viernes, 13 de mayo de 2011

LUTHER KING: EL DERECHO A SOÑAR


Nada que un hombre haga lo envilece más que el
permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.
Martin Luther King

Como lo expuse en la primera parte donde hable de Martín Luther King, la forma y fuerza en como organizó su lucha no había tenido antecedente, su desobediencia civil inició causes que permitieron reconocimiento de derechos civiles. Hoy comentaré cuales fueron.
En Montgomery los autobuses eran conducidos por negros. Los primeros diez asientos estaban reservados para los pasajeros blancos. Si el autobús estaba lleno y subía un pasajero blanco el pasajero negro debía ceder su asiento, teniendo cuidado de que un pasajero blanco no quedara sentado detrás de un pasajero negro cosa considerada sumamente ofensiva. En diciembre de 1955 la señora Rosa Parks, tomó un autobús de Montgomery, unas cuadras más adelante el conductor conminó a ella y a tres pasajeros negros más, a ceder sus asientos a pasajeros blancos que acababan de abordar el autobús, sus compañeros obedecieron pero ella se negó, por ello fue arrestada y conducida a prisión para posteriormente ser juzgada.
Este acontecimiento, sirvió como detonante para iniciar una campaña de resistencia no-violenta, que consistió en el boicot a los autobuses, por casi un año. Durante todo ese tiempo, la población negra se las ingenió para poderse desplazar por la ciudad. Paralelamente fueron víctimas de amenazas y una brutal represión policial.
En Birmingham, la ciudad más segregada de América según King. La campaña de resistencia no-violenta se realizó en el marco de un movimiento más amplio. La campaña consistió fundamentalmente en manifestaciones, sentadas en las calles, comercios segregacionistas, mítines, entre otros. La represión policial fue brutal, los atentados racistas numerosos, como consecuencia de ello Luther King fue a prisión.
Mientras él estaba detenido, un grupo de clérigos de Alabama publica una carta que convocaba a terminar con las manifestaciones negras, el contexto era el siguiente:

“En Birmingham, los últimos eventos públicos han dado indicios de que tendremos
 oportunidad de construir un enfoque realista a los nuevos problemas raciales.
Sin embargo, ahora estamos frente a una serie de manifestaciones de algunos de
nuestros ciudadanos negros, dirigido y conducido en parte por extranjeros.
Reconocemos la natural impaciencia de las personas que sienten que sus
esperanzas tardan en concretarse. Pero estamos convencidos de que estas
manifestaciones son imprudentes además de inoportunas.
(…) Hacemos un llamamiento tanto a nuestros ciudadanos en blanco
y negro a observar los principios de la ley y el orden y el sentido común.”

En respuesta a dicho comunicado Luther King escribió, Carta desde la cárcel de Birmingham, en ella sostiene una defensa de las manifestaciones:

“Mientras estoy aquí en la cárcel de la ciudad de Birmingham, me encontré
 con su reciente declaración llamando a mí las actividades actuales
“imprudente e inoportuna”. Rara vez hago una pausa para responder a las
 críticas de mi trabajo y de ideas. Si yo trataba de responder a todas las
críticas que se cruzan mi escritorio, mis secretarios tendrían poco tiempo
para otra cosa que tal correspondencia en el curso del día, y yo no tendría
 tiempo para el trabajo constructivo.
(...) estoy en Birmingham porque está aquí la injusticia. Así como el apóstol
Pablo dejó su pueblo de Tarso y difundió el Evangelio por los rincones más
 lejanos del mundo greco-romano, así que estoy obligado a llevar el evangelio
 de la libertad más allá de mi ciudad de origen. (…) por ello cualquier persona
que vive dentro de los Estados Unidos nunca puede ser considerado un extraño en
 cualquier lugar dentro de sus límites.
Es lamentable que las manifestaciones tengan lugar en Birmingham, pero es aún
 más lamentable que la ciudad y su estructura de poder no dejó a la comunidad
 negra otra alternativa.”

Las campañas de resistencia no violenta consiguieron avances importantes en el terreno de los derechos civiles. Un ejercicio claro de ello fue la marcha sobre Washington que planteó, demandas específicas: a) El fin de la segregación racial en las escuelas públicas; b) Una legislación significativa sobre los derechos civiles; c) Una protección de los activistas de los derechos civiles de la violencia policial; d) Un salario mínimo de 2 dólares para todos los trabajadores sin distinción; e) Un gobierno independiente para Washington, D.C., que dependiese de un comité del Congreso.
La marcha fue un rotundo éxito pues más de 250,000 personas de todas las etnias se reunieron el 28 de agosto de 1963 frente al Capitolio de los Estados Unidos, en lo que constituyó la manifestación más grande que haya tenido lugar en la capital estadounidense. Allí dirigió su famoso discurso tengo un sueño en el que manifestó su voluntad y su esperanza de conocer una América fraternal.

“Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades
 del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado
en el sueño "americano".  Sueño que un día esta nación se levantará y
vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades
son evidentes:  que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los
antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan
 sentar juntos a la mesa de la hermandad. Sueño que un día, incluso el estado de
 Misisipí, un estado que se sofoca con el calor  de la injusticia y de la opresión,
 se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán
un día en un país en el cual no serán juzgados  por el color de su piel,
sino por los rasgos de su personalidad.”

El 14 de octubre de 1964, Martin Luther King se convirtió en el galardonado más joven con el Premio Nobel de la Paz, por haber dirigido una resistencia no violenta con el objetivo de eliminar los prejuicios raciales en los Estados Unidos.
King utilizó la acción de la no-violencia para combatir la hostilidad existente entre dos comunidades que forman parte de la misma comunidad política, fue uno de los dirigentes más importantes del movimiento pro derechos civiles de la población negra estadounidense durante los años cincuenta y sesenta.
A partir de 1965, King comenzó a expresar públicamente sus dudas sobre el papel de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. El 4 de abril de 1967, un año antes de su muerte, pronunció en Nueva York el discurso Más allá de Vietnam: el momento de romper el silencio. En el denunciaba la actitud de Estados Unidos en Vietnam e insistía en el hecho de que estaban ocupando el país como una colonia americana, llamaba al gobierno americano “el más grande proveedor de violencia en el mundo de hoy”.
Luther King tenía 39 años en el momento de su muerte. Al promover la no-violencia como la táctica principal del movimiento pro-derecho civil, se convirtió en paradigma de la lucha por los derechos civiles y políticos. La pregunta es ¿Quién puede encabezar algo similar en México por las demandas justas? ¿Cómo fusionamos causas sin anteponer protagonismos? Atrevámonos a responder. Nos leemos la próxima. Carpe Diem.

4 comentarios:

Roberto A. Guiochín dijo...

Dónde está el líder y donde la sociedad despierta que atienda ese llamado. El trabajo aquí es doble. Los agravios son muchos, pero los dejamos de lado, no nos damos cuenta que también a nosotros nos tocan. No tenemos un Luther King por que no tenemos una sociedad sensible como la norteamericana de esos años. Si hoy el imperio empieza a desmoronarse es por que ha perdido esa condición.
Como siempre muy ilustradora tu columna, Samuel.

@oskaroos dijo...

Siempre tan Puntual en sus columnas el compañero Samuel, ojala sirva de mucho al despertar nacional y de conciencias, ojala la sociedad comience a salir del letargo en que se encuentra

JOEL GUSTAVO dijo...

una indudable lucha de integración que lamentablemente en Estados Unidos hay mucha gente que no sabe que paso en esa época por hay muchos al servicio de las drogas y se prestan al juego de los racistas.
Aun no vivimos en el mejor de los mundos pero debemos levantar el espíritu con el que Luther King lego incomparable y de admirarse saludos

Diana Eugenia González Saldaña dijo...

Todos somos MLK, ¿que falta? Seriedad patriótica, acaso.. Un honor leerte!