martes, 17 de mayo de 2016

CUENTA REGRESIVA


@iusfilosofo

Mientras en varios estados de la república se realizan campañas para elegir gobernador, presidentes municipales y diputados locales, los ciudadanos atestiguamos noticias que parecen agotar nuestra capacidad de indignación.
Algunas de estas noticias tienen relación directa con la elección como en el caso de Tamaulipas, donde la semana pasada el Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) presentó un acuerdo para informar que más de 60 candidatos a diputados, presidentes, y regidores, presentaron su renuncia por “cuestiones personales”. En total ya son 70 los candidatos renunciados.
Las razones de estas renuncias son diversas pero tienen relación, el argumento es fueron intimidados por el crimen organizado, pero la mayoría de las renuncias se debieron a que los candidatos abandonaron su partido para cambiarse a otro, ahora son señalados de tener relaciones con el narco.
Aunque el tema parece local, la Arquidiócesis de México se ha involucrado también en este tema, desde su medio Desde la Fe, en su editorial que titula “El tufo del narco” señala: “Las elecciones del 5 de junio se desarrollarán en condiciones delicadas con el mayor de los cuestionamientos sobre efectivos blindajes que, (…) pues parece ser que el narco nuevamente ha tomado las riendas en algunos estados, patrocinando candidatos de elección popular que actúan en nombre de esa realidad arraigada para conseguir espacios políticos”
En más de este proceso electoral, pero ahora en la ciudad de México, el Instituto Nacional Electoral (INE) -organismo que dirige el ex becario del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM- volvió a mostrar una vez más su incapacidad y fue nuevamente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) quien corrigió, pues al no poder dotar de certeza jurídica la verificación de las firmas de apoyo a los candidatos independientes a la Asamblea Constituyente, el TEPJF ordenó la inclusión de 10 aspirantes.
Otro de los estados es Veracruz, la elección por la gubernatura no será fácil, intereses económicos, políticos y hasta familiares se disputan, pero sobre todo, se disputa el futuro de los veracruzanos. La guerra sucia mezclada con verdades a medias se da todos los días y los ciudadanos tienen que luchar contra ella. El perfil de los candidatos debería de ser para el elector un referente de decisión, pero el inmediatismo político los orilla a otras decisiones.
En Veracruz, se juega más que la gubernatura, se juega el honor político de los candidatos que la disputan; las revanchas, las estrategias, el capital político de cara al 2018, y si alcanza el presente de los veracruzanos. Es cierto, hay candidatos al Congreso local que buscan desde su distrito contribuir a la transformación del Estado, pero sin duda esta aspiración tendrá que venir aparejadas de políticas públicas desde el Ejecutivo.
Falta menos para el 5 de junio, los ciudadanos tienen nuevamente en sus manos la oportunidad de cambiar el rumbo de sus vidas, aunque a veces es difícil hacerlo, cuando las condiciones de amenaza, manipulación, pobreza, desdibujamiento ideológico y pragmatismo mordaz, dictan las planas.

Sigamos observantes. Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Ese Doctor es el México que día a día vivimos [padecemos] es increíble que pese a ello aún existan tantos rastreros y complacientes de un sistema que ya no funciona.
Buen texto el de esta semana.

¡Saludos cordiales!