martes, 14 de abril de 2015

JUSTICIA NEOLIBERAL


“La justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos”.
Eduardo Galeano

Desde el rompimiento de la hegemonía del PRI, el modelo económico y las condiciones de vida de los mexicanos- la mayoría- no han cambiado nada o muy poco para su desarrollo, en muchos casos ha ido en contrario sensu. Y uno de los temas fundamentales es el de la justicia y el acceso a ella.
Veamos, en una investigación realizada por Volkmar Gessner (Los conflictos sociales y la administración de justicia en México, traducción de Renate Marsiske, México, UNAM, 1984) en el México de mediados de los años setenta -que se publicó en nuestro país a principios de los ochenta- el autor confirma algunas de las suposiciones que parecen no pasar de moda.
Es muy ilustrativo que el trabajo muestre la aversión de los particulares a llevar sus conflictos ante instancias oficiales; y lo es porque en efecto, los mexicanos de aquellos años y desde luego en la actualidad no se confían en la autoridad, ni tampoco que se vaya a resolver su asunto.
Lo que los mexicanos de ayer y hoy identifican es la influencia, la proximidad o las distancias sociales entre las partes y como consecuencia el tipo de desenlace a que pueden dar lugar.
Un ejemplo que ilustra mi anterior afirmación es la que el autor expresa respecto del acceso a la justicia: “(…) se ve claramente que las capas con mayor ingreso demanda con mayor frecuencia”. (Gessner, p. 162.)
Lo anterior no solo fortalece la idea de que la justicia llega a ciertos sectores, sino que parece confirmar la expresión de que la justicia favorece a quienes más poder económico y político tienen.
Y es que en el México que hoy vivimos las concepciones de justicia son muy diversas; todos los días asistimos a discursos, entrevistas y declaraciones de actores que de forma directa o indirecta exigen “justicia” o su contrario injusticia.
En todo régimen preciado de ser democrático –el nuestro así lo presume- existe un factor fundamental del mismo, la existencia y cumplimiento de un Estado de Derecho, el cual debe contener por lo menos cuatro características básicas según Elías Díaz:
Imperio de la ley: ley como expresión de la voluntad general; división de poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial; legalidad de la administración pública: actuación según la ley y suficiente control judicial, y derechos y libertades fundamentales: garantía jurídico-formal y efectiva realización material (DÍAZ Elías, Estado de derecho y sociedad democrática)
Sin duda, falta mucho por hacer en este rubro, y en el modelo neoliberal las cosas no cambiarán; las reformas necesarias deben serlo porque respondan a realidades sociales nacionales y no por los derroteros de organismos internacionales. Porque finalmente  como sostiene Chateaubriand: “La justicia es el pan del pueblo: siempre está hambriento de ella”.
El Poder Legislativo es solo un paso para cambiar estas condiciones, de ahí que seguiré reiterando, este 7 de junio, quítale el congreso a Peña.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, magnífico texto el que hoy nos presenta.
La justicia es un concepto abstracto y de complejidades y como lo indica llega en diferentes medidas y a veces esta se disfraza de injusticias.
Finalmente decir que me he sumado a su llamada y la estoy replicando en mi columna #Nornilandia para que este 7 de junio quitemos el Congreso a Peña.