachuca Hidalgo. Prefiero concentrarme en compartir que al recibir la Medalla Belisario Domínguez, el abogado y periodista sostuvo que el suyo fue:
Un: “periodismo que sin falsa objetividad se propone contribuir en comunión con sus lectores y oyentes, a la construcción de una sociedad fundada en la equidad y la justicia, una sociedad donde como humildemente quiso Morelos, queden moderadas la opulencia y la miseria”.
Sobre la comprensión de la realidad nacional, de esa que se vive día a día, y de la que los políticos del establishment parecen no mirar, Miguel Ángel afirmo en 2008 frente a senadores:
“No es que la sociedad mexicana carezca de experiencia ante las crisis, la ha adquirido a fuerza de golpes, de caer y levantarse, de deplorar lo perdido y comenzar de nuevo, pero pocas veces en la historia habían convergido adversidades de tan distinta índole y semejante gravedad que hacen de las sombrías horas que corren, horas de definición, de las que emergerá la sociedad disminuida y en riesgo de descomposición y aún de enfrentamiento o engrandecida para superar la magnitud del desafío para que sea por una vez madre providente de sus hijos”.
Como si hubiera sido escrita exprofeso, para dirigirse al movimiento de los indignados, en la coyuntura de las movilizaciones globales el hidalguense refirió:
“Los poderes fácticos, los que gobiernan sin haber sido elegidos, los que buscan y obtienen ganancia de negocios que atentan contra el interés general gobiernan en mayor medida que los gobiernos; la lucha de unos y otros poderes ilegítimos contra la sociedad, su éxito en el propósito de dominarla es favorecida por una situación económica, material cada vez más adversa, menos propiciatoria que la prosperidad y la expansión de la potencialidad humana”.
De esta forma la trayectoria de Granados Chapa, fue la de la congruencia, la ética, y lucha por la dignidad. Una dignidad necesaria, la que tanto reclamaba el México de los setentas y la que mucho necesita la sociedad de hoy. Una lucha por la dignidad desde el periodismo y desde la academia que no se doblega ante el poder a pesar de las adversidades. Ejemplo sin duda para nuestras generaciones de la lucha por la dignidad.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

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