lunes, 29 de septiembre de 2008

Bobbio: los intelectuales y el poder


“Respecto del desarrollo del curso histórico, los intelectuales a veces
están adelantados, a veces están atrasados, raramente están a tiempo”.
Bobbio
1. Introducción

Hoy el mundo se encuentra envuelto en un grave problema, el ascenso de la derecha esta inundando las esferas del poder, primero fue Europa, ahora América Latina. En la Australia de Heider el derechista gobierno esta imponiendo sus políticas y la comunidad europea pone en práctica su acción de aislamiento. En América latina la llegada de Vicente Fox marcó un precedente contemporáneo de un gobierno claramente de derecha y esta compaginación esta muy acorde con el ascenso de George Bush y mas recientemente la gran final de derecha en Francia Nicolas Sarkozy (derecha). Si recurrimos a la tesis del complot todo indicaría que estamos perdidos y que hay que hacer algo, James Petras nos puede dar elementos.
Algunos autores afirman que la derecha esta ocupando los gobiernos del mundo, otros más sostienen que únicamente están recuperando lo que les pertenecía. Sea como sea lo cierto es que en este ascenso de derecha los intelectuales juegan un papel determinante.

La obra que nos presenta Laura Baca, puede estar muy actual en cualquier momento. A Bobbio se le pude ver desde muchos ángulos, pero en esta ocasión, Laura nos presenta a Bobbio el Intelectual.

2. “Hacia una genealogía del Intelectual”

En este apartado subdividido en dos puntos: a) la concepción del hombre de la cultura, y b) interpretaciones acerca de la función política de los intelectuales. Hay un par de preguntas que debemos de hacernos inicialmente ¿Qué es un hombre de cultura? y ¿Cual es la función de los intelectuales? Preguntas hechas a tiempo. Bobbio sostiene que “los hombres de cultura forman parte de un grupo, de una generación o de una clase social y que, por lo tanto, tienen una función propia y un papel especifico en la sociedad” y que a los intelectuales les corresponde la función múltiple de “incitar, exaltar, fomentar, persuadir y disuadir, aconsejar, convencer, amenazar y aterrorizar, seducir, alabar, sugestionar, y naturalmente, también algunas veces, hacer reflexionar”

En este punto, Bobbio elabora una tipología de los intelectuales, la cual clasifica de la manera siguiente: a) los intelectuales que están en el poder; b) los intelectuales que ejercitan su influencia sobre el poder y están fuera de él pero elaboran propuestas que pueden o no ser consideradas; c) Los intelectuales que desarrollan la función de legitimar el poder constituido; d) Los intelectuales que critican al poder; e) los intelectuales cuya función es no tener ninguna relación con el quehacer de la polis.

Sobre el segundo apartado “Interpretaciones acerca de la función política de los intelectuales”. Baca Olamendi hace una clasificación propiamente academicista de los intelectuales a partir de la conversación con Bobbio quien aporta nombres:

1)El intelectual puro o apolítico: Benda, Rolland, Weber y Croce;
2) El intelectual educador: Mannheim y Ortega y Gasset;
3) El intelectual revolucionario;
4) El intelectual militante: Cattneo.

1. “Hacia una topología histórica”

En apartado se compone, en imágenes de los intelectuales frente al fascismo y la resistencia. Sobre las tres actitudes que algunos intelectuales asumieron durante el fascismo: el compromiso total, el no compromiso y el compromiso crítico.

También se dan algunas opiniones de intelectuales de la resistencia como la de Luigi Salvatorelli que señala que el fascismo fue “no una reacción de la gran burguesía, sino de la pequeña burguesía” frustrada en sus aspiraciones por la crisis económica después de la primera guerra mundial. Y, para cerrar esta parte es letal la opinión de Piero Bobetti quien del fascismo italiano señala: “El fascismo es la autobiografía de la nación”.

En el segundo apartado la representación de los intelectuales y el renacimiento de la democracia. Según Bobbio, la misión del intelectual en la democracia es clara, a los hombres de la cultura corresponde la tarea de defender la independencia y la autonomía de la cultura interior del propia partido o del propio grupo político en el cambio de la ideología política.

El último punto de esta segunda parte: la imagen de los intelectuales ante la crisis de las ideologías. Señala un vínculo ético-político sobre la misión de los intelectuales la cual tiene una dedicatoria al intelectual ideológico. Cierra esta parte estableciendo que tipo de intelectuales deberían de autoimponerse “principios-guía” que serían la base para una acción racional y coherente y defenderlos independientemente de las consecuencias. Esta es, según Bobbio, la ética de convicción.
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