La cultura engendra progreso y sin ella no
cabe exigir de los pueblos ninguna
conducta moral.
José Vasconcelos
José María Albino Vasconcelos Calderón, mejor conocido
como José Vasconcelos, nació el 28 de febrero de 1882 en Oaxaca. Estudió en la Escuela
Nacional de Jurisprudencia, donde obtuvo el título de licenciado en derecho en
1907. Durante su vida se dedicó a la política, la escritura, la educación,
la función pública, pero sobre todo a la filosofía
Participó junto con otros jóvenes mexicanos, en la
fundación del Ateneo de la Juventud Mexicana espacio que crítico los
excesos de la educación positivista impuesta por Justo Sierra, durante el
gobierno de Porfirio Díaz.
La gran lucha del Ateneo de la juventud, fue su
rechazo a la idea del determinismo mecanicista del positivismo comtiano y spenceriano
que promovían los "científicos", y que proponía una visión única del
pensamiento. Contrario a ello, Vasconcelos y la generación del Ateneo proponían:
libertad de cátedra, libertad de pensamiento, es decir, construcción de pensamiento
crítico.
Vasconcelos, abogado de formación y filósofo
brillante- no podía ser menos- enfrento en sus años maduros al establishment
porfirista, huertista e incluso de Carranza. Sus recelos con Obregón y Calles
son propios de un filósofo crítico que rompe paradigmas por su formación
jurista, un abogado antipositivista que promueve el pensamiento crítico.
Vasconcelos, gran educador y primer secretario fundador
de la SEP en 1921, tiene que levantarse de su tumba para iniciar una lucha más;
al igual que hace 90 años contra el pensamiento único y por la defensa de la
filosofía. Esta ocasión, es contra la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE) y sus esbirros.
Dicho organismo internacional, al igual que en el
pasado con los positivistas, promueve la desaparición de los nichos de
pensamiento. En esta ocasión contra el último reducto de generador de
conciencia social: la filosofía.
El ataque directo contra la filosofía se gestó no hoy,
sino un par de años atrás, en 2009; o quizá un poco más, con la aceptación
complaciente y creación del CENEVAL en 1994. Y que tiene como principio “preparar
a los jóvenes” –aquellos que pueden accesar a la educación- para las
necesidades particulares de los sectores de poder nacional e internacional. Decirles,
para que son “competentes”, destinarlos al sector de la educación técnica,
prepararlos para la mano de obra, alejarlos de pensar.
De ahí que la filosofía sea un piedra en el pupitre,
pues independientemente de que quien esté al frente de la materia o de que el
alumno tenga pasión por la misma, el simple contacto con ella, lo “contaminará
de la “duda”, y posteriormente lo llevara a pensar. A no creer, sino a buscar certezas;
a dudar del gobierno, de la religión, de los medios, de sí mismo.
La filosofía en el bachillerato, se muestra como una
ventana a un mundo diferente. La filosofía en términos generales se asigna, en
instituciones públicas y privadas a los profesores que quieren mantener monitoreados,
entretenidos, a los que no pueden ser competencia, a los “inquietos” a los “revoltosos”,
a los “críticos”; pero cuando esto ocurre, olvidan que desde ahí, se entregaran
al futuro ciudadano, pequeñas herramientas que con el tiempo irán
desarrollando. Pues se le han presentado al educando diferentes corrientes de
pensamiento y no sólo una.
Lo terrible del caso, aunque suene a tragedia, es que
esta propuesta ha tenido respaldo entre algunos alumnos que educados por la mass
media, sostiene que la filosofía no sirve de nada.
Los orígenes de la desaparición de la Filosofía,
encuentran su base en la Reforma Integral de la Educación Media Superior
(RIEMS) y contradictoriamente su verdugo es un egresado de la licenciatura en
ciencias sociales -del ITAM, pero al fin ciencias sociales- el aspirante
presidencial Alonso Lujambio Irázabal quien al igual que otra aspirante Chepina
Vázquez Mota, enfocaron y siguieron la receta de la OCDE para fulminar a la
Filosofía.
La mesa de diálogo que se estableció desde el momento
en que se supo que desaparecería la filosofía no ha servido de nada, dos años y
medio no han traído resultados que puedan dar reversa a dicha instrucción trasnacional.
Pensar poco y consumir mucho, es un buen principio de vida en el modelo
neoliberal, que no se detiene en pulverizar las oposiciones que encuentra en su
camino.
La filosofía se ira hoy de las aulas del bachillerato,
y mañana de las aulas universitarias, porque el modelo educativo basado en
competencias llego ya hasta las universidades y porque no ha encontrado
oposición. Y la oposición no se ha constituido porque mientras muchos
profesores de filosofía -en sus diferentes vertientes- dependan de esos
espacios educativos para sobrevivir seguirán callados, y los que no callen
simplemente despedidos.
El actual establishment, hoy panista, vuelve a enfocar
acciones para establecer un pensamiento único, en el que el individuo no se
moleste en pensar, para ello está el gobierno, el poder económico y la mass
media. Sus operadores, hoy Lujambio al frente de la SEP, sólo son, para citar a
Vasconcelos “esbirros” del nuevo orden mundial. Estos la exsecretaria de
educación y el actual secretario de educación son los que aspiran la
candidatura presidencial y los que piensan gobernar. Como ven? Los dejamos?
Este es el nuevo orden mundial, el que no encuentra
oposición entre la sociedad, porque esta, no tiene ideas, las ideas han muerto.
Adiós al último reducto generador de pensamiento crítico y de conciencia social:
la filosofía.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.







