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martes, 14 de agosto de 2018

EL PANANAYA



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Como si nada hubiera ocurrido, como si las cosas estuvieran de maravilla, como si ellos hubieran ganado la elección el pasado 1 de julio con un margen que cualquiera envidiaría pues tendrán mayoría en las cámaras legislativas, como si su candidato fuera el ganador contundente de la pasada elección y mereciera una ovación a su entrada, así recibieron los panistas a Ricardo Anaya, mejor conocido entre los informados como “Riquín Canayin”.

Acuerpado por sus incondicionales, el derrotado exaspirante presidencial llegó al Auditorio Manuel Gómez Morín, para asistir al consejo nacional de su partido y “reflexionar para reconocer errores”. Como si el ejercicio de reflexión fuera una característica de los derrotados en la pasada campaña.

Al tener el control de su partido, Ricardo sigue viviendo una fantasía, pero más engañados están quienes lo respaldaron como candidato y lo ovacionan como el gran triunfador, cuando la realidad es contraria, pues el exdirigente nacional del PAN llevó a su partido al inframundos de los resultados electorales, el peor candidato, con el peor resultado de los tiempos modernos.

Los aplaudidores albiazules olvidaron que días antes gobernadores, diputados federales, y panistas reconocidos expresaron, en una carta la necesidad de refundar al PAN y su oposición a que el derrotado Ricardo Anaya regrese a dirigirlos. Los aplaudidores olvidaron que en las sombras de la hipocresía, Marko Cortés y Rafael Moreno preparan todo para controlar al partido en el que militan.

El PAN de 2018 no es el mismo de hace 20 años, no puede erigirse  como defensor de la cultura democrática y del dialogo, no puede presentarse como la bisagra de la transición, no puede asumirse como el partido balanza en el Congreso de la Unión, y no puede serlo cuando su candidato fue el que más violencia verbal demostró en campaña, contra quien hoy ocupara la silla presidencial.

Pensar que el PAN de Anaya es necesario en el sexenio que viene, es un error, asumir que el PAN derrotado en la pasada elección buscará sumarse a la reconstrucción nacional, es vivir una ilusión. El PAN de Anaya, es un partido resentido, es un espacio de mediocres que siguen con su discurso de campaña, sosteniendo que “la mayoría” no votó por Andrés Manuel a pesar de que la realidad electoral demuestra todo lo contrario.

El PAN de Anaya o PANANAYA es igual que el PRI de Ochoa Reza o  René Juárez, vulgares porros de campaña que solo son útiles para golpear al adversario, cínicos declarantes de mentiras “vamos a ganar” “estamos en segundo lugar” “daremos la sorpresa” decían estos últimos. El PAN de Anaya, es igual que el PRD de “los chuchos”, un espacio donde se afilan navajas para una lucha interna que les permita quedarse con las migajas de un partido que cada elección tiene peores resultados.

El PAN de Anaya está perdido, la autocomplacencia y el autoengaño parecen ser su bandera actual, hacia dentro no cabe la crítica, hacia fuera no tienen una gran representación. Hacia el futuro es necesario cambiar ¿lo harán?

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

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martes, 10 de julio de 2018

YA SUPÉRENLO




Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Mientras día a día, Andrés Manuel se reúne con los sectores económicos del país para comentar y compartir su propuesta. Los derrotados en la jornada electoral no pierden tiempo para criticar acciones que no puede realizar porque no tiene aún el control de la nación.
Este tiempo después de la elección, no ha pasado día sin que los recorridos de Andrés Manuel sean acompañados de una marejada de prensa nacional e internacional, y de gente que pide fotografías, da cartas, entrega recuerdos, lucha por verlo de cerca, o simplemente corre atrás de él para presenciar como el vehículo blanco en el que viaja el presidente electo se pierde entre la nube de cámaras y motos.
Ha pasado poco más de una semana en que nos enteramos de que el candidato del PRI, – ese que se empeñó en decirnos que no era del PRI, pero actuaba como el más vil de los priístas; cuyo primer acto fue con lo más atrasado del PRI, en el que pidió “háganme suyo” –salió a aceptar su derrota y con ello fulminó la esperanza de los dinosaurios de ese partido de llegar al Senado o a la Cámara de Diputados y así obtener fuero por tres o seis años y así evitar ser investigados por sus fechorías o negocios turbios.
En las críticas a Andrés Manuel, se esconde un rencor por verse derrotados, una impotencia porque no mantendrán sus privilegios; en la reproducción de estos mensajes se alberga la mezquindad sustentada en la apatía, les es más fácil criticar al candidato ganador de MORENA, que investigar su propuesta y analizar la plataforma. El discurso de odio que sostiene que “la mayoría no lo quiere” tiene sus bases en la ignorancia, pues Andrés ganó con más del 53% de los votos, y es el candidato más votado de las últimas tres décadas, sostener lo contrario es querer vivir en la ignorancia.
En efecto, los mexicanos optaron por decirle adiós al PRI, pero también por aislar al PRD y al PAN y de paso fulminar a Nueva Alianza y Encuentro Social. Así, respaldar a Ricardo Anaya le costó muy caro al PRD, o mejor dicho su obstinación les salió costosa a Los chuchos. En la elección presidencial el partido del sol azteca obtuvo 1 millón, 602 mil, 715 votos, mientras que la votación en el senado fue de 2 millones, 984 mil, 861 votos y para diputados federales 2 millones, 984 mil, 861 votos. El PRI, como partido, obtuvo en la elección presidencial 7 millones, 677 mil, 180 y el PAN 9 millones, 996 mil, 514 votos. Mientras que MORENA como partido obtuvo 25 millones, 186 mil, 577 votos.
Con esos resultados no había como no aceptar su derrota, y quizá lo que mejor aplica son las palabras que Enrique Peña dio a los familiares de los normalistas de Ayotzinapa: “Quiero convocarles para que con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia delante y podamos realmente superar este momento de dolor”.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

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martes, 22 de mayo de 2018

CANDIDATOS SIN CAMBIO




Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo


Tras el segundo debate presidencial, no se observan cambios significativos en las preferencias electorales, los ciudadanos consultados por las encuestadoras siguen manifestando sus simpatías por Andrés Manuel. Del debate podemos observar las medidas desesperadas de quienes no tienen los mejores resultados en sus números, tanto Ricardo como José Antonio confrontaron con su presencia  al candidato de la Alianza Juntos haremos historia. Los dos buscaron una respuesta que al final no encontraron.

A pesar de que no estuvo Margarita Zavala, fue una noche larga de debate, moderadores dinámicos –que en más de una ocasión pusieron en su lugar a los candidatos-, presidenciables con espacios diferentes, ambiente de confrontación, pero lo cierto es que faltó profundizar en las propuestas, tomar con seriedad a los asistentes y buscar una forma diferente de ganar simpatías sin necesidad de recurrir al ataque contra AMLO.

Comentaba la semana pasada, que en cualquier democracia madura y con los resultados de las preferencias electorales que casi todos conocemos, los candidatos con menos de 20% de intención del voto en este caso José Antonio Meade y Heliodoro Rodríguez, e incluido en segundo lugar, Ricardo Anaya, deberían sentarse a la mesa para construir un gobierno de transición, y de ser posible de coalición.

Lo que observamos el fin de semana pasado fue un debate de candidatos –todos hombres- y el “Bronco”. Candidatos sin cambios, sin sorpresas, sin novedades de fondo. Heliodoro Rodríguez, con la misma línea discursiva, la misma actitud, con ocurrencias como bandera de su candidatura, con los clichés ya conocidos.

José Antonio Meade, bautizado en Twitter como el “doctor formol” buscó –sin lograrlo- ganarle el lugar de porro a Ricardo Anaya y confrontar a López Obrador, pero sus intervenciones una tras otra no consiguió transmitir el entusiasmo necesario para mover los números a su favor. Más allá de manotear y golpear la mesa de Andrés Manuel, José Antonio pierde con el debate y parece que su tendencia es a la baja.

En el caso de Ricardo Anaya, mantuvo su estrategia de golpear a López Obrador y tratar de conseguir preferencias electorales a partir del manejo en redes de “ganamos el debate”, volvimos a ver a un Anaya provocador, por momentos impulsivo, que se centró en descalificar el ejercicio de gobierno de Andrés Manuel. No hubo más sorpresas de ese lado, pero recurrir a la portada de revista Proceso, ya tuvo consecuencias en redes.

López Obrador no estuvo en su mejor momento, si bien fue el único que recibió una andanada de ataques de los tres adversarios, es cierto también que vimos a un López Obrador que no buscó mover mucho el escenario, aunque se llevó la noche por esconder la cartera frente a Ricardo Anaya y llamarlo “Ricky Riquín Canallín” aún es necesario que busque consolidar sus referencias electorales en ciertos sectores sociales, y que sin duda se prepare mejor para el siguiente debate.

El cual por cierto será en Mérida Yucatán, el próximo 12 de junio, veremos si los candidatos cambian sus estrategias frente a los electores o simplemente se mantienen como candidatos sin cambio.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

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martes, 17 de abril de 2018

AHÍ VIENE EL DEBATE




Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo


Mientras pasen los días y de cara a la elección del próximo primero de julio, los mexicanos somos blanco de un bombardeo de spots de los partidos políticos, unos de muy mala calidad y otros tantos de poca inteligencia; otros tantos que buscan burlarse de los electores como aquel de Meade donde afirma: “por mi trabajo muchos políticos corruptos hoy están en la cárcel”. Tal vez José Antonio olvida que el Duarte del norte del país –César- está prófugo, mientras que el Duarte del sur del país -Javier-, está en prisión y no gracias a él.

Corrupción, impunidad y desigualdad social van de la mano de José Antonio Meade, en la calle la gente lo comenta, por eso a pesar de los esfuerzos de Vanessa Rubio, -su coordinadora de oficina de campaña- para desmarcarlo de los priistas exgobernadores acusados de corrupción, el candidato priísta sigue en el tercer lugar de las preferencias electorales.

A pesar del insistente autoengaño de los priistas, de que su candidato va en segundo lugar, y la justificación de que Andrés Manuel va en primer lugar porque lleva 18 años de campaña, lo cierto es que quien ocupa en este momento el segundo lugar en las encuestas es Ricardo Anaya. Ni su 7 de 7, le dieron los suficientes reflectores para subir unos puntos. Al Priísta de 49 años, nada le ha salido bien.

Los spots contra AMLO que el PRI y sus aliados han soltados estos días rayan en el absurdo, y exponen la poca inteligencia de sus publicistas, como aquel que señala que “el peje quiere echar atrás la Reforma. Ni siquiera quiere que los niños aprendan inglés”. Lo peor del spot, no es que hayan engañado a los priistas con este tipo de mensajes, sino el papel en el que colocan a los electores, como si tuviéramos poco raciocinio, como si en realidad el sistema educativo se remitiera –como en los 90´- a aprender inglés.

Cierto es que de cara al primer debate presidencial del próximo domingo, José Antonio no llega con buenos números, si Ricardo Anaya mueve bien sus piezas, después del debate se despegará aún más del tecnócrata candidato priísta; y si se descuida, Heliodoro Rodríguez puede robarle algunos cuantos puntos también.

A pesar de que es previsible que en este primer debate, todos los candidatos enfoquen sus baterías contra Andrés Manuel, quien más tiene que perder son la expanista Margarita Zavala y el neoliberal José Antonio Meade, pues son Ricardo Anaya y Heliodoro Rodríguez los que necesitan hacer un buen papel para posesionarse en las preferencias electorales. No nos sorprendan los arrebatos del norteño Rodríguez Calderón, ni la numerología de Anaya, tampoco los mensajes de miedo de Meade y Zavala contra López Obrador.

¡Ahí viene el debate!, hagan sus apuestas y creen sus escenarios. Aquí todo se vale, el Tribunal Electoral, ya lo demostró.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

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martes, 6 de marzo de 2018

ALIANZAS Y COALICIONES HETEROGÉNEAS




Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Aun en etapa de intercampañas, los ataques y guerra sucia no paran, desde los memes hasta los videos, pasando por las plataformas que buscan recibir “información” para desprestigiar a un candidato, y hasta los extranjeros promovidos por agencias que siempre han buscado controlar y desestabilizar Latinoamérica. Ha pasado de todo en estos días, sin que el ciudadano promedio reflexione que hay detrás de ello.
Como en el pasado, se continúa utilizando a la mass media para desprestigiar al adversario, se crean historias paralelas que mezclan medias verdades con mentiras absolutas; videos donde se colocan escenas, se integra música, y al final se agrega la leyenda “la historia secreta”; el siguiente paso es hacerlo viral, para ello se valen de las redes sociales, los correos masivos o las cadenas en los servicios de mensajería, todo medio que difunda, sirve.
La de 2018 será sin duda la elección más complicada de nuestra vida electoral contemporánea, no solo porque se incluirá por primera vez en nuestras boletas la figura del candidato ciudadano, sino porque las elecciones locales tendrán que marchar al ritmo de la elección federal, enmarañando así el escrutinio y cómputo de la elección.
Y mientras los aspirantes “independientes” esperan el sí para ser candidatos, el pobre espectáculo que dan los candidatos de la coalición “Por México al frente” (PAN-PRD-MC) y la Coalición “Todos por México” (PRI-PEVM-PNA) parece no tener límites, ni razones para invitar a los nuevos electores a participar en la elección del próximo julio.
La elección de este año, presenta las alianzas y coaliciones más heterogéneas jamás pensada, el trabajo para la construcción de un plan de gobierno no será sencillo para ninguno de ellos. No cuando se mezclan las corrientes progresistas y conservadoras en una alianza o coalición, no cuando estas alianzas o coaliciones tienen que abordar temas complicados para ambos bandos.
Para ciertos electores, es muy probable que esta heterogénea mezcla en cada bando electoral no represente mayor complicación; para otros tantos es imperdonable que la izquierda y la derecha se reúnan para enfrentar a quien hasta hace algunos meses compartió con ellos la firma del Pacto por México. O quizá para otros es viable construir un bloque sólido capaz de derrotar a un caduco modelo que presenta como “fresco” y ciudadano sin partido, a alguien que no lo es.
¿Y quienes aún no han tomado bando por nadie? ¿Cómo decidirse por alguien? ¿Qué debemos saber de cada partido para entender la elección? Como un ejercicio cívico y de cara a la campaña, la UNIVA Guadalajara, organiza el próximo lunes 12 de marzo a el panel: Historia ideológica de los Partidos Políticos y sus coaliciones en el proceso electoral 2018, en el cual participaré como ponente con el tema: “La historia ideológica de la izquierda mexicana y sus actuales coaliciones (PRD con PAN y MC) (Morena con PES y PT) de cara al proceso 2018.” La cita es las 09:30 am en el Salón de Usos Múltiples (SUM). Están cordialmente invitados.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.



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martes, 30 de enero de 2018

LAS PRECAMPAÑAS


Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

"Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo,
pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo".
Abraham Lincoln

¿Que nos han dejado a los ciudadanos hasta el momento las precampañas? Tal vez para los informados: momentos de diversión y enojo, pues cruzamos datos entre un medio y otro para obtener más conocimiento sobre lo ocurrido. En el caso de los poco informados: emoción, pues se quedan con la versión de lo que su medio de información favorito les dice, ya sea radio, televisión, prensa o medio digital. Para los no informados: muy poco o casi nada, porque su medio de información son los rumores, lo que lee en su muro, lo que se dice en los pasillos o eso que escuchó en la calle por terceras personas.
Seguramente muchos de los que me leen podrán agregar más supuestos a cada una de las categorías que he mencionado; lo cierto es que en general, las precampañas no son tales, son en realidad son una burda forma de hacer campañas adelantadas, aunque sin propuesta. Veamos, en el caso de Morena, Andrés Manuel, quien es el único “precandidato” visible, tuvo dos contrincantes inscritos, quienes en palabras de la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky simplemente no cumplieron con los requisitos y AMLO va solo.
El caso de PAN-PRD-MC pasó por un proceso de manita de puerco, la cual aplicaron por el lado del PAN al exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas –que en junio cumple 50 años- ese personaje que publicó su álbum fotográfico disfrazado de libro y publicado por MAPorrua; por el lado del PRD fue don Miguel Ángel Mancera Espinosa, -MAME para cierto círculo- otro personaje con reflectores que simplemente tuvo que limitar sus ansías y dar paso al único sobreviviente en las aspiraciones, a Ricardo Anaya.
El caso más burdo es el de la alianza PRI-PVEM-NA, y su candidato “no priísta” el ciudadano Meade, el mismo que pidió a lo más atrasado en sindicalismo y ejemplo grotesco de cacicazgo que lo hicieran suyo, sus palabras aquel 27 de noviembre de 2017 fueron: “Aspiro a registrarme el día de hoy y quería empezar este camino pidiéndole humildemente a la CTM que me haga suyo”. Y así escuchamos a Don Meade en varios spots pedirles a los militantes verdes que lo apoyen en la convención.
Pareciera que las precampañas, tampoco han dejado mucho a algunos candidatos, pues mientras algunos van sumando aliados desde la trinchera ideológica más diversa, como el caso de Andrés Manuel; o el caso de Ricardo Anaya que ha hecho su esfuerzo por pasar de niño tranquilo a chico malo, y quien ha dado calificativos para la desmemoria al precandidato “no priísta”, primero lo llamo: el semana santa, porque no se sabe si va a caer en marzo o abril, y luego le dijo: “el candidato de acero… de a cero votos”.
A quien las precampañas le han afectado más, es a don Meade, pues las exageradas torpezas con las que se ha manejado, son propias de una comedia de bajo presupuesto. Una tras otra el precandidato “no priísta” da oportunidad a sus adversarios para ser trolleado, tanto que ya desplazó en los memes al señor de Los Pinos. Pepe, como quiere que le llamen, simplemente no gana preferencias electorales de cara al inicio formal de las campañas.
Así las precampañas, además de dejarnos aburridos con sus spots que a estas alturas ya rayan en lo poco original, como el caso de Movimiento Ciudadano y la sobre explotación de la imagen de Yuawi, el niño de la etnia Wirrarika, que a pesar de su fama sigue viviendo en la pobreza; o el caso del propio Meade que paso del aburrido mensaje de año nuevo a la copia rústica del spot Justin Trudeau.
¿Y a ustedes que les han dejado las precampañas?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
Para la desmemoria, ¿Qué quiso lograr Proceso con su portada en circulación?


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martes, 23 de enero de 2018

PRECANDIDATOS Y SEGURIDAD INTERIOR




Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

En un debate que no existió, la Cámara de Senadores aprobó de forma controversial el dictamen de la Ley de seguridad interior con 71 votos a favor, 34 en contra y tres abstenciones. Así cerró el 2017, de nada sirvieron las intervenciones de los senadores de oposición, sus propuestas para intentar modificar el dictamen original simplemente fueron aplastadas por una sorda mayoría.
De nada sirvió la advertencia de organismos internacionales que días antes de la aprobación habían señalado los riegos de aprobar una ley con esas características. En sus 34 artículos, la Ley de Seguridad Interior, afirma que “Tiene por objeto regular la función del Estado para preservar la Seguridad Interior”. Con afirmaciones amplias y ambiguas, el ordenamiento sostiene: “La Seguridad Interior es la condición que proporciona el Estado mexicano que permite salvaguardar la permanencia y continuidad de sus órdenes de gobierno e instituciones, así como el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del orden constitucional, el Estado de Derecho y la gobernabilidad democrática en todo el territorio nacional.(Artículo 2).
Algunos de los puntos graves de la Ley de Seguridad Interior (LSI) son los que se refieren a las “Acciones de Seguridad Interior” las cuales define como “aquellas que realizan las autoridades federales, incluyendo las Fuerzas Armadas, por sí o en coordinación con los demás órdenes de gobierno”. Esta simple referencia deja en manos del ejército la posibilidad de tomar acciones de forma unilateral, para “identificar, prevenir, atender, reducir y contener riesgos y amenazas a la seguridad interior”.
Así bajo el argumento de la seguridad interior, el país será sometido a un Estado policial y para ello basta echarle un vistazo a los artículos 29, 30 y 31 de dicho ordenamiento en el apartado de la inteligencia para la seguridad interior.  Si bien es cierto que la semana pasada un grupo de diputados del PAN, PRD, MORENA y MC reunieron 188 firmas para interponer una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación debo admitir que no soy optimista y adelanto que la Suprema Corte no dará la razón a los legisladores. Así, solo después de los señalamientos nacionales e internacionales, la oposición pudo conjuntar sus esfuerzos para echar andar la maquinaria legal que ahora está en manos del máximo tribunal de la nación.
A todo esto, el posicionamiento de los precandidatos de la oposición no ha sido lo suficientemente claro. No hay una postura argumentada y precisa de Ricardo Anaya, ni de Andrés Manuel. Es más, legisladores de los partidos que respaldan estas candidaturas permitieron la votación y dieron su respaldo a la iniciativa. Del priista candidato no se puede esperar más que la defensa a ultranza de la legislación aprobada.
No perdamos de vista que una ley de estas características solo puede beneficiar a quien ostenta el poder, ¿Sera acaso que quienes actualmente lo tienen no pretender dejarlo? estemos pendientes del tema y no olvidemos que la Ley de Seguridad Interior fue aprobada de forma atropellada y de cara a la elección de este año.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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