martes, 1 de noviembre de 2016

LA PESADILLA VERACRUZANA


@iusfilosofo

El cinismo no tiene límites, la pandilla que estuvo saqueando a Veracruz al menos 12 años, sigue impune. Algunos aun en el poder que detentarán por al menos un mes más, y que sin duda están en el proceso de eliminación de documentos importantes, esos que demuestran o que pueden comprobar lo turbio que vivió el Estado bajo el mandato de Javier Duarte.
El hoy prófugo de la justicia que creció bajo la sombra de Fidel Herrera, ha sido exhibido, desmontado de la estructura local que lo protegía, exhibida la forma en la cual acumuló dinero público, y  poco a poco van saliendo más pruebas que demuestran como desde el primer día pensó en saquear al Estado.
Por la vía legal Duarte de Ochoa buscó protegerse, aprovechando que la mayoría priista le era incondicional, reformó leyes, creó figuras, dio empleos y entregó patrimonio público. Saqueó a discreción y acomodó a sus huestes para mantener el poder en la elección que le tocaría enfrentar, tenía claro que para disfrutar de lo mal habido, era necesario conservar el statu quo.
Sabedor de ello, el admirador de Francisco Franco, apostó todo a la elección de junio pasado, derrochando recursos, moviendo estructuras y utilizando medios a su servicio; todo para mantener el control, pero fracasó. De ahí su reclamo la noche de la jornada electoral a sus operadores, por eso los insultos y humillaciones a quien dio a manos llenas dinero para ganar la elección.
Nada le funcionó a Duarte después de la jornada electoral, ni sus artilugios legales, ni atacar a la Universidad Veracruzana, ni denostar al ganador de la jornada electoral del 5 de junio. Quizá solo hasta el momento, las negociaciones para escapar ante la mirada de todos los que hoy lo buscan, pero el tiempo avanza y la indignación crece, y parece ser que lo acordado tendrá que echarse por tierra. O al menos eso quieren demostrar con el cateo al Rancho San Francisco, ubicado en Villa Flores, Chiapas y del cual se tiene dato pertenece a Duarte. Todo gracias a una denuncia en redes hecha por el Padre Solalinde.
Y mientras el prófugo Duarte sigue escondido, en Veracruz la realidad ha superado a las pesadillas. Desde hace dos semanas Uriel Flores había alertado la necesidad de acciones que evitaran que el dinero gestionado por él para obras –en su papel de Diputado Federal- fuera utilizado para otros fines. Hace algunos días el temor se materializó, y los recursos dejaron de fluir a los municipios, por eso desde el fin de semana los alcaldes del PRD, PAN, MC y algunos del PRI decidieron tomar el Palacio de Gobierno, para exigir se entregue el dinero que el gobierno del hoy interino Flavino Ríos Alvarado, les debe.
La pesadilla veracruzana es única, habíamos conocido casos en que la llegada de un gobierno de partido diferente ocasionaba un saqueo, hasta las sillas y tazas de baño se llevaban, pero eso era en los municipios; lo que hoy ocurre es inaudito, tal es el nivel de descomposición gubernamental que los propios funcionarios de finanzas han aceptado que el dinero se utilizó para otras cosas. Así la pesadilla veracruzana, los responsables tendrán que pagar, estemos atentos.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Magnífico texto Doctor, danbdo seguimiento al caso Duarte y sus corruptelas.

Lo comparto en mis RS.