iusfilosofando

miércoles, 10 de agosto de 2011

MUERAN LAS IDEAS



La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos  ninguna conducta moral.
José Vasconcelos
José María Albino Vasconcelos Calderón, mejor conocido como José Vasconcelos, nació el 28 de febrero de 1882 en Oaxaca. Estudió en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde obtuvo el título de licenciado en derecho en 1907. Durante su vida se dedicó a la política, la escritura, la educación, la función pública, pero sobre todo a la filosofía
Participó junto con otros jóvenes mexicanos, en la fundación del Ateneo de la Juventud Mexicana espacio que crítico los excesos de la educación positivista impuesta por Justo Sierra, durante el gobierno de Porfirio Díaz.
La gran lucha del Ateneo de la juventud, fue su rechazo a la idea del determinismo mecanicista del positivismo comtiano y spenceriano que promovían los "científicos", y que proponía una visión única del pensamiento. Contrario a ello, Vasconcelos y la generación del Ateneo proponían: libertad de cátedra, libertad de pensamiento, es decir, construcción de pensamiento crítico.
Vasconcelos, abogado de formación y filósofo brillante- no podía ser menos- enfrento en sus años maduros al establishment porfirista, huertista e incluso de Carranza. Sus recelos con Obregón y Calles son propios de un filósofo crítico que rompe paradigmas por su formación jurista, un abogado antipositivista que promueve el pensamiento crítico.
Vasconcelos, gran educador y primer secretario fundador de la SEP en 1921, tiene que levantarse de su tumba para iniciar una lucha más; al igual que hace 90 años contra el pensamiento único y por la defensa de la filosofía. Esta ocasión, es contra la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y sus esbirros.
Dicho organismo internacional, al igual que en el pasado con los positivistas, promueve la desaparición de los nichos de pensamiento. En esta ocasión contra el último reducto de generador de conciencia social: la filosofía.
El ataque directo contra la filosofía se gestó no hoy, sino un par de años atrás, en 2009; o quizá un poco más, con la aceptación complaciente y creación del CENEVAL en 1994. Y que tiene como principio “preparar a los jóvenes” –aquellos que pueden accesar a la educación- para las necesidades particulares de los sectores de poder nacional e internacional. Decirles, para que son “competentes”, destinarlos al sector de la educación técnica, prepararlos para la mano de obra, alejarlos de pensar.
De ahí que la filosofía sea un piedra en el pupitre, pues independientemente de que quien esté al frente de la materia o de que el alumno tenga pasión por la misma, el simple contacto con ella, lo “contaminará de la “duda”, y posteriormente lo llevara a pensar. A no creer, sino a buscar certezas; a dudar del gobierno, de la religión, de los medios, de sí mismo.
La filosofía en el bachillerato, se muestra como una ventana a un mundo diferente. La filosofía en términos generales se asigna, en instituciones públicas y privadas a los profesores que quieren mantener monitoreados, entretenidos, a los que no pueden ser competencia, a los “inquietos” a los “revoltosos”, a los “críticos”; pero cuando esto ocurre, olvidan que desde ahí, se entregaran al futuro ciudadano, pequeñas herramientas que con el tiempo irán desarrollando. Pues se le han presentado al educando diferentes corrientes de pensamiento y no sólo una.
Lo terrible del caso, aunque suene a tragedia, es que esta propuesta ha tenido respaldo entre algunos alumnos que educados por la mass media, sostiene que la filosofía no sirve de nada.
Los orígenes de la desaparición de la Filosofía, encuentran su base en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y contradictoriamente su verdugo es un egresado de la licenciatura en ciencias sociales -del ITAM, pero al fin ciencias sociales- el aspirante presidencial Alonso Lujambio Irázabal quien al igual que otra aspirante Chepina Vázquez Mota, enfocaron y siguieron la receta de la OCDE para fulminar a la Filosofía.
La mesa de diálogo que se estableció desde el momento en que se supo que desaparecería la filosofía no ha servido de nada, dos años y medio no han traído resultados que puedan dar reversa a dicha instrucción trasnacional. Pensar poco y consumir mucho, es un buen principio de vida en el modelo neoliberal, que no se detiene en pulverizar las oposiciones que encuentra en su camino.
La filosofía se ira hoy de las aulas del bachillerato, y mañana de las aulas universitarias, porque el modelo educativo basado en competencias llego ya hasta las universidades y porque no ha encontrado oposición. Y la oposición no se ha constituido porque mientras muchos profesores de filosofía -en sus diferentes vertientes- dependan de esos espacios educativos para sobrevivir seguirán callados, y los que no callen simplemente  despedidos.
El actual establishment, hoy panista, vuelve a enfocar acciones para establecer un pensamiento único, en el que el individuo no se moleste en pensar, para ello está el gobierno, el poder económico y la mass media. Sus operadores, hoy Lujambio al frente de la SEP, sólo son, para citar a Vasconcelos “esbirros” del nuevo orden mundial. Estos la exsecretaria de educación y el actual secretario de educación son los que aspiran la candidatura presidencial y los que piensan gobernar. Como ven? Los dejamos?
Este es el nuevo orden mundial, el que no encuentra oposición entre la sociedad, porque esta, no tiene ideas, las ideas han muerto. Adiós al último reducto generador de pensamiento crítico y de conciencia social: la filosofía.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
Leer más...

lunes, 8 de agosto de 2011

CÍNICOS



En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de querella:
la competencia, la desconfianza y la gloria.
                                           Thomas Hobbes

Thomas Hobbes nació el 5 de abril de 1588 en Malmesbury, Wiltshire, Inglaterra. Realizó sus primeros estudios en Malmesbury y posteriormente en Westport, en la escuela privada de Robert Latimer, donde mostró sus dotes intelectuales en los estudios clásicos. A los catorce años, en 1603, ingresa a Magdalen Hall, Oxford.
En 1608 obtuvo el título de Bachiller, siendo nombrado tutor. En 1610 emprendió un viaje por Francia, Italia y Alemania, pudiendo observar de primera mano el poco aprecio del que la escolástica gozaba en esas fechas. De 1629 a 1631 emprendió un nuevo viaje a la Europa continental.
En 1640 a raíz de la guerra civil que estalló en Inglaterra, tras un período de tensiones entre el rey y el parlamento, regresa a París. Ahí comenzó a publicar las distintas partes de su obra, empezando con el De cive (El ciudadano) en 1642. En 1655 publicó la primera parte de los Elementos de filosofía y en 1658, la segunda. Estas dos obras completaban la trilogía iniciada con De cive.
Publica el Leviatán en 1651, y para 1672 termina su autobiografía, que trasladará posteriormente a verso, en latín. Hobbes muere el 4 de diciembre de 1679, en Hardwick may, a la edad de 91 años. Sin embargo su contacto con científicos de su época, fueron decisivos para la formación de sus ideas filosóficas, le llevaron a fundir su preocupación por los problemas políticos y sociales; y el pensamiento de los filósofos mecanicistas.
El pensamiento político del autor referido pretende ser una aplicación de las leyes del mecanicismo a los campos de la moral y la política. Las leyes que rigen el comportamiento humano son, según Hobbes, las mismas que rigen el universo, y son de origen divino.
En su texto Elementos de derecho natural y político, el autor afirma:
(…) los hombres deben reconocer la igualdad existente entre ellos; el que no pretende más puede considerarse moderado. Por otra parte, considerando las grandes diferencias entre los hombres, dada la diversidad de sus pasiones (…) hemos de reconocer forzosamente que aquellos hombres que son moderados y no pretenden más que la igualdad natural, deberán oponerse a la fuerza de otros que intenten subyugarles. De esto procede la desconfianza general existente entre los hombres y su mutuo temor. (HOBBES: Alianza: 2005)

La descripción que hace el autor en el párrafo anteriormente citado, pone el contexto en el cual se desarrolla en pacto de hombre por el hombre. Pero también expresa la forma en como los hombres son sujetos de resistencia y de oposición. Quizá por eso más adelante clarifica:
Viendo, pues, que la recíproca agresividad natural del hombre se añade el derecho de todos los hombres a todas las cosas, se da la situación de que un hombre ataque con derecho a otro y que éste tenga derecho a resistir; con lo cual los hombres viven en un perpetuo estado de desconfianza y estudiando como molestarse mutuamente, con lo cual el estado de los hombres en esta libertad natural es el estado de guerra. (Ibídem. P.173)

Lo aportado sin duda, es la forma más ilustrativa de cómo el autor argumenta la necesidad de pacto entre hombres, en la construcción de alternativas para poner en perspectiva la necesidad del contrato.
Por ello, no parece lógico que el bloque gobernante que encabeza Calderón, se empecine en mantener un combate disque delincuencial, una guerra que no es guerra, pero una guerra que lleva casi 50 mil muertos.
Mientras se repite que sólo son delincuentes y que se están matando entre ellos como sostiene el ingeniero mecánico venido a más, Gerardo García Luna. Los inocentes de este combate, siguen cayendo. Mientras insisten que las cosas estarían peor si “ellos” no hubieran hecho nada, como lo dicen en un promocional ideado por Alejandro Poiré. Cada día jóvenes y casi niños ingresan a las filas de la delincuencia, tal como lo ejemplifica  el caso de la niña sicaria, ahora en Jalisco.
Atrás quedo el discurso de Calderón y su aspiración de ser el presidente del empleo; le pareció más convincente ser el presidente de la sangre. Las manos limpias que presumía en su campaña, las ha escondido pues están manchadas con sangre inocente que ha caído en esta guerra que no es guerra.
Pero a Poiré y García Luna no parece importarles clarificarle la realidad a su jefe. Es más convincente para ellos sostener que van ganando la guerra. Es más redituable su protagonismo y su riqueza personal, que aceptar que México se ha convertido en la “zona cero” de la lucha contra el narcotráfico.
Su obstinada manía por negar que La CIA y militares estadounidenses retirados tienen autorización del gobierno mexicano para abrir un “centro de inteligencia” en una base de las fuerzas armadas mexicanas en el norte del país (de acuerdo con The New York Times) no tiene límites.
Cínicos los empleados Poiré y García Luna, que se empeñan en negar la realidad,  The New York Times señala que los intercambios de inteligencia entre ambos países ayudaron a la captura o eliminación de “unos 30 líderes narcotraficantes”, y que “en los últimos tres años México recibió más asistencia antinarcóticos que Afganistán y Colombia”.
Cínicos los empleados Poiré y García Luna, insisten en que no estamos en guerra, los funcionarios estadunidenses- Según The New York Times -recalcaron que el centro de inteligencia fue abierto tras una petición de asistencia de Felipe Calderón ante la crisis de seguridad en Monterrey.
Y mientras seguimos dejando que estos Cínicos: Poiré, García Luna, Marisela Morales y Calderón sigan recetándonos sus mentiras y muchos la crean. Seremos testigos mudos y cómplices de como este país se hunde en el abismo. Sigamos callados, no digamos nada, es mejor, así, México se destruirá más fácil. ¿No creen? Por hoy es todo nos leemos la próxima. Carpe diem.
Leer más...

sábado, 6 de agosto de 2011

CARTA A LA MADRE DE CALDERÓN


ADVERTENCIA: Algunos lectores de este espacio me comentaron que al tratar de leer la "CARTA A LA MADRE DE CALDERÓN" se encontraron con que no aparecía. Al corroborarlo en efecto no era así, razón por la cual vuelvo a publicar de nueva cuenta aquella carta que de manera original fue publicada en este espacio el11 de mayo de 2011. Gracias a quienes dieron su aviso.


Sra. Carmen Hinojosa Calderón

Presente

No creí prudente decirle estimada, porque no la estimo; tampoco apreciable porque no la aprecio, respetable u honorable no cabe teniendo un hijo como el suyo. En fin no nos detengamos en protocolos, el país tiene prisa como sostuvo uno de los colaboradores de su hijo Felipe.

Como sabe, el país que usted y yo habitamos, ese llamado México, tiene problemas. Nada complicados, como bien podría decir el más pequeño de sus hijos. Son sólo infundios que un grupo de resentidos sociales tienen, contra ese, el segundo presidente panista.

Esos que critican a su retoño, se oponen al desarrollo del país pidiendo salarios justos y respeto a sus derechos laborales. Esos que lo acusan de haberse robado la presidencia cual ladrón de pueblo; pueblo pequeño como la Morelia donde usted creció, ¿Se acuerda? Qué tiempos aquellos no? Se acuerda también de la frase célebre de su querubín, “haiga sido como haiga sido…”

Señora, esos malos mexicanos, que se ve no conocen a su hijo tanto como usted. No saben de la sopa que prefiere comer en aquellos momentos tristes, a ellos sólo les ocupa pedir justicia para los cientos de asesinados, desaparecidos y daños colaterales, ¿Le parece justo? Pedirle justicia a su hijo, como si fuera el sabio como Salomón; justicia… Como si la conocieran.

Doña Carmen, está enterada que hay Diputados federales - esos que nos representan y que no tienen una visión pequeña como la de su hijito- que cuestionan la visión de país que quiere él presentarnos. ¿Sabía también que le fue complicado desde el inicio de su sexenio entrar a la Cámara de Diputados? Y que no ha podido regresar…

Regresar… pero a su casa, esa sería una gran idea y no una ideota como las que luego tienen los colaboradores de su Felipillo, ese que es sangre de su sangre… y ya que hablamos de sangre, ¿Qué piensa usted de la guerra que ha pintado al país de rojo? De esa guerra que el hijazo de su vidaza se empeña en no aceptar, de esa guerra que su Felipe niega una y otra y otra vez aquí, allá y en el extranjero.

¿Sabe que tiene coincidencias con unas mexicanas que marcharon en domingo en el zócalo de la ciudad de México para decir ya basta y pedir paz? ¿Sabe que son madres como usted? Se enteró que le llamaron a su hijo “El presidente de la muerte”.

¿Tiene conocimiento de la gente que no quiere a su hijo y no sólo eso, sino que lo odia. Y no lo odia por asuntos políticos, sino por temas más terrenales; porque gracias a él se quedaron sin empleo; porque gracias a él, perdieron a su hijo; porque gracias a él son huérfanos de padre; porque gracias a él no tienen madre!

Y no tienen madre, porque actúen como los colaboradores de su hijo, sino porque fueron asesinadas, mutiladas, violadas o simplemente desaparecidas por el sólo hecho de vivir en Ciudad Juárez.

¿Sabrá usted doña Carmen que la gasolina sube mes a mes en este país? Y que a pesar de que somos un país petrolero es más barata en Estados Unidos. Sí, el mismo Estados Unidos donde dice su hijo que fue a estudiar una maestría en administración pública. Pero que al parecer no le ha servido de nada.

Señora Hinojosa Calderón, ¿Se acuerda cuando su Felipe tenía 26 años y logró ser asambleísta en el DF? Era 1988, esa elección que aún no termina por transparentarse y que al parecer ilustro mucho a su hijo.

Dígame, ¿Que sintió cuando Vicente Fox lo invito como Secretario de Energía? De verdad le vio talla para que contendiera por “la gran” Y cuando digo la grande me refiero a la silla presidencial y no a otra cosa doña Carmen, no sea mal pensada, ya vi que se sonrojo.

Doña Carmen, recuerda usted que su hijo se erigió como “el presidente del empleo” y no ha cumplido la con su discurso, claro, hubo quienes no le creímos, pero me apena por algunos de sus paisanos que votaron por el creyendo en ese discurso y ahora lamentablemente han tenido que cruzar la frontera para irse como indocumentados a estados unidos a conseguir empleo.

Oiga ¿De quién fue la idea de sostener en 2006, que el otro candidato presidencial era “un peligro para México”? no fue suya verdad doña Carmen? Se lo pregunto porque hoy por hoy, los mexicanos que no pensamos como su hijo, que somos muchos, creíamos y creemos que el verdadero peligro era y es su hijo.

¿Sabe que un sector del país se organizó el día de ayer, para por twitter y facebook “mentarle la madre” a su hijo? Que feos no…? Atreverse a tanto por unos cuantos muertos, 40 mil nada más, por unos miles de despedidos, por unos cientos de empresas que cerraron este año; por unos miles de estudiantes que no pudieron accesar a la educación universitaria. Por unos cuantos niños que murieron quemados en una guardería que dicho sea de paso les costaba poco; por unos cuantos mineros que han muerto, por unas cuantas familias que se han enriquecido bajo el gobierno de su hijo… su Felipe.

Señora… donde perdió la mano firme que debió haber tenido con Felipillo? Porque permitió que se volviera un mentiroso, que se endeudará con malas amistades; que conviviera con gente que no debía. Señora… porque no hizo nada para formar como hombre de bien a su Felipe… Porque siendo de Michoacán no aprovecho para llevarlo con don Marcial Maciel. Porque señora permitió que su hijo autorizara que el exsecreatario Agustín Carstens pudiera gastar en dos días 6 mil pesos para comida en la oficina, si su actual secretario Ernesto Cordero dice que eso debe alcanzarnos para un mes.

Doña Carmen, la verdad… creo que usted es responsable directa del que hoy algunos reconocen como presidente, de su manejo, de su formación, de sus irresponsabilidades, de sus omisiones, del desprecio por los que pensamos diferente, de la forma en como atacar a sus adversarios, de su concupiscente manera de beber- según dicen algunos. Sí señora, usted es responsable de ello.

Por ello, no se queje ni se moleste por los mexicanos que libremente reciben con música de viento a su hijo, en los recorridos que hace por las latitudes mexicanas, no se incomode, ni se encorajine por las menciones y recordatorios recibidos el día de ayer, usted también es responsable.

Doña Carmen Hinojosa Calderón, la dejo, voy a ver cómo sigue el país, espero no sea necesario que vuelva a escribirle para comentarle que México está peor. Por el bien de todos espero que no.

Leer más...

viernes, 5 de agosto de 2011

¿Y AHORA QUIEN PODRÁ DEFENDERNOS?

La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición.
Emil Ludwig


Se pregunta Fromm: “¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno «tropieza» si tiene suerte?” (ERICH FROMM: El arte de amar)
Y más adelante continua: “Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor”
Por su parte platón en una de sus magistrales intervenciones, sobre el amor opina: "Yo creía tontamente que es menester decir la verdad acerca de lo que se elogia, pero por lo visto no es así, y lo que os ha importado es acumular alabanzas hiperbólicas, atribuyendo al amor lo más grande y bello que se pueda encontrar, sin preocuparse de si es verdad". (PLATÓN: El Banquete)
Pues bien, eso es lo que ocurre en nuestra realidad inmediata, con un movimiento social, ya que como en una trágico-comedia de bajo presupuesto donde el guión es malo y al director no se le ocurre otra cosa más que pedirle a los actores que improvisen.
Así, exactamente así, están ocurriendo las cosas en la "bola" que encabeza Sicilia y Álvarez Icaza.
Resulta pues, que el héroe de más de uno, -mitad besos, mitad rencor- descubrió, quizá por alguna iluminación divina, que los besos que le dieron y dio, no eran besos, de amor y que como ilustra la canción: “el beso en España, lo lleva la hembra, muy cerca del alma” que “se puede besar en la mano, o puede darse un beso de hermano…” pero que “un beso de amor no se lo dan a cualquiera”.
Eso fue lo que paso con Javier, fue, grito, le prometieron, beso y se retiró cual quijotillo que vencía al mostro de las 500 cabezas. Pues las exigencias de “reformas ya” habían sido aceptadas, sin mayor problema por las fracciones parlamentarias mayoritarias.
Ayer, en un montaje más, Javier y Movimiento para la Paz con Justicia y Dignidad, no se presentaron a los encuentros que se habían programado en la Cámara de Diputados para establecer las bases del diálogo público; la razón inconformidad por la aprobación en lo general del dictamen de Ley de Seguridad Nacional.
Afuera San Lázaro, Javier dio lectura a un texto: “No se puede dialogar con hombres y mujeres que no hablan verdad, porque el diálogo, que quiere decir de dos y un empeñar la palabra dicha entre dos, no ha sido honrado por una de sus partes y sólo queda un logos, una palabra herida por la traición”.
Resulta pues que ahora, Javier llama traidores a quienes con hasta hace unas semanas había intercambiado aromas, roses, abrazos y besos. Se dice traicionado por quienes en su momento lo utilizaron para la foto; con quienes posó y sonrió.
Su alusión a Piedra del sol, de Octavio Paz: “[…] El mundo nace cuando dos se besan…” solo fue la confirmación de que su concepto sobre los besos está equivocado.
Confío en las palabras del coordinador de los senadores del PVEM, quien en el encuentro anterior, pidió perdón frente a los asistentes. Confió también en los disparates de Chepinita Vázquez Mota que propuso incluirlos en la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) cuando eso a todas luces es ilegal.
Cuando Javier se reunió con diputados y estos le prometieron reformas, nunca le dijeron bien a bien de qué tipo, pero ahora se muestra sorprendido, timado, traicionado. Parece olvidar que él fue el primero en arrojar los besos, en congratularse con reunirse con los diputados a quienes humillo para luego forzarlos a decir: sí.
Así las cosas con esta parte de los actores sociales, cuyo movimiento en el que sus integrantes tenían ansias de ser escuchados, terminaron siendo arrojados por un grito de silencia y de arrebato personal. Con víctimas que han sufrido una y otra vez; con lamentos y ausencias que no podrán ser calmadas con retorica prosódica cargada de rencor.
Con dolientes a quienes al parecer solo les queda preguntarse: ¿Y ahora, quien podrá defendernos? Porque su héroe, mitad besos, mitad rencor, ha decidido llamar traidores a quienes beso; cuando la historia, en la que él fue formado-me refiero a Javier- nos dice que el que traiciono fue el que dio el beso y no al revés.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
Leer más...

miércoles, 3 de agosto de 2011

VULNÉRAME

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante
George Orwell

Mi agradecimiento distinguido a Francisco Rodríguez y su Índice Político, por sus amables referencias a mi aportación en Iusfilosofando. Para quienes aún no lo leen aquí su opinión http://bit.ly/qwBCrY . Abrazo cordial Francisco.

Si nos remontamos a la teoría clásica del contrato social enfrentaremos el problema de la obediencia y desobediencia al derecho en términos de la legalidad y legitimidad, o lo que es lo mismo, derecho positivo y derecho de resistencia.
Por ello me parece pertinente advertir que:

Como teorías del contrato se designan las concepciones filosófico-políticas que analizan las condiciones de legitimación del dominio político y los fundamentos normativos del orden social institucional en el horizonte de un contrato hipotético  que se realiza entre individuos libres e iguales en una situación de partida bien definida. (KERSTING: Filosofía política del contractualismo moderno: 2001)

Si los contratos en el Estado de Naturaleza no pueden ser propiamente válidos por no existir ninguna seguridad en relación con la disposición de aquellos que lo hacen para desarrollar la función que han prometido, entonces el Contrato de Estado, el Contrato estatal, tampoco puede ser válido, y ello significa ante todo que no puede ser realizado porque el poder que garantiza su mantenimiento precisamente sólo se instituye a través de él.
El contrato expresa las condiciones que tienen que ser atendidas para que el orden social no se disuelva. Pues la filosofía de Hobbes no esclarece a ningún habitante del Estado de Naturaleza cómo puede superar al propio Estado de Naturaleza; más bien explica a los ciudadanos acerca de lo que tienen que hacer para evitar la entrada en el Estado de Naturaleza, para evitar el súmmum malum político. (El peor de los males).
Los hombres en estado de naturaleza no pueden disfrutar en paz y con seguridad de su derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad porque en el estado de naturaleza falta: una ley fija, ordenada y conocida que sea reconocida y aceptada por todos mediante acuerdo general como la norma para lo justo e injusto y como escala general para decidir en controversias entre ellos.
Pues, aunque la ley de naturaleza sea clara y comprensible para todos los seres dotados de razón, los hombres,  sin embargo, están influidos por sus propios interés y no reflexionan sobre ella, por tanto, también la conocen poco, suelen no reconocerla como un derecho que sería obligatoriamente vinculante para ellos en su aplicación a sus propios casos.
La particularidad del Contrato Social de Rousseau consiste en que solamente la comunidad misma de los que participan en el Contrato puede asumir legítimamente la posición de la Soberanía. Mientras que en Hobbes a través del Contrato estatal se crea ciertamente una posición de poder jurídico de dominio absoluto pero no establece todavía ningún Soberano material ya que para Hobbes no existe en modo alguno una relación necesaria entre las autorizaciones jurídicas de dominio y la ocupación material de la posición de la Soberanía.
La sintaxis del Contrato Social de Rousseau no se distingue de la sintaxis del de Hobbes. En ambos casos estamos frente a un Contrato de alienación en el que los habitantes del Estado de Naturaleza se prometen los unos a los otros renunciar a toda libertad, a todo derecho y a todo poder y someterse sin reserva a un poder absoluto.
El derecho que los individuos conservan a través de esta promesa contractual es el derecho a la obediencia política absoluta de todos los demás. El acto de alienación es tanto en Hobbes como en Rousseau el acto de constitución del dominio político, el momento del nacimiento del Soberano.
Pero ¿Qué hacer cuando este contrato sirve de pretexto para que, -al igual que en el gran hermano, (vid. 1984: George Orwell)- el estado se inmiscuya en nuestra vida íntima? Cuando se construye un “ley de seguridad nacional” que da potestades que parecen ser metaconstitucionales.
En sus reflexiones del día de ayer, el diputado del PT Jaime Cárdenas Gracia (constitucionalista de gran trayectoria y hoy diputado) sostuvo que dicha iniciativa de ley “coloca al Ejército por encima de la autoridad civil y esto es muy peligroso”, y además explicó que esta reforma pretende que el Ejército se convierta en “guardián” de la seguridad nacional.
Claudia Ruiz Massieu anunció que el PRI se reservará a la mayoría de los artículos en lo referente a las facultades genéricas de las autoridades de inteligencia, del CISEN, del Consejo de Seguridad Nacional, y del Ministerio Público que como representante social.
Si el contractualismo parte de la presuposición de que las figuras jurídicas bastan para bosquejar el modelo de legitimación de una sociedad ordenada y alejada del caos. ¿Podemos permitir que bajo este esquema se aprueben normas que vulneren derechos anteriores al pacto contractualista?
Bien es cierto que el contrato ofrece la única posibilidad de la constitución de dominio que concuerda con el derecho de libertad de cada cual. No obstante, el derecho a resistir, el derecho de minoría que ayer se ejerció por parte de los integrantes del PT en la discusión de la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados, es un derecho que debe llamar nuestra atención.
¿Qué trae de fondo la Ley de Seguridad Nacional, cuando al menos una fracción parlamentaria llama la atención sobre el articulado de la misma? ¿Es sólo paranoia? ¿Son ganas de llamar la atención? O realmente debemos detenernos a conocer lo que se está discutiendo en el Congreso de la unión, y que queramos o no afectara nuestros derechos y libertades civiles.
Cerrar los ojos, dejar de informarse, no leer, no basta; por el contrario es un grito de silencio que se repite una y otra vez: pisotéame, espíame, VULNÉRAME.  Espero callado, tranquilo y en paz. ¿Qué les perece? ¿Seguimos igual? Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
Leer más...

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Y SI HABERMAS FUERA MEXICANO?

Cuando la Constitución representativa fracasa ante retos  
que afectan a los intereses de todos los ciudadanos, el pueblo 
puede  resucitar  los derechos originarios del soberano,
 la forma de los ciudadanos,  incluso de los ciudadanos singulares. 
En última instancia, el Estado democrático de derecho
 depende de este defensor de la legitimidad
Habermas

En colaboraciones anteriores he presentado a ustedes el pensamiento de algunos autores sobre el tema de la desobediencia civil, hoy quisiera ocuparme de las razones que expone Jürgen Habermas, quien considera que la desobediencia civil, por sus características esenciales, se desenvuelve dentro del marco constitucional del Estado democrático, en la medida en que busca configurar de una manera no convencional la voluntad política colectiva.

Presento algunos elementos que el autor sostiene y al final planteo algunas preguntas al lector, que bien vale la pena hacerse a la conclusión de la lectura, quizá como provocación intelectual a quien lo lea. Hecha la advertencia procedo.

En opinión del autor, los desobedientes deben fundamentar su posición en argumentos que puedan ser objeto de un consenso y no en convicciones privadas del mundo, a pesar de que ambos aspectos pueden coincidir. Quizá por ello en un primer momento Habermas expone:

Quien quebranta leyes apelando a su conciencia, recaba para sí derechos que nuestro Estado democrático de derecho no puede reconocerle a nadie si quiere salvaguardar la seguridad y la libertad de todos los ciudadanos. (HABERMAS, Jürgen: Ensayos políticos)
Por ello, la desobediencia civil busca identificarse precisamente con los principios políticos comúnmente compartidos que sirven de fundamento a los Estados democráticos, este es precisamente un elemento de fortaleza para la lucha del desobediente, que su lucha no sea una causa aislada.
En Ensayos políticos, refiere a la desobediencia civil y cita la definición de John Rawls:
La desobediencia civil es una protesta moralmente fundamentada en cuyo origen no tienen por qué encontrarse tan sólo convicciones sobre creencias privadas o intereses propios; se trata de un acto público que, por regla general, es enunciado de antemano y cuya ejecución es conocida y calculada por la policía; incluye propósito de violación de normas jurídicas concretas, sin poner en cuestión la obediencia frente al ordenamiento, jurídico en su conjunto; requiere la disposición de admitir las consecuencias que acarrea la violación de la norma jurídica; la violación de la norma, que es la manifestación de la desobediencia civil tiene exclusivamente un carácter simbólico: aquí es donde reside el límite de los medios no violentos de protesta. (HABERMAS: p.78, 79)
Sobre la obediencia a la ley el autor en estudio nos advierte una idea que parece echar por tierra, esta idea, pero más adelante veremos que no es así:
La obediencia a la ley tiene que darse de un reconocimiento reflexivo y, por lo tanto voluntario, de aquella aspiración normativa a la justicia que late en todo ordenamiento jurídico. Habitualmente, este reconocimiento se fundamenta en el hecho de que la ley es debatida, aprobada y promulgada por los órganos constitucionalmente competentes. De esta forma la ley alcanza vigencia positiva y determina el comportamiento lícito en su ámbito de aplicación. (Ibídem. P.81)
Con estos elementos no habría lugar a manifestación disidente respecto de ley alguna, ya que la forma de construcción de la misma fue producto de un proceso, pasteurizado que no da lugar a dudas sobre legitimidad. No obstante el mismo Habermas considera:
La Constitución ha de justificarse en virtud de unos principios cuya validez no puede depender de que el derecho positivo coincida con ella o no. por este motivo, el Estado constitucional moderno solo puede esperar la obediencia de los ciudadanos a la ley si, y en la medida en que, se apoya sobre principios dignos de reconocimiento a cuya luz, pues, pueda justificarse como legítimo lo que es legal o, en su caso, pueda comprobarse como ilegítimo. (Ibídem. P.81)

El texto anterior muestra que esta forma de conducta cívica, a diferencia de otros actos políticamente motivados, no busca la ruptura o reorganización del orden constitucional; los actos de desobediencia civil utilizan la violación de las leyes, en forma simbólica, para comprometer la conciencia moral de toda la comunidad, forzándola a revisar una cuestión a la luz de sus fundamentos de legitimidad.
Según el autor, la desobediencia civil desempeña un importante papel innovador y correctivo en un sistema democrático. La desobediencia civil aparece en Habermas como el instrumento necesario y útil que facilita esas correcciones. Se trata de una válvula de escape, de una táctica o una forma más de presión política.
Como se puede observar, la postura del autor parecer ser muy optimista, pero ¿Que sería de su opinión si Habermas fuera mexicano? ¿Estaría hablando de la forma en cómo hacer desobediencia civil? O ¿Justificando quizá la intervención del ejército en la guerra que no es guerra? ¿Sería académico o intelectual del Ejecutivo? ¿Hablaría de la desobediencia civil como forma de mejorar la Constitución? O ¿Defendería a las bondadosas instituciones heredades de la revolución? ¿Ustedes que creen?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
Leer más...

viernes, 29 de julio de 2011

EL DÍA QUE SICILIA MATÓ A LA DIGNIDAD

Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños,
los individuos sin ella son esclavos.
José Ingenieros

La obra donde Habermas expone más extensamente su concepto de acción en la vida social es Teoría de la Acción Comunicativa, donde su propósito declarado en el prólogo es que ésta sea una "fundamentación metodológica de las Ciencias Sociales en una Teoría del Lenguaje". Es decir, como un instrumento teórico para el análisis empírico de las estructuras sociales.
En Habermas encontramos una teoría de la justicia que es formal, en el sentido de que se dirige principalmente a la pregunta ¿qué es justicia?, más que a la pregunta ¿qué es justo? En opinión del pensador alemán, la participación igual y equitativa en el tipo de diálogo en el que se manifiesta la racionalidad comunicativa presupone una cuota importante de igualdad social y económica.
Para Habermas es imposible tener una perspectiva real sobre la naturaleza de la existencia humana desde el punto de vista de las ciencias de la naturaleza y hay que entenderla desde el punto de vista interno o del participante. El autor explora la idea de que hablar es un tipo de acción “estratégica”, donde se pueden realizar afirmaciones “criticables” acerca del mundo, que podrían tener o no “validez” dependiendo de que pudieran defenderse.
En el esquema habermasiano se favorecen algunas formas de habla, como decir la verdad y buscar la justicia cuando esto se hace de buena fe y con sinceridad, frente a la noción de persuasión interesada y al engaño.
Bajo este esquema, por más que se quiera defender lo ocurrido ayer (una vez más en el Castillo de Chapultepec)  no hay elementos racionalmente procesables para hacerlo. La reunión de ayer con legisladores que mantuvo Sicilia y los suyos, parecía la oportunidad de cambiar la dinámica de diálogo.
En el sentido habermasiano “decir la verdad y buscar la justicia” se convirtió el día de ayer en un acto histriónico. Común, predecible, desgastado, sin idea, sin propuesta, contradictorio, colérico y repetitivo, así llego Javier Sicilia e inicio su intervención entre citas de poemas y minutos de silencio. A diferencia de la semana pasada, en la que llegó exigente, retador, cual porro conservador; en esta ocasión se rodeó de algunos intelectuales, llegaron con propuestas, se percibía un ambiente diferente.
A pesar de las lamentaciones, reclamos, quejas, hubo intervenciones con propuestas y tras más de cinco horas de acusaciones, recriminaciones, donde prácticamente los legisladores fueron obligados a comprometerse, parecía que sería diferente, pero no lo fue, su principal rostro, lo echo a perder.
Su posición de “venimos con buena voluntad” es una afirmación complicada de interpretar. En su expresión de que “que el país, nuestro México, vive una emergencia nacional”. Hay coincidencia y me parece que difícilmente alguien puede sostener lo contrario.
Por desfortuna el llamado Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad y Javier mismo, han perdido el rumbo. Sicilia no ha dejado en ningún momento de mostrarse como un hombre lleno de rencor, colérico y contradictorio; se presenta como un borracho que golpea la mesa para exigir a gritos, un trago, pero habla en voz bajo para pedirlo fiado.
¿Qué futuro le espera al Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad, si su principal personaje, Javier Sicilia, recrimina a los legisladores el permitir a Calderón vulnerar la Constitución al involucrar al ejército en la guerra que no es guerra, pero al mismo tiempo violenta la ley de protección a los no fumadores está vigente, y se permite fumar, en plena sesión frente a los legisladores criticados por no hacer cumplir la ley?
¿Qué futuro le espera al Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad si Javier Sicilia encendió un cigarro y lo fumó completo? Si insulto a los legisladores, les dijo que no creía en ellos y luego se despide presentando sus respetos y abrazándolos.
¿Qué futuro le espera al Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad, si primero se involucran en pedir justicia y más tarde exigen “reforma política ya”? Tiene futuro un Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad, si su principal rostro afirma “no estoy construyendo imágenes políticas”, pero se empeña en demostrar efusividad personal?
¿Puede mantener su dignidad un movimiento cuyo principal rostro expresa abiertamente  que es gandhiano y cita una y otra vez que  “No hay caminos para la paz; la paz es el camino”; pero olvida que el mismo Gandhi afirmó: “He tomado sobre mis espaldas el monopolio de mejorar sólo a una persona, y esa persona soy yo mismo”?
¿Puede mantener su dignidad un movimiento cuyo principal rostro, besa a diestra y siniestra conduciendo emociones personales y olvidando que representa a los dolidos? Porque el problema no son los besos, sino las contradicciones y los mensajes que transmite.
¿Qué pretenden Javier Sicilia y quienes encabezan el Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad, al insistir en las candidaturas ciudadanas, si son un movimiento que originariamente no tiene objetivos electorales? ¿Por qué la insistencia fanática en legislar “ya” sobre este tema?
¿Puede Javier, incitar a un movimiento a descargar su ira contra un poder, en este caso el Legislativo y escudarse en su emotividad personal para abrazar y besar a quienes hasta hace unas horas había llevado casi al extremo de la humillación con sus palabras?
Ojo, no hablo de la fijación cultural que Javier tiene por besar, ni siquiera por besar a los hombres, a las mujeres o a quien él quiera. Pero, ¿sabía Sicilia lo que transmitiría con el beso? Fue con premeditación, alevosía y ventaja? O en sus arranques decidió probar las mejillas de un hombre fuertemente cuestionado, por sus cercanías con el sexenio salinista, que también fue atroz en muertes, pero políticas. El representante de un movimiento que en su nombre lleva “dignidad”, besa a un hombre cuestionado por no poseerla. El problema no es el beso, sino  la fuerte carga simbólica que representa. Con el beso de ayer a Beltrones, se signó el día que Sicilia mató a la dignidad.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem. 
Leer más...

miércoles, 27 de julio de 2011

LAS OTRAS MINORÍAS

                               El desobediente civil comparte con el revolucionario el deseo de  cambiar el mundo, y el cambio que desea realizar puede ser, desde luego, drástico.
Arendt

Señale en mi colaboración anterior, parte del pensamiento de Hannah Arendt, con relación a la necesidad de organizarnos, de participar, de no bajar la guardia. He considerado dar mayores elementos sobre su pensamiento, a petición y debido al interés de algunos lectores.
Debo advertir que lo que comparto el día de hoy está asociado sólo a una parte del pensamiento de la autora y su opinión sobre la desobediencia civil. Dicho lo anterior, existe una advertencia que bien vale la pena mencionar:
Los desobedientes civiles son en realidad, minorías organizadas unidas por una opinión común  más que por un interés común  y por decisión de adoptar una postura contra la política del Gobierno, aunque tenga razón para suponer que semejante política  goza de apoyo de una mayoría. (Crisis de la República)

Es aquí donde la presencia cívica juega un papel determinante, ya que la desobediencia civil, hemos afirmado que es un tipo especial de negación de ciertos contenidos de la legalidad por parte de algún ciudadano o de grupos de ciudadanos.
Dice la autora:
La desobediencia civil surge cuando un significativo número de ciudadanos ha llegado a convencerse o bien de que ya no funcionan los canales normales de cambio y de que sus quejas no serán oídas o no darán lugar a acciones ulteriores, o bien, por el contrario de que el gobierno está a punto de cambiar y se ha embarcado y persiste en modos de acción cuya legalidad y constitucionalidad quedan abiertas a graves dudas. (Ibídem. p. 82)

Es decir, la desobediencia civil, es ejercida por personas conscientes y comprometidas con la sociedad -es lo que Hannah Arendt denomina minorías cualitativamente importantes-, lo cual les lleva a ser tan activas como críticas respecto a ciertas decisiones políticas que se han transformado en ley.
Arendt perfila:
El desobediente civil, aunque normalmente disidente de una mayoría, actúa en nombre y favor de un grupo; desafía a la ley y a las autoridades establecidas sobre el fundamento de un disentimiento básico y no porque como individuo desee lograr una excepción para sí mismo y beneficiarse de ésta. (Ibídem. p. 83)

La actividad desplegada por aquellos que ejercen la desobediencia civil es tan intensa y de tal naturaleza que desbordan los cauces tradicionales de formación y ejecución de la voluntad política. Los ciudadanos que practican la desobediencia civil son capaces de imaginar un orden social mejor y en su construcción la desobediencia civil se convierte en un procedimiento útil y necesario.
Existe una idea que vale la pena citar para cerrar la concepción que Arendt tiene sobre el papel de la desobediencia civil, la autora señala:
Si la desobediencia civil ha venido para quedarse, como muchos han llegado a creer, resulta de importancia primordial la cuestión de compatibilidad con las leyes; la respuesta puede ser muy bien decidir si las instituciones de libertad demostraran o no ser suficientemente flexibles para sobrevivir a la arremetida del cambio sin una guerra civil y sin revolución (Ibídem. p. 90)

Es evidente que no le debemos obediencia a un orden político en el que el gobierno vulnera los principios sobre los que se sostiene el Estado de Derecho -fundamento inexcusable del Estado democrático-, en el que no funcionan los frenos y contrapesos que limitan la absolutización del poder, en el que la ley es elaborada fraudulentamente convirtiéndose en arma de guerra o en el que los adversarios políticos son despojados de sus derechos y son perseguidos por el poder.
La existencia de la desobediencia civil así como su hipotética justificación ponen de manifiesto que incluso en democracia sigue abierto uno de los problemas políticos más viejos: el de la legitimación del poder.
Y los ejemplos son muy claros, no solo el de la elección presidencial de 2006 que llevo a Calderón a la presidencia, sino los que se distribuyen de manera vergonzante por el territorio nacional.
De ahí como dice Arendt, la importancia de construir minorías cualitativamente importantes, que socialicen conocimiento, divulguen información; que organicen, que construyan conciencia cívica; que ayuden a transformar este país, en una patria para tod@s.
Así que no evadamos más la responsabilidad; construyamos las otras minorías, unas minorías que sean y que se transformen en mayoría, construyamos un mejor país. Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
Leer más...