sábado, 15 de enero de 2011

2011, OPTIMISMO Y REALIDAD

Hace algunas semanas, comente por Twitter que sin ánimos de pesimismo me parecía que Veinte Once, (2011) no sería un muy buen año, quizá no como lo fue el Veinte Diez (2010).

Las respuestas no dejaron esperarse algunos consideraron que para iniciar el año no eran comentarios alentadores, otros tantos que esperaban que me equivocara y solo unos pocos, se sumaron a la idea. El punto es estimad@s que en efecto, los primeros días de este año no han sido nada alentadores. Por más optimista que se quiera ser.

Antes de terminar el año una amiga me comento que: “una cosa es ser optimista y otra es la realidad”. Y eso es plenamente cierto, en 14 días de enero van más de 500 asesinados vinculados al narcotráfico, 3 alcaldes muertos; y Xalapa, la Atenas Veracruzana y una de las ciudades más tranquilas del país aporto ya, la noche y madrugado del jueves-viernes (13-14 de enero) los primeros 16 caídos.

La batalla iniciada por el señor Calderón no ha servido de nada, porque su asesor en materia de violencia, el ingeniero mecánico venido a más y exCISEN, hoy secretario de seguridad pública, ha empujado a parte del gobierno (los que dependen del Ejecutivo) a esta batalla que aunque les pese a muchos, no se está ganando.

Es quizá por eso que las expectativas de la gente para este año han cambiado, ya no quieren salud, dinero, educación o empleo sino seguridad. Cosa que al parecer el Ejecutivo no puede garantizar.

Sumado a los temas de seguridad, están los del empleo, que aunque el secretario de música, que ocupa la secretaria del trabajo, mantenga un discurso de "Lozano en el país de las maravillas", la realidad para millones de mexican@s jóvenes y no tan jóvenes, es otra.

Integremos también el tema de educación y su acceso; el tema de salud y su garantía, hagamos el ejercicio de “para que nos alcanzará el magnánimo incremento al salario mínimo. Detengámonos a pensar en los temas de movilidad urbana y contaminación.

Empero, ante tal escenario no podemos quedarnos callados, inmóviles, acríticos. La iniciativa de moneros y de cientos de ciudadanos que no tienen espacio para opinar y difundir sus ideas, pero que son “civis activos” debe ser constante y vigente. “Basta de sangre”. Sumemos a la campaña y reproduzcamos los diseños que los cartonistas mexicanos han realizado, un grito al unísono puede generar conciencia y cambiar el rumbo de este país.


Hasta pronto
“Carpe diem, credula postero”
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