martes, 21 de febrero de 2017

EL KABBALAH DE KARIME



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Cuando pensamos que en Veracruz lo habíamos visto todo, la Bodeguita de Córdoba, en la que los Duarte Macías presuntamente habían resguardado el saqueo que hicieron de casa Veracruz, -la residencia oficial del gobierno de ese Estado- nos demuestra que parece que la historia no termina y que habrá más sorpresas.

Entre palos de golf, vajillas, balones, plumas, una barrica, agendas, réplicas de barcos a escala, arte de gusto poco refinado, una silla para montar caballos con las iniciales de Duarte, muebles y libros. Que sumadas a sillas de ruedas, cajas con despensas, bancas de jardín con el escudo del gobierno de Veracruz, cubiertos y cientos, cientos de cajas que indudablemente contienen elementos que hunden más a los prófugos más buscados del país.

Lo descubierto en Córdoba es terrible sin duda, no porque la pareja siniestra haya saqueado las arcas públicas, sino porque acabaron con las aspiraciones de mejores condiciones de vida de millones de veracruzanos que necesitaban de los apoyos del gobierno para su desarrollo personal.

Urge que Duarte sea detenido, no para que devuelva lo que seguramente ira apareciendo y sumándose al rescate que el gobierno de alternancia en Veracruz ha venido haciendo de las propiedades que inexplicablemente tienen los Duarte Macías, o para que dé más nombres de los personajes coludidos que le garantizaron impunidad. Urge que sea detenido para dar certeza a las acciones del gobierno de alternancia en Veracruz, para demostrarle a la sociedad veracruzana que es posible castigar a quien abusa del poder para enriquecerse ilícitamente.

Es insultante para México en general y para los veracruzanos en particular los objetos, propiedades y cuentas bancarias que se han descubierto en estos meses y de los cuales los Duarte Macías disponían sin control. Es grosera la forma en cómo se desenvolvía Javier Duarte frente a sus gobernados –y de paso subordinados- pero lo es también la forma de pensamiento de Karime Macias Tubilla.

La egresada de la Ibero, no solo se ocupó de dar empleo a sus familiares –Brenda Tubilla y su papá, Córsica Ramírez Tubilla, Jorge Fernando Ramírez Tubilla, sino que parecía tener el futuro resuelto; imaginaba una vida desenfadada para sus hijos como ella la tuvo, pero ahora Javier, Carolina y Emilio, tienen por padres a los prófugos más buscados del país. 

El “sí merezco abundancia” implica que la niña de papá lo merece todo y si el pueblo veracruzano tenía que pagar por ello, no habría que andarse con sentimentalismos. La Karime de inicios de sexenio –discreta y apacible- cambio radicalmente al final del sexenio, cuando fueron descubiertos los movimientos de su marido, de ahí que –cuentan- ella tuvo que hacerse cargo por un tiempo de las redes sociales de Duarte, hacer a un lado sus responsabilidades de presidenta del DIF y dejar de responder su WhatsApp. El Kabbalah de Karime llego a su fin, un fin inesperado.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor:
Si merecemos tener mejores gobiernos.
Si merecemos tener mejores gobiernos.
Si merecemos tener mejores gobiernos.
Si merecemos tener mejores gobiernos.
Si merecemos tener mejores gobiernos.
Si merecemos tener mejores gobiernos.
Debe ser el mantra que TODOS deben tener presente, para actuar en consecuencia.
La vergonzante actuación y omisiones de los Duarte Macías es algo que se extiende y que no debe quedar impune. Demos seguimiento a estos y a todos aquellos que mantenemos vía nuestros [altos] impuestos.
Muy buena columna #Iusfilosofando. La comparto en mis redes.