martes, 2 de junio de 2015

ALFARO UNA AMENAZA



Desde el anuncio de que buscaría la candidatura a la presidencia municipal de Guadalajara, las reacciones no se dejaron esperar y las luces rojas se prendieron en el semáforo tricolor. Ya como candidato, los ataques fueron creciendo. Pocos recuerdan que el PRD en algún momento saco publicidad donde usaba su nombre y llamaba a votar no por él sino por el PRD, esto en la elección a gobernador de 2012.
Lo conocí en la histórica elección de 2006, bajo la coyuntura de la elección concurrente de presidente de la república y gobernador, era un personaje que rompía con el prototipo del clásico político jalisciense, más directo, analítico y pragmático cuando había que hacerlo. Enrique había roto con el PRI  un año antes y pronto se sumaron a él un conjunto de ciudadanos que buscaban acabar con el bipartidismo político de Jalisco.
Esa elección me permitió conocer a su equipo y a la gente que lo rodeaba, despeje algunas dudas y corroboré que una nueva historia para Jalisco iniciaba ahí. Por alguna razón mi memoria desempolvó la escena de Cuauhtémoc Cárdenas rompiendo con el PRI  en 1987 y trayendo con ello esperanza para muchos ciudadanos que no habían mostrado interés en asuntos político-electorales.
En 2007, Enrique ocupo la representación de diputado local en la LVIII legislatura, ahí tuvo un buen desempeño, algo que pocos exdiputados de esa legislatura pueden presumir. Y lo fue no solo por sus conocimientos técnicos, sino por la experiencia que había obtenido meses antes.
Con dos años como representante popular, en 2009 buscó ser candidato a presidente municipal de Tlajomulco y ganó contundentemente. Este municipio había sigo gobernado por el PRI y por el PAN quienes lo había transformado en el patio trasero de la zona metropolitana de Guadalajara. En poco tiempo Alfaro logro limpiar la imagen del municipio, detener la construcción irracional de zonas habitacionales y catapultar a un nuevo Tlajomulco.
Nos volvimos a encontrar en 2012, él como candidato a gobernador -yo ahora en mi papel de académico- bajo las siglas de PT, Movimiento Ciudadano y Alianza Ciudadana. Noté que había pulido su discurso, integrado más simpatizantes y perfeccionado sus objetivos, aquella esperanza de seis años atrás se convertía en oportunidad; el bipartidismo tenía sus horas contadas.
La historia de esa batalla por la gubernatura terminó con la llegada del PRI  a casa Jalisco y pero también con el fin del bipartidismo que se había mantenido desde siempre. Alfaro ocupo el segundo lugar y el PAN un triste tercer puesto. En seis años Enrique había demostrado que era posible la existencia de una tercera opción.
A punto de cumplir 42 años,- el próximo 20 de junio- estoy convencido que Enrique Alfaro Ramírez es amenaza, no sólo porque no estudio en la Universidad de Guadalajara (UdeG) -como la mayoría de la clase política de Jalisco- sino porque tiene un perfil diferente al de ese clase política que ha ostentado el poder en las tres últimas décadas. Alfaro es Ingeniero Civil por el ITESO y maestro en Estudios Urbanos por El Colegio de México.
Alfaro es una amenaza, porque tuvo el valor de desafiar al “Licenciado”, -el mismo que reparte candidaturas en el PRD, el PRI y hasta en el PAN- y eso en este Estado no esté bien visto. Lo común, lo ideal es practicar el reptilismo político con ese personaje siniestro para recibir el visto bueno.
Enrique es una amenaza, porque su formación en las filas de la universidad jesuita le permite una concepción diferente de la realidad, sumado a la experiencia política y a la formación técnica que adquirió. Alfaro es una amenaza porque aún sin tener el respaldo de AMLO –como en 2012- encabeza las preferencias electorales por Guadalajara.
Alfaro Ramírez es una amenaza para la mass media, porque ha dicho públicamente que de llegar a la presidencia municipal de Guadalajara rediseñara la relación publicitaria con los medios. Y eso a pocos les ha gustado. Un claro ejemplo de ello es Milenio y La Jornada Jalisco. Dos impresos que sumados a La Crónica, han puesto sus páginas –burdamente-al servicio del PRI, convirtiéndose en texto servidores.
Para los poderes fácticos de Jalisco, Enrique es una amenaza, porque es un ejemplo de desobediencia ciudadana, al “clásico político de Jalisco”; y estos poderes no pueden permitir que los ciudadanos descubran que otra Guadalajara es posible y que no necesitan pedirles permiso para hacer política.
Para el “clásico político de Jalisco” Enrique es una amenaza a la que hay que detener, y no se escatiman recursos para ello. El ejemplo más claro de ello es el PRD, franquicia que ante el fracaso de su candidata, ha dedicado sus espectaculares para atacarlo, vinculándolo con Emilio González. El PAN tiene un candidato que nunca levantó y ante lo gris de ese azul, ya desempolvó la vieja campaña que ha usado en otros Entidades y años, acusarlo de abortista.
Para el habitante de “Casa Jalisco” y papá Leonel, Alfaro es una amenaza, pues aunque han recurrido a todo tipo de artilugios conocidos y por conocer para denostarlo, no lo han podido detener y las preferencias electorales lo siguen colocando a la cabeza. Ese desde luego no es un buen resultado para el PRI y mucho menos para el señor Peña, que en 2012 jugó su imagen al lado de Aristóteles, al que ahora exigirá resultados.
El PRI, no solo de Jalisco sino nacional, no puede permitir que Alfaro gane Guadalajara y conquiste así la simpatía de un gran padrón electoral de cara a la elección presidencial de 2018. Por ello, han recurrido a todo lo que está en sus manos, para llevar vía tribunales al otro payaso -lagrimita-  a las boletas electorales para munícipes de Guadalajara, el Tribunal electoral ya ordenó la reimpresión de las mismas.

No doblegarse, mantenerse, continuar, es un mal ejemplo, por ello, para los poderes fácticos en Jalisco, Alfaro es una amenaza, pues representa la esperanza ciudadana, simboliza el levantar la mano y el despertar ciudadano.

El 7 de junio nos vemos en las urnas, por cierto, #QuítaleElCongresoAPeña.


Por hoy es todo, nos leemos en la próxima. Carpe diem.

2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor,

Magnífico texto y análisis en esta #Iusfilosofando de una de las candidaturas que causa miedo y polémica, no solo en el rancho grande, sino a nivel nacional.
La figura de Enrique Alfaro por sí conlleva una manera distinta de ver a un político. Lo critican por haber pasado de un partido político a otro y me pregunto ¿Qué acaso no saben que el sistema partidista es la manera de acceder a un cargo público? Claro en esta elección experimentaremos con las candidaturas independientes; no obstante, tenemos a cuestas –aún- un sistema de partidos. ¿Qué acaso no es sensato recapacitar y analizar el partido en cuestión y si ya no cumple tus expectativas salir de sus filas? Es increíble como hay puristas que se asustan por esos cambios.
Lo importante es ver la congruencia, trayectoria, manera de actuar/gobernar.
Un placer leerte. Comparto tu columna en mis redes.

Anónimo dijo...

EXCELENTE TEXTO, YO VOY A VOTAR POR ALFARO, SU ARTICULO ME CONVENCIO.
JUAN CARLOS