martes, 20 de junio de 2017

PEGASUS, VOLVER A 1984



Samuel Hernandez Apodaca
@iusfilosofo

El gran reto para los periodistas y los ciudadanos es
 que el miedo nos sirva y no nos conquiste.
Carmen Aristegui.

¿De qué tamaño es el miedo que un gobierno puede tener a sus ciudadanos? Esos ciudadanos que se desempeñan como comunicadores, activistas. Los que desempeñan el importante papel de ser Defensores de los Derechos Humanos. ¿Quién decidió utilizar una herramienta destinada a combatir el narcotráfico y el terrorismo, contra los ciudadanos? ¿Por qué un gobierno lleva a cabo este tipo de espionaje contra los ciudadanos?
Desde febrero de este año, activistas que impulsaron el impuesto a las bebidas con alto contenido de azúcar denunciaron el espionaje en su contra, a través de sus teléfonos celulares. Esto ocurrió entre julio y agosto de 2016. Las víctimas de este espionaje: Simón Barquera, director de investigación en políticas y programas de nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública, Luis Manuel Encarnación, exdirector de la Fundación Mídete, y Alejando Cavillo, fundador de El Poder del Consumidor. La empresa detrás del programa espía­ -malware Pegasus- es la misma: NSO Group.
Gracias al apoyo de Citizen Lab de la Universidad de Toronto, se logró identificar el ataque que se daba a través de un jailbreak al dispositivo espiado, se instalaba un sofisticado software que habría permitido al atacante tomar control de diferentes funciones y acceder a los contenidos del aparato tales como: archivos, datos del calendario, listas de contactos, contraseñas. Los mensajes de texto, de aplicaciones como Gmail, WhatsApp, Skype, Facebook, Telegram. Además de poder escuchar llamadas realizadas por teléfono, a través de WhatsApp o Viber. E incluso grabar, utilizando el micrófono y la cámara del dispositivo.
En aquel momento al igual que hoy, Citizen Lab, concluye que hay un responsable: el gobierno mexicano, y es muy claro porque SOLO UN GOBIERNO, puede adquirir este malware, además de que el gobierno mexicano es cliente de NSO Group, fabricante del malware. Veamos, quienes utilizan este programa espía son: la Secretaría de la Defensa Nacional, la Procuraduría General de la República y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional. Diferentes medios ya han tratado el tema, aunque se tomaron como notas aisladas: Aristegui Noticias, el 16 de julio de 2012; la revista Contralínea, el 22 de julio de 2012; el periódico Reforma, el 12 de septiembre de 2016. No obstante, pocos le dieron importancia.
En nuestro país el espionaje está tipificado como delito, así lo plasma el Código Penal Federal en los artículos 127 al 129, pero las referencias son peliculescas, como sacadas de un guión de la guerra fría. También se alude en el Capítulo II de dicho ordenamiento lo concerniente a “Violación de Correspondencia”. El artículo 177 estatuye: “A quien intervenga comunicaciones privadas sin mandato de autoridad judicial competente, se le aplicarán sanciones de seis a doce años de prisión y de trescientos a seiscientos días multa.” En la Constitución, el artículo 16 constitucional establece: “Las comunicaciones privadas son inviolables. La ley sancionará penalmente cualquier acto que atente contra la libertad y privacía de las mismas. Exclusivamente la autoridad judicial federal, a petición de la autoridad federal que faculte la ley o del titular del Ministerio Público de la entidad federativa correspondiente, podrá autorizar la intervención de cualquier comunicación privada”.
En la nota de The New York Times, firmada por Azam Ahmed y Nicole Perlroth, se advierten otras víctimas del espionaje: defensores de derechos humanos, periodistas, activistas anticorrupción, familiares de éstos y abogados que investigan la desaparición de los 43 estudiantes de  Ayotzinapa. Dicen los autores de la nota que: “El software ha sido utilizado para vigilar a algunas de las personas que han sido más críticas del gobierno, así como a sus familiares”. La respuesta del gobierno, muy básica: “Como en cualquier régimen democrático, a fin de combatir al crimen organizado y las amenazas contra la seguridad nacional, el gobierno mexicano realiza actividades de inteligencia”.
Lo cierto es que de acuerdo con The New York Times: “NSO Group asegura que es muy poco probable que los cibercriminales hayan obtenido acceso a Pegasus de algún modo, porque el programa solo puede ser utilizado por las agencias gubernamentales en las que se ha instalado la tecnología.” ¿Y entonces? ¿Qué otra respuesta “inteligente” puede dar el gobierno del señor Peña?
Saber esto indudablemente nos remonta a la obra de George Orwell: “1984”, libro que ha inspirado alrededor del mundo el concepto del Gran hermano, el de un gobierno fuerte, todopoderoso y protector que también nos vigila, dirige y dice que hacer a través de sus ministerios: el del Amor, encargado de administrar los castigos, la tortura y reeducar. El de la paz, de asuntos relacionados con la guerra. El de la Abundancia, encargado de la economía y de que la gente siempre viva al día. Y el de la Verdad, dedicado a manipular y destruir documentos históricos, para que coincidan con la versión oficial.
¿Qué ocurría en 1984? Nacía la Generación Y, también lo hacían Mark Zuckerberg (Facebook), Gottfrid Svartholm (The Pirate Bat), aparecía la Macintoosh 128k (Apple) y los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, consolidaban la idea de pensamiento único y de orden mundial.
Para los que crean que en México no se espía, la nota de ayer echa abajo su inocencia. También da una lección a aquellos que creen que como “no son importantes”, no son espiables; ilustra a quienes afirman que “no digo nada importante”. Decir lo que tomas, lo que lees, dónde estas, si estas enfermo o cómo te sientes, todo es útil. La intimidad, las comunicaciones, las confesiones, los sentimientos o incluso los estados en redes sociales, son información valiosa para quien sabe leerla, administrarla y utilizarla. En esta era digital, nadie está a salvo. Solo la prudencia puede ayudarnos.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem


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martes, 13 de junio de 2017

CÁPSULAS DE REALIDAD


Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Ha pasado una semana después de la jornada electoral, el ambiente esta enrarecido; ciertos sectores ciudadanos aún no aceptan que el PRI se haya quedado con triunfos que no le correspondían. En estos días he tenido conversaciones con ciudadanos de Veracruz, Coahuila, Estado de México y otros más, -donde incluso no hubo elecciones-, y en todos existe un malestar común porque "el PRI no acepto su derrota".
Que no haya pasado nada molesta más a los ciudadanos, quienes aunque saben que es necesario salir a votar, si manifiestan cierta desilusión en la opción electoral, los ciudadanos de más de treinta años y con cierto nivel educativo y de formación, parecen enfrentar un dilema: por una parte están conscientes que participar forman parte de su responsabilidad cívica,   pero también -al igual que a principios de los noventa- empiezan a manifestar cierta desilusión porque "a pesar de que en las urnas se manifiesta un sentir, la voluntad de los políticos imponen otra".
Quizá quien me lee y viva en Coahuila o Estado de México coincida con las ideas arriba referidas, porque independientemente de las declaraciones que se hagan o los recursos jurisdiccionales que se promuevan, la percepción social es que "de nada sirve votar, el PRI siempre se impone". Esta idea que puede ser menor, es alarmante, y puede llevarnos  a caminos con escenarios poco deseables. El primero es el abstencionismo, que nos regresaría a los procesos electorales de hace más de 20 años. El segundo que ciertos grupos se radicalicen y busquen otras vías de expresión y transformación política. 
De poco o nada sirve que el Instituto Nacional Electoral (INE) pretenda realizar junto con los partidos políticos la revisión de las elecciones estatales, los diagnósticos, el análisis conjunto, el balance, son útiles cuando realmente se tiene voluntad de contribuir a la transformación del sistema político electoral, cuando se plantean acuerdos básicos fundamentales para transformar la realidad que se vive en cada campaña. Los balances, los acuerdos, son útiles cuando la autoridad electoral cumple su papel y no juega a descalificar a los actores. Cuando de forma responsable investiga irregularidades obvias. Cuando trae reformas que impidan que los vicios se repitan ¿Servirá de algo el diagnóstico doméstico a puerta cerrada y en comisiones del INE? Sin voluntad, lo dudo.
Por si fuera poco, y sumando al pesimismo social, el fin de semana en el congreso nacional de Morena, Andrés Manuel, centró su discurso en la elección de próximo año; cerró la posibilidad de alianza con el PRD y MC, manifestando su beneplácito en el PT, partido que declinó de última hora por Delfina y cuyos dirigentes han mantenido vivo de forma artificial a su partido a través de alianzas. Andrés Manuel al apresurarse a cerrar la puerta a “los inmorales”, pierde de vista su responsabilidad histórica, pues no solo es el dirigente de Morena, sino el líder de un sector social que está harto que el sistema político  imponga su voluntad.
Es cierto que en el caso del Estado de México, el PRD y su candidato Zepeda, jugaron el papel de esquiroles de la alternancia; no hablemos del partido Movimiento Ciudadano (MC) quien al igual que el PT son una franquicia muy rentable que le ha permitido a Dante y los suyos vivir de la política y mantenerse entretenido como líder plenipotenciario de ese partido. ¿Pero era necesario apresurarse a cerrar la puerta a una alianza electoral que bien puede sacar al PRI de Los Pinos? ¿Es posible vencer al sistema solo con su propia imagen? Sin duda es una misión compleja.
Derrotar a un régimen que logro mantener el control de uno de los estados con mayor índice de votos, no es tarea fácil, implica tiempo, acuerdos, alianzas, rupturas en los factores reales de poder, y parece que Andrés no ha logra hasta el momento. No basta la buena voluntad de militantes y ciudadanos, la transición y el cambio democrático del sistema político no son actos de fe. La transformación social y política del país no puede depender de una persona, por más que se le quiera ver como divinidad.
Fortalecer la estructura de un partido y formar círculos de estudio, no alcanzan para vencer a un sistema político que ya demostró que hará todo para retener el poder; tampoco alcanza la imagen de un líder, si este no promueve acuerdos, no genera rupturas estamentales, no fomenta la crítica entre sus bases. Todo dirigente necesita sus capsulas de realidad, de critica entre sus filas, de otras personalidades que le hagan contrapeso, de cercanos que no jueguen a endiosarlo. El riego del caudillismo es que nos quedemos en el “para la siguiente”. La transición no puede esperar todos debemos entenderlo. La esperanza sigue viva.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima.  Carpe diem
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martes, 6 de junio de 2017

EL PARAPETO DE LA TRANSICIÓN



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo


Ante la incertidumbre que generó el anuncio de triunfo de Alfredo del Mazo, quien ni tardo ni perezoso salió a declararse ganador. Más tarde, se hizo presente MORENA adelantando que también habían ganado la elección. Tuvo que salir la cargada del Instituto Electoral del Estado de México para fulminar toda esperanza de triunfo de la oposición. Y es que los resultados del PREP, que fluyeron extremadamente lento, en todo momento puso a la cabeza a la candidata Delfina Gómez por un pequeño margen; no obstante, antes de irnos a dormir la noche de aquel domingo 4 de junio, Pedro Zamudio se encargó de liquidar la expectativa de los resultados. Consideraron necesario enviar el mensaje de que el grupo Atlacomulco sigue y seguirá teniendo el control de aquel Estado.

De negro y con una corbata peculiar, Pedro Zamudio Godínez, cuyo anterior oficio fue ser consejero presidente del Consejo Distrital de la Junta Distrital 34 de Toluca del IFE, leyó los resultados de una muestra de 1347 casillas, quien sostuvo “Los intervalos estimados, con un nivel de confianza del 95%, del porcentaje a favor de cada candidato(a) a gobernador(a) se presentan a continuación” colocando a Alfredo del Mazo Maza con un límite inferior de votación de 32.75 % y un límite superior de 33.59%, lo más indignante de su lectura – o cómico si se le quiere ver así- es que el límite superior de la Candidata Delfina Gómez era de 31.53 %; es decir, no alcanzaba ni el mínimo de su adversario priista. Con esos datos cerramos la jornada electoral dominical.

Pero ¿Qué paso en Estado de México para que llegáramos a estos resultados? ¿Por qué no fue posible desterrar a la hegemonía priísta de esa Entidad? Hay quizá algunas explicaciones, prima facie se pueden afirmar: falto que “las izquierdas” se unieran para derrotar al PRI, pero esa es una afirmación aventurada, pues en todo el tiempo Juan Manuel Zepeda pidió que Delfina declinara por él, lo cual es digno de risa, pues en ninguna parte del mundo quien va a la cabeza declina por quien va abajo en las preferencias. Es cierto, las plataformas electorales de estas dos fuerzas políticas son más coincidentes; sin embargo, la lucha de protagonismo limitó toda posibilidad de coalición.

Los partidos de izquierda, PRD y MORENA, confiaron en sus estructuras, sus operadores, sus personalidades; no buscaron ni generaron las rupturas de la élite gobernante, ni la desbandada de las bases priistas. Estos partidos se conformaron, al menos MORENA con el apoyo de su líder. En el PRD la historia es diferente, pareciera que su apuesta siempre fue ser el parapeto del PRI, adoptar el papel de esbirro de la transición. Quizá por eso la noche del domingo Zepeda afirmo en todas las entrevistas que el gran ganador fue el PRD, ¿Será porque su práctica política es ganar perdiendo?

¿De verdad el gran ganador es el PRD? Veamos, en la elección de 2005 para gobernador del Estado de México, con una lista nominal de 8 millones, 869 mil, 630 electores, los resultados de las coaliciones fueron los siguientes: Alianza por México (PRI-PVEM) que tuvo de candidato a Enrique Peña Nieto ganó con 1, millón 801 mil 530 votos, es decir el 47.57%; la alianza PAN-Convergencia cuyo candidato fue Rubén Mendoza Ayala, obtuvo 936 mil 615 votos, es decir, 24.73%; la alianza Unidos para ganar que postuló a Yeidckol Polevnsky Gurwitz logró 918 mil 347 votos, es decir, 24.25%. Seis años después en 2011 con una lista nominal de 10 millones, 555 mil, 669, electores, la coalición unidos por ti, PRI-PVEM-Nueva Alianza, llevando como candidato a Eruviel Ávila Villegas, obtuvo 3 millones, 018 mil, 588 votos, es decir, 61.97%; la coalición Unidos podemos más conformada por el PRD-PT-Convergencia que llevó de candidato a Alejandro Encinas Rodríguez obtuvo, 1 millón, 020 mil, 857 votos, es decir, el 20.96%; mientras que el PAN postulando a Luis Felipe Bravo Mena sólo obtuvo 598 mil 048 votos, es decir 12.28%

En la elección de este año, con una lista nominal de 11 millones, 313 mil 282 electores, y con un corte del PREP de las 13 horas del 5 de mayo, los resultados arrojan para el candidato de la coalición PRI-PVEM-Nueva Alianza-Encuentro Social, cuyo candidato es Alfredo del Mazo Maza 1, millón, 955 mil 347 votos, es decir, 33.72 %; El PAN postulando a  Josefina Eugenia Vázquez Mota obtuvo 654 mil 681, es decir, 11.29 %; el candidato del PRD Juan Manuel Zepeda Hernández logró 1 millón 031 mil 791 votos, es decir, 17.79 %. Es esta elección, hay tres actores que no aparecen en la elecciones anteriores, el PT que aunque declinó de ultima hora, su postulación obtuvo 62 mil 643 votos, es decir, 1.08 %; y la candidata independiente, logro robar a los otros partidos 123 mil 324, es decir, 2.12 %; y finalmente un actor fundamental en la vida política electoral  contemporánea: MORENA partido que postuló a Delfina Gómez Álvarez obtuvo 1 millón 786 mil 962 votos, es decir, 30.81 %.

¿De qué gran ganador habla Zepeda si en 2005 Yeidckol Polevnsky Gurwitz logró 918 mil 347 votos, es decir, 24.25%? ¿Por qué insistir en un triunfo cuando en 2011 Alejandro Encinas Rodríguez obtuvo, 1 millón, 020 mil, 857 votos, es decir, el 20.96%? ¿Por qué no entender  que su mensaje es solo de autocomplacencia, y de no querer aceptar la realidad, pues con él como candidato logró apenas 1 millón 031 mil 791 votos, es decir, 17.79 %? Si bien es cierto en esta ocasión no fue en alianza, cierto es también que no buscó generarla.

El papel del PRD ha sido lamentable, la indignación de la gente por su desempeño ha sido muy marcada, los últimos creyentes de esperanza en ese partido, parecen alejarse. En las elecciones de los otros tres Estados el PRD jugó así: en Coahuila premió a Mary Telma Guajardo, comadre de Humberto y Rubén Moreira. dándole la candidatura al gobierno del Estado con resultados patéticos. En Nayarit, se sumó a la coalición “Juntos por ti” al lado del PAN, PT y PRS. En Veracruz fue en alianza con el PAN y obtuvieron triunfos, pero ¿Está en condiciones de ir solo a una elección y ganar? ¿De verdad es el partido que México necesita? Sin duda es importante dar seguimiento a las acciones que en las siguientes semanas dará el PRD. Y confirmar si fue parapeto de la transición, o no.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.



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