martes, 11 de agosto de 2015

EL INDIO COMO ESTAMPA



En su resolución 49/214 del 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas decidió que el 9 de agosto de cada año se celebre el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo.
En dicho documento la Asamblea señala estar “Consciente de la necesidad de mejorar la situación económica, social y cultural de las poblaciones indígenas respetando plenamente sus características distintivas y sus propias iniciativas” (http://bit.ly/1nJo7A5); así mismo señala: “Reconociendo que las poblaciones indígenas, por medio de los mecanismos apropiados, pueden y deben estar en condiciones de hacer su propia aportación a la humanidad”.
Así, año tras año, se conmemora el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, en todo el mundo, con discursos reconocimientos y retos que aún existen. En esta anualidad el Secretario General de la ONU sostuvo en sus discurso “En este Día Internacional estamos centrando la atención en la salud y el bienestar de los pueblos indígenas del mundo. En la Declaración se afirma el derecho de los pueblos indígenas a mantener sus prácticas sanitarias y a tener acceso a todos los servicios sociales y de salud para disfrutar del nivel más alto posible de salud física y mental.” (http://bit.ly/1Mf2vIN).
De acuerdo con Alcides Reissner, es en 1600 cuando el “vocablo indio aparece por primera vez como entrada de un diccionario bilingüe”. 1600 (?): Viridarium Linguae Latine. Indio, Indus. [El indio en los diccionarios, México, INI, 1983]. Pero quizá para nuestro contexto nacional dos son los momentos en que los indios tomaron importancia como actores, la primera fue a la llegada de los españoles; y la segunda con el movimiento de independencia, acontecimiento en el que por segunda ocasión fueron vulnerados.
Félix Báez recuerda que “en el siglo XIX políticos e intelectuales criollos y mestizos configuran una visión ambivalente respecto a los indios en México (…) por una parte se reconoce su grandeza prehispánica que antecede y otorga nombre a la nación (el indio muerto); simultáneamente al indio vivo se le estigmatiza racialmente en función de los principios liberales que orientan la configuración nacional y el proceso civilizatorio de la matriz europea”. [“Los signos etnocidad de…”, en memoria del etnocidio, U.V., Xalapa, Veracruz, 1996]
Hace algunos días, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales recordó en un acto, como su abuela una indígena maya “se contrató como nana y sirvienta en la casa de otras personas en Mérida, tuvo a cambio la oportunidad de poder estudiar y superarse”. Lo que la llevo a ser “una persona destacada, directora de una escuela de Mérida y formó parte de la Asociación de Mujeres Socialistas de Yucatán que siempre abogó por los derechos de todas las mujeres”.
Del lado del Señor de Los Pinos, no ha cambiado nada el estilo priísta de hacer política, el acarreo, las porras prefabricadas, el engaño y la manipulación de los asistentes, fueron chispas que dieron vida a un acto que se realizó también para recordar este día. En esta celebración, Peña Nieto admitió los resultados de la reciente medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que documentó el incremento en la pobreza y el fracaso de programas sociales como la Cruzada contra el Hambre, y contrario al tema central de este año que la ONU impulsa “salud y el bienestar” Peña optó en su discurso por la retórica del compromiso y de los grandes esfuerzos que hará.
Así una vez más la imagen del indio, fue usada como estampa para apuntalar la presencia de un personaje que cada día cae más en la popularidad de los mexicanos; en el acto de Peña, para celebrar el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas no estuvieron presentes los indios incómodos, los yaquis que en estos meses demandan conservar el agua de sus territorios, tampoco se consideró a los de la Sierra Norte de Puebla, quienes se oponen a los megaproyectos mineros y energéticos. Mucho menos los guarijíos de Sonora, tenek de la Huasteca, nahuas de Ostula, huicholes de Nayarit y Jalisco, nahuas de Colima, mixtecos y tlapanecos de Guerrero, considerados como  “minoría incomoda” para algunos gobernadores.
Repensar el papel del indio en los próximos años será una tarea que debe estar en la agenda de la próxima legislatura federal, ahora que son tiempos de mirar hacia el origen. Y dejar de utilizar a los nativos de nuestro territorio como simple símbolo de estampa.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor,

Una columna Iusfilosofando obligada para estos tiempos. Hemos llegado a un punto donde es necesario repensar –como bien lo dices- el trato y toda aquella política pública que tiene que ver con la población indígena; necesario dignificarla y darle el privilegiado lugar que merece.
Muy buen texto, lo compartiré en mis redes.