martes, 30 de julio de 2013

DERECHOS HUMANOS Y RESISTENCIA




En la colaboración anterior, les compartía que Salinas de Gortari decidió inesperadamente en junio de 1990, crear la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), inspirada en la figura del defensor ombudsman. Más tarde en 1992, la existencia de la CNDH fue elevada a rango constitucional y se mandató la creación de comisiones locales en todos los Estados de la República.
De esta forma, la institucionalización de la agenda de los derechos humanos por parte del Estado tuvo al menos dos efectos positivos: por una parte legitimó este tema en la escena nacional; y por otra, abrió nuevas formas de presión e interlocución para los actores sociales involucrados.
En junio de 1993 se celebró la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en el marco de Naciones Unidas, allí se presentó la propuesta —respaldada por Estados Unidos y la Unión Europea— de crear la Oficina del Alto Comisionado.
Había transcurrido un cuarto de siglo desde la Conferencia de San José, y poco había cambiado la posición mexicana en este ámbito, en el que el gobierno mexicano se opuso a tal iniciativa y sostuvo que era necesario “conjugar la soberanía nacional con los consensos globales”.
De esta forma México apoyaba la cooperación internacional para “fortalecer la protección efectiva y genuina de los derechos humanos, pero siempre teniendo en cuenta la perspectiva nacional”: el objetivo último debía ser crear un ambiente en el que cada nación pudiera promover los derechos humanos “a partir de avances y esfuerzos propios”. (Fernando Solana: Proceso, 28 de junio de 1993).
Fue el 20 de diciembre de 1993 que se aprobó por votación unánime la resolución 48/141, por la que se creó el cargo de Alto Comisionado de Derechos Humanos. No obstante, se eliminó el mandato específico del Alto Comisionado para conducir misiones de investigación in situ, lo cual puede ser considerado como una pírrica victoria de los países que mantenían ese status quo.
Casi un cuarto de siglo después, el escenario mundial en materia de derechos humanos era diferente, pues mientras en 1969 la posición soberanista de México fue compartida por muchos otros países, en 1993 el gobierno mexicano estuvo a punto de  quedarse aislado en su resistencia proderechos humanos, compartiendo escenario con China e Indonesia.
En 1994 Manuel Tello -entonces canciller- explicaba y defendía: “Después de difíciles negociaciones, en las que México participó de manera activa, se logró aprobar por consenso la resolución que crea esta nueva figura. Nos complace que este cargo… tenga un mandato claro y preciso, siempre sujeto a las normas del derecho internacional vigentes en la materia”. (Informe ante el Senado: SRE, 1994)
Así, a pesar de la resistencia del sexenio salinista para tratar el tema de los derechos humanos en la esfera internacional, sufría una derrota más en esta materia. Salinas y su equipo sabían que su obstinación en materia de derechos humanos solo los incomunicaría y eso no era muy bueno para sus aspiraciones internacionales.
Con la llegada de Ernesto Zedillo a Los Pinos, la política exterior de México en materia de derechos humanos cambio. Aunque gradual y difícil, pareció estar orientado por reacciones defensivas más que por un diseño claro. Ejemplos de violaciones flagrantes a los derechos humanos durante este sexenio sobran, muchos de ellos sumamente trágicos, pero ese será tema de otro momento.
Por hoy es todo los leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 26 de julio de 2013

DERECHOS HUMANOS… ¡YA QUE!



En mi colaboración anterior, compartí como el gobierno mexicano en 1969 cabildeó para detener el establecimiento de una Corte Interamericana de Derechos Humanos con competencia jurisdiccional obligatoria.
Esta operación fue fructífera pues, varias de las objeciones de nuestro país, a la que se sumaron otras naciones, fueron tomadas en cuenta; así, en el texto final se disminuyeron las facultades de la Comisión.
Se creó la Corte sí, pero ganó la idea de que su jurisdicción tendría un carácter optativo.
Dice Mónica Toussaint que:

(…) la delegación mexicana -presidida por el jurista Antonio Martínez Báez- estimó que resultaría contraproducente para el país formar parte de la reducida minoría que votaría en contra, por lo que en el último momento México cambió su posición y brindó su apoyo para la adopción de la Convención. (La alegría de servir: 2009)
  
Cumpliendo instrucciones precisas, la delegación de México sintió la necesidad de emitir una declaración en la que fuera expresamente visible el carácter voluntario de la aceptación de la jurisdicción de la Corte.

Con este antecedente, el Estado mexicano dejó pasar doce años antes de ratificar la Convención y fue hasta 1981 que México se puso al corriente con algunos de sus compromisos internacionales; de esta manera se ratificaron los principales tratados internacionales de derechos humanos, entre ellos: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PID CP), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDES C) y la ya citada Convención Americana sobre Derechos Humanos.
A  pesar de la firma de los tratados, el gobierno de México se negó a reconocer la competencia contenciosa de la Corte. En su defensa casi caricaturizable, en 1985, el entonces canciller, Bernardo Sepúlveda, argumentó por qué México rechazaba la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos:

“Hay algunas cuestiones… que tienen que ser dirimidas no únicamente a la luz de las consideraciones políticas o con relación a los fines superiores del respeto a los derechos humanos. Hay algunas consideraciones que tienen que ver, por ejemplo, con el ejercicio del poder político en foros internacionales y con la capacidad de determinados intereses de hacer prevalecer un punto de vista en contra de países débiles. La experiencia mexicana no ha sido siempre positiva en lo que hace al sometimiento de diferendos a instancias internacionales. Llámese Fondo Piadoso de las Californias, llámese Isla de la Pasión, llámese Chamizal. En todas estas instancias en que hemos sometido diferendos con otros Estados a la jurisdicción de órganos arbitrales, nuestra experiencia ha sido negativa… la razón nos fue negada por juegos de poder, por juegos de intereses o, en su caso, fue diferido el acatamiento de la justicia, la ejecución de la sentencia por un lapso bien prolongado. De ahí… que haya también un justo temor al sometimiento, no al arbitraje, sino a la arbitrariedad… (Diario de Debates de la Cámara de Senadores, LIII Legislatura, año I, 11 de diciembre de 1985)

Como se observa, la defensa del Estado mexicano en voz de su canciller, se basa en experiencias “negativas”. La resistencia se mantuvo hasta que a mediados de los años ochenta aparecieron los primeros organismos civiles interesados en la promoción de los derechos humanos - Academia Mexicana de Derechos Humanos, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro- gracias a su labor, poco a poco se empezaron hacer exigibles este tipo de derechos.
Estos organismos identificaron violaciones a los derechos humanos y abusos cometidos en el orden de los derechos políticos de los mexicanos. Lo cual llamó la atención de dos de las principales organizaciones de derechos humanos internacionales: Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Por lo que en 1986 y en 1990, respectivamente, ambas organizaciones emitieron informes sobre la situación de los derechos humanos en México.
Esto obligó a que a finales de los años ochenta el gobierno de Carlos Salinas no tuviera más alternativa que implementar un control de daños que detuviera los cuestionamientos no sólo a su persona –cuestionado ya de ilegitimo- si no al gobierno, en materia de derechos humanos.
Inesperadamente en junio de 1990, Salinas de Gortari decidió se creara la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), inspirada en la figura del defensor del pueblo u ombudsman. Así, se aplicó el principio del “ya que” al gobierno salinista que no tuvo más salida que crear una figura orillado por las circunstancias.
Pregunta para la desmemoria ¿Recuerda quien la presidio?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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martes, 23 de julio de 2013

DERECHOS HUMANOS, ¡NO!



Hace 65 años, en abril de 1948, las delegaciones mexicanas que discutían la Declaración Americana de Derechos y Deberes esenciales del Hombre, en Bogotá, Colombia, recibieron la instrucción de fijar su posición de acuerdo con los siguientes lineamientos: 1) Los derechos humanos no deben ser objeto de una convención, sino de una simple declaración. 2) Es inadmisible la llamada protección internacional de los derechos humanos, por lo que no puede aceptarse nada que tienda a constituir una maquinaria internacional para proteger tales derechos.3) Debe apoyarse cualquier tendencia en el sentido de fortalecer la protección nacional de los derechos humanos mediante soluciones de derecho interno, tales como la institución mexicana del juicio de amparo.
A partir de esos derroteros, la política exterior de México se definió, durante este periodo el grado de compromiso de nuestro país con el sistema internacional de los derechos humanos fue débil, y en ningún caso se aceptó delegar competencias contenciosas o de supervisión a instancias internacionales.
Durante estas décadas y en el marco de su vocación cerrada y legalista, los gobiernos de México tuvieron presencia tanto en las negociaciones de los instrumentos jurídicos internacionales y organismos como la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Muy al estilo de los gobiernos priístas, aunque México no se planteó ser país líder en esta materia, tampoco dejó de reaccionar y operar sobre temas y en momentos clave del desarrollo del régimen regional y universal de los derechos humanos.
Conforme avanzaba el tiempo y en la medida que el régimen internacional de los derechos humanos fue evolucionando hacia un mayor grado de precisión, la posición de México comenzó a enredarse.
Mantener un enfoque hipócrita ya no le funcionaba al gobierno del México de esos años. Cada vez era más difícil hacer coincidir el discurso de respaldo a los derechos humanos con su soberanismo defensivo de no intromisión de organismos internacionales en la vida política de nuestro país.
Después de más de 20 años de la postura que nuestro país sostuvo en Bogotá sobre este tipo de Derechos  -abril de 1948- México participó a fondo en las discusiones de la redacción final de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en 1969.
Parecía que esos 20 años no le habían servido al país en nada. Después de más de dos décadas, el gobierno mexicano mantenía su postura de restringir las facultades que el anteproyecto original contemplaba para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por ello cabildeó intensamente en contra del establecimiento de una Corte Interamericana de Derechos Humanos con competencia jurisdiccional obligatoria.
Así, el México de la hegemonía ganaba otra, pues se disminuyeron las facultades de la Comisión y se estableció que su jurisdicción tendría un carácter optativo. Un paso atrás en materia de derechos humanos. El no a los derechos humanos.
Continuaremos con este tema más adelante, por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 19 de julio de 2013

LEYES TONTAS


Las leyes, no son establecidas para normar o garantizar lo que un individuo puede o no puede hacer de manera independiente, sino que se establecen para señalar lo que puede hacer o dejar de hacer en cuanto integrante de una sociedad.
Las normas individuales en el sentido estricto, pueden ser morales o prácticas, pero no legales. Y es que este carácter sólo puede ser establecido por el Estado, en cuanto responsable de su cumplimiento. Como sostiene Rodríguez Zepeda, el Derecho sólo existe porque permite establecer una vinculación social específica entre distintos individuos, es decir, porque los iguala como sujetos de derechos y obligaciones bajo un poder común. (Estado de Derecho y democracia, 1996).
Las relaciones que se dan entre los particulares y el Estado son normadas por el Derecho público y en ellas el Estado tiene una influencia determinante. Como dice Norberto Bobbio: “la relación entre derecho y política se hace tan estrecha, que el Derecho se considera como el principal instrumento mediante el cual las fuerzas políticas que detentan el poder dominante en una determinada sociedad ejercen su dominio. (BOBBIO et al. Diccionario de política. 2002).
Desde luego, la opinión de Bobbio es determinante si recordamos que en nuestro continente, la ley ha sido la herramienta utilizada por los tiranos, déspotas o dictadores para realizar sus proyectos, materializar sus caprichos e instrumentalizar el andamiaje jurídico a su favor. “Mano firme” solía esgrimirse en los discursos políticos del entonces candidato presidencial en 2006 Felipe Calderón.
A finales del sexenio anterior y al principio de este, la utilización de la ley como herramienta de control represivo ha jugado un papel muy ilustrativo, y existen casos desde periodistas, líderes sociales, activistas de Derechos humanos, pasando por candidatos, usuarios de redes sociales y eventualmente hasta ciudadanos que solo tuvieron la desgracia de estar en el lugar y la hora incorrecta.
Eso parece que ocurrió con la profesora de Xalapa, Ángel de María Soto Zárate, que fue detenida, bajo el cargo de narcotráfico, por presuntamente transportar cocaína. Por fortuna la organización y movilización social, acompañada de las redes sociales, hicieron posible la intervención de actores políticos que intervinieron para indagar la veracidad de dicha acusación. Pero ¿Cuántos ciudadanos pueden tener la fortuna que un Senador de la República intervenga para que se investigue su caso de forma justa?
Debemos pugnar para que las leyes tengan un contenido preventivo y no represor y para que dejen de ser instrumento que reprima al que piensa diferente.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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martes, 16 de julio de 2013

INSTITUCIONES CUESTIONADAS



El avance del PRI en Veracruz solo recuerda los peores momentos de la Patria, y no porque en sí misma la llegada de un partido sea sinónimo de atraso, corrupción o nepotismo; sino porque sus integrantes y dirigentes se han encargado de imponer prácticas sacadas del siglo pasado.
Un caso que ilustra la afirmación anterior, es la consejera presidenta del Instituto Electoral Veracruzano (IEV), Carolina Viveros García. Doña Carolina, quien ha hecho carrera en la Universidad Veracruzana y particularmente en la Facultad de Derecho, es un extraño caso de primitismo exacerbado; señora del cinismo, dama de la impunidad, promotora del status quo. Una mujer que no duda en vulnerar lo que en otros tiempos defendía en las aulas, el respeto del Derecho.
Doña Caro -como le llaman los empleados del IEV- tenía a uno de los hijos en la dirección de administración del Instituto, al que tiempo después tuvieron que decirle adiós; luego vino otro escándalo, otro de sus hijos armó una empresa al vapor que misteriosamente resultó beneficiada para realizar los comerciales de dicho Instituto. También se le recuerda por beneficiar a la empresa Litho Formas SA de CV, -empresa que imprime boletas electorales- quien ya traía cocinada una licitación exprofeso.
Acompañada de Víctor Hugo Moctezuma, su Secretario Ejecutivo y operador,- algunos sostienen que es el verdadero mandamás del IEV-  Viveros García es la misma que defiende su limitado desempeño en el Instituto Electoral, del que afirma no se ira, ni aunque organismos internacionales se lo pidan; es la que lleva ocho años al frente del IEV y la que sostiene que no es su culpa que el Pacto por Veracruz se tambalee.  
El otro caso, y por si no fuera suficiente con el Instituto Electoral Veracruzano, es el del Tribunal Electoral Local. Esta instancia había recibido hasta ayer 183 impugnaciones por parte de partidos y candidatos, tanto de la elección de presidentes municipales como de diputados.
Ante este escenario Daniel Ruiz Morales su presidente magistrado – señalado por alumnas de la facultad de derecho como acosador-  afirma que previo a la jornada electoral se contrató más personal. El misterio está en que la contratación fue discrecional, por más cursos que se impartieron y exámenes que se aplicaron existen versiones de que solo las y los recomendados de Ruiz Morales fueron aceptados.
Ya en la elección estatal anterior el oriundo de Cerro Azul Veracruz, había sido acusado de invitar y condicionar a sus alumnas de favores sexuales a cambio de pertenecer al tribunal, en aquella fecha el encargado de hacer frente fue Fidel Herrera, pero ahora el tema en el Tribunal Estatal Electoral de Veracruz, son  los empleados, pues pasados más de dos meses el pago no había llegado, y cuando finalmente llego, sorpresa, no era el pago completo.
Muy al estilo México outsourcing, después del pago atrasado e incompleto, se les hizo firmar el contrato acompañado de tu renuncia. Así las cosas, Daniel Ruiz Morales “el coqueto” o “el Carolino del TEEV” no solo tiene que enfrentar las impugnaciones de los partidos políticos en las pasadas elecciones, sino que además tiene frente abierto con los empleados contratados precisamente para hacer frente a las impugnaciones de estos tiempos.
Cuando las instancias encargadas de dar certeza al proceso electoral son cuestionadas por responder al poder político del Ejecutivo; y no por desempeñar bien su trabajo, algo está mal. Así que ojos avizores a estas dos figuras y a estos dos viejitos mañosos que las representan.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 12 de julio de 2013

MANUAL PARA GANAR UNA ELECCIÓN


Se comentó desde antes, y después de la conclusión de la jornada electoral quedó demostrado, la elección en 14 estados y 1 distrito de Sonora –ésta se volvió a realizar la porque el suplente del diputado ganador tuvo la idea de asesinarlo, hoy la ganadora de la diputación fue la esposa del candidato ganador- refrendó que las viejas prácticas electorales se volvieron a repetir.
Doce años de panismo no fueron suficientes para extinguir a los dinosaurios, solo modificaron su ADN, lo hicieron resistente, más corrupto, vengativo, deductivo, determinante.
No les costó desempolvar el manual priista para ganar una elección, estaba ahí en el cajón donde siempre se conservó como si esperara el momento que sus hojas amarillentas fueran oxigenadas por los dedos del operador.
Las instrucciones del manual son precisas, no hay margen de error, se dice ¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién? ¿Cuándo? Y ¿Con qué? La tarea es que se debe de ganar a toda costa. Y el a toda costa, también implica la pérdida de vidas.
A los gobernadores no solo se les está permitido, sino que es una “obligación moral con el Partido” usar recursos públicos a favor de su candidato; ofrecer dinero o posiciones al dirigente o dirigentes de los partidos opositores; intimidar a los dirigentes locales no afines; inventar expedientes negros de los candidatos; este manual tiene un adéndum –aprovechando la inseguridad- secuestrar y extorsionar a los candidatos, familiares, o equipo de campaña de sus adversarios. Recordarle a los medios locales quien manda y compra publicidad. También se vale hacer uso de los delincuentes en prisión, soltarlos con la condición de hacer desmanes en casillas que no son favorables, robar o quemar las urnas y boletas.
A los candidatos, se les mandata a dar buen uso de los recursos otorgados por el “jefe” –el gobernador- aunque se pensaba que ya no funcionan más las despensas con la imagen a cambio de votos –pues hay tarjetas de prepago, que vencerán al día siguiente de la elección- se pudo constatar que en algunos Estados se distribuyó frutas y verduras, entre ellos pepinos con la imagen de “El Partido”.
Al dirigente del partido, declarar que van “muy bien en las encuestas” mantener siempre un discurso de ganador -aunque sepa que la realidad es otra-, hacer un mapeo de las zonas rojas, -ahí donde se sabe están en desventaja- y donde la única forma de vencer es llevar el maletín de efectivo, -en este país de miseria, “nadie resiste un cañonazo de 200 pesos”- ser el brazo y el pie golpeador del candidato. Traer militantes de otros Estados como “apoyo” a la campaña – ahí está el caso de los morelenses en Veracruz- a cambio de cualquier cosa.
A los operadores, identificar en las secciones a las bases operativas, esos que deberán conseguir votos, darles su prendedor, su playera roja, la lista nominal, indicándoles la necesidad de ganar, conseguir al menos cien personas para el desayuno, que lleven copia su credencial de elector y que la firmen para “comprometerlos” –como en Puebla- de que votaran por “nosotros”.
Así, el “Ratón loco”, la “despensa”, “los mapaches”, “el carrusel”, uno que otro “rasurado”, el “taco”, el “tamal” y hasta las “urnas embarazadas” volvieron a cobrar vigencia, un lenguaje y prácticas tan bellas no podían ser olvidados de nuestra grandiosa democracia mexicana. O ¿ustedes que piensan?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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martes, 9 de julio de 2013

GANADORES Y PERDEDORES



El hombre se descubre a sí mismo cuando se enfrenta a los obstáculos
Antoine de Saint-Exupery.

Así nos descubrimos la tarde-noche del domingo 07 de julio, derrotados y con el característico sello del abstencionismo, que se convierte en el antecedente y preámbulo de la aplanadora legislativa y la mano dura de las autoridades locales, esas que vendrán del mismo partido al que le molesta que las redes sociales exhiban sus excesos, expongan sus escándalos o documenten su prepotencia, sí me estoy refiriendo al PRI, el gran ganador de la elección del pasado domingo.
Desde luego, el otro ganador es Enrique Peña, quien dejó en libertad de hacer, a los Caciques locales, a cambio de que le dieran buenos resultados electorales de cara a la elección de 2015. Peña y su equipo lo lograron, mantienen y extienden su presencia legislativa y pusieron a prueba su ingeniería electoral para la próxima elección federal.
Alguien que también perdió pero no del todo, fue Gustavo Madero y la facción que dirige, todo parece indicar que se quedará con la gubernatura de Baja California y que a cambio se entregará en cuerpo (legislativo) y agenda parlamentaria, a las necesidades y proyectos que el burdo Pacto por México disponga.
Gustavo sabía que  aun perdiendo ganaba, tiene presente que sin el Pacto, no existe. Por eso, por más que haga berrinches, tenga desplantes y exponga sus arrebatos verbales, no se marchará. Dejarlo representa su muerte política y abrirle paso a la otra facción que le disputa el poder interno, la de los calderonistas encabezados por Cordero.
El gran perdedor es el PRD chocolate (llámese también PRD chucho, PRD rojo, PRD cachirul, PRD patiño) ese que el patético Jesús Ortega dirige y controla tras bambalinas por medio del otro chucho, Jesús Zambrano, el que franquicia por todo el país, ese PRD que sufre el síndrome de la pizza, el PRD que se pone de rodillas, el PRD que se vende como izquierda progresista.
José de Jesús Zambrano Grijalva presume que ganaron Baja California, pero olvida que no tienen presencia alguna, ya que el candidato es panista. Zambrano dice que ganó más presidencias municipales, pero son ayuntamientos cuya densidad poblacional es muy baja.
Las pírricas victorias “chuchistas”, se disuelven cuando de Cancún se habla, pues perdieron ese ayuntamiento, calla por sus fracasos y retrocesos en varios municipios de Veracruz, Zacatecas, Hidalgo, Aguascalientes, Sinaloa y Coahuila. Para el sonorense -quien el 01 de octubre cumplirá 60 años- hubo un gran avance del PRD, pero olvida que AMLO los dejó como segunda fuerza político electoral en la elección pasada y mantener esa posición es algo que Zambrano no consiguió.
En la última elección local –la de 2010- el PRD obtuvo el 24% de los votos, pero hoy parece que no legaran ni al 15 % de la preferencia electoral. Las razones son muchas, franquiciar dirigencias, subastar candidaturas, postular amigos, y practicar el “ni los veo, ni los oigo” a quienes piensan diferente a él. Si Zambrano tuviera dignidad –cosa que dudo-  hubiera renunciado para permitir que alguien más enfrentara esta elección en la dirigencia nacional, pero con su personalidad gris y su poca inteligencia le hacen aferrarse a una silla despostillada.
Finalmente, el otro gran perdedor o perdedores, es la franquilla de electores que ingenuamente pensaron llamar la atención de los “políticos” al votar por un gato, y manifestar así su repudio al quehacer político, nada tan poco útil como eso, el resultado ya está ahí, la consolidación del PRI en Xalapa.
El argumento de los afelinados postulantes del Morris, es que obtuvieron más votos que algunos partidos políticos en la capital veracruzana, y para tal efecto suman los votos nulos y los votos de candidatos no registrados como si fueran para el Morris, pero su argumento engaña bobos, se diluye cuando se confronta el PREP, ese que ellos aluden; pues en la misma Atenas veracruzana, muchos ciudadanos no conocían al gato y otros tantos anularon su voto en repudio a PAN y PRI, mientras que otros más lo hicieron por despreciar al PRD-rojo.
Por eso, el argumento de los afelinados postulantes del Morris, es tan bobo, como decir que postulamos a una pulga y ésta se retira y llama a sus simpatizantes a no votar, a abstenerse y así un día después la pulga da conferencia y dice que ganó. Esa es su lógica.
Por cierto, atendiendo a esta lógica felina, de sumar a “No registrados” y “votos nulos” se observa que con el 72.71% de las casillas computadas, el gato tenía 8,777 “votos”, muy pero muy lejos de sus 156,277 seguidores en Facebook.
En fin, gracias por regresarnos a finales de los ochentas, gracias por contribuir a regresar 24 años. La historia vuelve al inicio.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 5 de julio de 2013

ELECCIONES Y MIEDO



Desde las elecciones de 1994, no conocíamos o hacíamos referencia a elecciones de miedo; eso es lo que ocurrirá el próximo domingo, donde en 14 Estados se disputaran una gubernatura (Baja California) y en el resto diputaciones locales y presidencias municipales; sumado a ello una Entidad más suma la número 15 donde se elegirá únicamente una diputación correspondiente a un distrito de Sonora.
Parece que como en las elecciones de 1994, en las que se aprovechó el asesinato de Luis Donaldo Colosio y la aparición del EZLN, para amenazar a los electores de que de no votar por el PRI habría violencia y desestabilización, no presenciábamos una elección donde los secuestros, asesinatos, golpes y enfrentamientos fueran la nota principal de los medios.
Prácticamente no hay Estado donde no se hubiera desarrollado un hecho de violencia, desde enfrentamientos físicos hasta asesinatos, pasando por secuestros. Este es un escenario que no nos podemos permitir se normalice y haga costumbre, porque cuando  la violencia, la corrupción y la indiferencia se hacen permean en la sociedad, el camino hacia el abismo no tiene regreso.
No podemos permitir que una masacre pase indiferente o un acto de corrupción como el de Tabasco, Coahuila o Aguascalientes pase inadvertido. No podemos ver dichas situaciones como algo común. No dejemos que las ejecuciones, desapariciones, decapitaciones, torturas, asesinatos, secuestros o rapiñas al erario público, nos sean indiferentes.
Sin duda, los hechos que atestiguamos en las semanas anteriores son el reflejo de la probabilidad de que el crimen organizado tendrá influencia directa en la jornada del próximo domingo.
Según un recuento elaborado por Sin embargo, desde 2006 “han sido amenazados, heridos por agresiones o asesinados casi 80 candidatos a puestos de elección popular o aspirantes a serlo, así como personas directamente relacionadas”.
Lo más grave es que desde los gobiernos estatales, se impulsa, alienta y mantiene, una campaña bien estructurada que comunica a los electores que se amenaza, secuestra y asesina a “políticos”; y la sociedad se pregunta que si eso le pasa a ellos, ¿que nos puede pasar a nosotros?
Lo cierto es que a diferencia de la elección de 1994, la sociedad está más informada, existen medios de información más diversos, y se ha roto el cerco informativo a través de las redes sociales. 
Lo cierto es que los mexicanos de hoy, no podemos  actuar como los mexicanos de hace 19 años, mantener la teoría del miedo como modo de vida ya no es alternativa para la sociedad que vivimos hoy.
Salir a votar, romper esa teoría del miedo, es una condición necesaria para consolidar una sociedad democrática que coloque al gobierno en su sitio real, en la condición que verdaderamente debe tener, el de garante de la sociedad y no el de operador de elecciones .
Vayamos a las urnas este domingo, y derrotemos al miedo.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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martes, 2 de julio de 2013

ELECCIONES Y VIOLENCIA



Mientras el presidente del PAN Gustavo Madero se queja de las irregularidades del PRI en el proceso electoral del próximo domingo 7 y enumera dentro de ellos, a los Estados de Aguascalientes, Chihuahua, Quintana Roo, Tamaulipas, Coahuila, Tlaxcala y Baja California. En Oaxaca, Durango y Veracruz, se registran hechos violentos contra candidatos de casi todos los partidos.
Veamos los casos: en Tlaxcala se reparten tarjetas de color rojo con la leyenda “Para el bienestar de todos los tlaxcaltecas” y precargadas  con dinero que caduca el 03 de julio. En Ramos Arizpe, Coahuila, se acusa al candidato del PRI Ricardo Aguirre, de entregar en ejidos y escuelas cheques por 100 y 50 mil pesos, con un valor total de 11.5 millones de pesos, que serán canjeables una vez que gane la elección.
En Quintana Roo, el PAN presenta audios donde el candidato a alcalde en Benito Juárez, Paul Carrillo, confirma que el gobernador “ha puesto a disposición de los candidatos priistas todo el aparato del gobierno del Estado y la utilización de programas sociales.”  En Baja California, se acusa de presunto enriquecimiento ilícito a Fernando Castro Trenti, pues en 2010 adquirió una casa por más de 10 millones 400 mil pesos, a lo que se suma un yate en la bahía de California, Estados Unidos; dos casas en la ciudad de Tijuana; un terreno en Ensenada; tres residencias en San Diego, California; además de una casa en Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.
En Durango mientras el gobernador sostiene que “El Pacto por México ha servido en su Estado para garantizar que las elecciones del próximo domingo se desarrollen en paz y con toda tranquilidad”, los municipios norteños de San Bernardo e Inde sólo tienen candidatos a presidentes municipales postulados por el PRI. El lunes fue hallado el cuerpo sin vida de, José Ricardo Reyes Zamudio, candidato de Movimiento Ciudadano al municipio de San Dimas
En  Puebla, el candidato del PT a la presidencia municipal de Puebla, Miguel Ángel Ceballos López, llamó a votar por el aspirante de la coalición PRI-PVEM, Enrique Agüera Ibáñez. En el caso de Oaxaca no se descarta la venganza como móvil en el caso de Rosalía Palmas López, candidata del PVEM, hechos acaecidos el pasado fin de semana.
Y como lo adelantábamos hace algunas semanas, Veracruz se perfila como el Estado con mayor disputa, el PAN denunció la existencia de funcionarios electorales a modo en el municipio de Veracruz, y señala que seis de cada 10 casillas contarán con funcionarios pertenecientes al PRI, de los cuales, 113 son vocales encargados de insacular a los militantes del tricolor.
También en Veracruz, la madrugada  de ayer fue baleado el domicilio de Carlo Triana García, candidato del PAN a la presidencia municipal de Tlalixcoyan. Sumado a eso en Xalapa,  Eduardo de la Torre Jaramillo, -ahora por el PAN- candidato a la diputación local denunció que fue asaltado el sábado pasado por un grupo de 11 personas y golpeado violentamente.
Como ven el escenario descrito anteriormente no tiene comparación, la violencia está presente en todas las Entidades donde habrá elecciones, razón suficiente para poner la lupa. Lo cierto es que es un hecho que la elección del próximo domingo se disputa entre el temor de la ciudadanía y la violencia de los grupos políticos y delincuenciales.
Por eso es importante salir a votar, para derrotar a los violentos, a los que siembran el temor y a los pocos inteligentes que piensan que se anulara una elección llamando a votar por un cuadrúpedo peludo.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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