martes, 10 de mayo de 2016

MADRES PARA EL FUTURO

@iusfilosofo

Los tiempos que vivimos son sin duda difíciles, ser ciudadano en el stricto sensu, representa una responsabilidad mayor, respecto a aquella época de la hegemonía política en este país. Hoy, el modelo económico nos ha envuelto en la vorágine del consumismo y la individualidad. El desinterés, el discurso del anulismo, la apatía como forma de vida, la nula solidaridad, todo lo que en conjunto nos lleva a soportar el establishment del momento.
Todo esto en lo que las mujeres se ven envueltas; lo que las madres viven, lo que algunas combaten, lo que otras soportan y lo que muchas –por desgracia- ayudan a mantener. Eso, que por generaciones, muchas de ellas han reproducido; estereotipos y prácticas que en la vida diaria anulan, menoscaban, y a veces destruyen las condiciones de igualdad hacia las propias mujeres.
El papel de las mujeres en la vida de este país es fundamental, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 29 % de los hogares son dirigidos por una mujer; es decir, el equivalente a 9 millones 266 mil 211 hogares, son encabezados por una figura femenina - encuesta Intercensal 2015- y lo que allí en el hogar se practica, eventualmente, se reproducirá en la sociedad.
Por eso, la igualdad, los espacios de participación, el activismo, el compromiso con las causas justas; la lucha por la verdad y la justicia son los grandes retos que las mujeres, y desde luego las madres, tienen enfrente; pues de acuerdo con la encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), el 39.7 % de los entrevistados considera que ellas llevan las riendas en la familia.
Ésta es la sociedad en la que vivimos, de la que ellas mismas han sido víctimas, de esas prácticas que otras generaciones construyeron. Para muestra vale decir, que de acuerdo con el Informe 2016 sobre Desigualdad Salarial presentado por el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana en Puebla, las mujeres ganan 16 % menos que los hombres, pese a que desempeñan el mismo trabajo.
Pero no todo está perdido, existen mujeres valiosas, valientes, madres comprometidas con la construcción de un futuro mejor, no solo para sus hijos, sino para los hijos de otras madres. Esas que vemos todos los días, las que trabajan en el campo largas jornadas, para que llegue a nuestra mesa los alimentos, esas que son explotadas en las maquilas de las grandes transnacionales a cambio de un salario insultante. Las que desde el hogar luchan para que el futuro de sus hijos sea mejor que el de ellas.
Desde luego están las madres activistas, las ecologistas, las que luchan por la igualdad salarial, las que defienden los derechos del consumidor, las escritoras, las tuiteras, las blogueras, las profesoras, y las que han sido víctimas de la absurda guerra contra el narcotráfico, las que han perdido a sus hijos en este sexenio por razones políticas, las madres de la guardería ABC, las de Ayotzinapa, y muchas otras más que no llegan a la prensa. A todas ellas mi reconocimiento, no solo en este día, sino en todos aquellos en los que su figura y su participación, es decisiva para este país. Madres para el futuro.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

3 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor,
Significativa columna la que nos compartes esta semana. Me gustó mucho, la comparto en mis redes.
Un placer leer #Iusfilosofando

J. David Galvàn dijo...

Maestro le agradezco me comparta su columna, me es muy grato leerla. Le envió un saludo.

J. David Galvàn dijo...

Maestro le agradezco me comparta su columna, me es muy grato leerla. Le envió un saludo.