lunes, 30 de abril de 2012

LA PLUMA DE REGINA




La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar.
Juárez


La madrugada del sábado 28 de abril entre las 4 y 5 am (según el forense) inició su descanso una pluma veracruzana de gran prestigio. Murió asesinada en su casa, Regina Martínez. Aunque su deceso se registra a esa hora, datos informan que fue  torturada toda la noche.

Conocí a Regina Martínez a principios de los noventas, años en que disentir del corrupto gobierno priísta de Veracruz era sumamente difícil; aquellos años en los que los hechos ocurridos en la ciudad o el estado no eran nota para el periódico de la avenida Avila Camacho, ni para el que se encuentra en Ursulo Galván; ambos de Xalapa. Sólo ella desde el diario Política, cubría y publicaba lo que otros callaban.

Regina era una mujer que actualiza la hipótesis de que la valia se mide de la cabeza al cielo; su agudeza, análisis y el olfato periodistico ya llevaron a La Jornada y Proceso, medios de circulación nacional. Leer a Regina en Política era descubrir que la alternancia informativa era posible, que la valentía hecha periodismo tenía que ser correspondida con lectores inteligentes. La dupla informativa en ese periódico era leer a Regina acompañando su nota con una fotografía de Beto "Gato", quien al parecer fue el único que vio su cadáver.

Quienes tuvimos la oportunidad de conocer a Regina Martínez, sabemos que fue una mujer que no sólo amaba su profesión, sino que además anteponía su seguridad personal, por informar a los veracruzanos. Colaboré como articulista en el diario Política desde mediados de los años noventa y recuerdo gratamente los momentos en los que coincidía con ella; verla los fines de semana en la redacción del periódico acabando sus notas era como esperar el pan caliente.

El asesinato de Regina es indignante  no sólo por que fue una periodista honesta, valiente, y comprometida con su labor informativa; sino por que su ausencia representa el descanso de una pluma veraz e incorruptible. Regina,  abrió espacio y luchó contra el silencio informativo que por décadas se mantuvo en Veracruz. Gracias a Regina Martínez el nombre de la indígena Ernestina Ascencio -mujer violentada por militares en Zongolica -no quedo en el olvido.

Por eso me parece lamentable que nuevamente Veracruz aporte una baja más al periodismo y que el estado se coloque como el lugar más peligroso en el mundo para ejercer la profesión. Y más lamentable que el nombre de esta mujer se sume al de Miguel Ángel López Velasco, “Milo Vela”, al de Yolanda Ordaz y Noel López Olguín.

Algo pasa en Veracruz que a los periodistas incomodos al sistema se les calla,  asesina y se les cubre con el olvido; ese olvido que queda como uno recursos de los gobiernos corruptos. Gobiernos corruptos cuya apuesta por la desmemoria y el inmovilismo les beneficia.

Por ello sostengo que Regina no descansará en paz mientras quienes la leímos callemos cual cómplices omisos y nos sumemos con nuestro silencio al “no pasa nada”. El asesinato de Regina debe quedar en la memoria de los veracruzanos y de los mexicanos, como un atentado contra la libertad de prensa y contra el derecho a la información. Callarnos es sumarse a la complicidad. ¿Queremos ser cómplices?

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

3 comentarios:

La autora de la Columna Nornilandia es dijo...

Maestro:

Una Iusfilosofando magnífica y emotiva la que hoy nos presenta.

El valor de la verdad periodística muy pocos lo poseen y Regina era una de ellas.

Como bien dice no descansará en paz si nosotros nos callamos.

¡Pronta justicia a Regina!

Un fortísimo abrazo desde la redacción de #ColumnaNornilandia

Roberto A. Guiochín dijo...

Dolorosa pérdida para la información nacional. Estuve en la concentración realizada en su memoria en la Plaza Lerdo y fue conmovedor ver el respeto y reconocimiento a su trabajo; la tristeza y el temos de sus colegas; la pena de aquellos que dio voz y representó en su lucha contra el silencio del poder. Ojalá que no la dejemos descansar en paz y que invoquemos su vertical valor para enfrentar al poder.

Anónimo dijo...

las grandes letras nunca callaran,mientras existamos ciudadanos que pidamos justicia,por ella y por todos los que de una u otra manera hacen que nos enteremos de la realidad de nuestro estado, y que vergüenza que Veracruz se vea empañado por cosas tan lamentables como la perdida de valiosos informadores... y ahora los ciudadanos tenemos la obligación de pedir la justicia y Regina y tantos otros jamas se olvidaran.
#abrazojarocho
Lorena Jannet