viernes, 24 de junio de 2011

DERROTADOS



Siempre he sido partidario del diálogo, promotor primario de escuchar al otro; catedrático que prioriza el debate de las ideas; y suelo solidarizarme con las causas que considero justas en sus demandas, a veces no solo verbal, sino sumándome a ellas, pero lo que vimos el día de ayer en el Castillo de Chapultepec rompe con mi solidaridad.

El movimiento iniciado con reclamos justos, socialmente atendibles, moralmente fortalecidos, concluyo ayer en un acto que puede tener sinónimos varios. Una gran obra teatral que fue vista y escuchada en tiempo real.
Algunos podrán sostener que el encuentro fue un triunfo para el movimiento caravanista, pero nada más alejada de la realidad y nada más falso que eso; decirlo, sostenerlo, replicarlo, es engañarse y autosatisfacer el ego militante de una causa socialmente justa claro, pero que terminó, al menos en esta etapa, como no debió terminar.
El diálogo que originalmente sería en el Museo Nacional de Antropología e Historia, fue cambiado de último momento al Castillo de Chapultepec; construcción que fue edificada en la época del Virreinato de Nueva España como casa de verano para el virrey Bernardo de Gálvez y Madrid, y que fue también la residencia de Maximiliano de Habsburgo, de Manuel González Flores "El Manco de Tecoac", militar y político mexicano combatió en la Guerra de Reforma, del lado del Partido Conservador. Vivieron allí también Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez. Personajes de perfil conservador que sintieron al Chapultepec, como parte de su reinado. Pero eso pareció no importarle a Sicilia y a su grupo cercano, no repararon en los simbolismos o quizá sí, tal vez se identificaron o al menos él.
El diálogo de ayer estuvo muy alejado de las causa originales y de aquel acto del 06 de abril. En la asistencia a Chapultepec quedaron atrás las demandas originales, y los calificativos que el mismo Javier había dado al mandato calderonista.
Los asistentes al diálogo, no pudieron resistir la tentación de sacar y exponer sus causas personales; no soportaron llevar bajo sus hombros la responsabilidad de miles de mexicanos muertos por una guerra que no es guerra; no supieron ser portavoces de aquellos que piden alto a la impunidad que recorre el país.
De un diálogo, aunque no se quiera siempre hay derrotados, por más que hayas acuerdos tangibles, reales, eventualmente legales, siempre habrá derrotados, siempre habrá quien allá cedido; por ello un diálogo a estas alturas era solo la confirmación de un hecho, habría derrotados. Nadie en pleno uso de conciencia y razón podría oponerse a las causas originales del movimientos, pero nadie en uso de conciencia y razón debió de haber creído ingenuamente que reunirse con Calderón sería acaso el primer paso para acabar con ello.
El diálogo, fue un diálogo de derrotados; derrotado Calderón porque la imagen que fue a presumir al exterior de un presidente fuerte, fue cercenado por un movimiento cívico, representativo sí, pero que no alcanza para hablar en nombre de tod@s; un movimiento que representa hasta al momento sólo al occidente y parte del norte del país. Un movimiento donde el sur no estuvo representado, es más, ni siquiera el centro, a pesar de que una de las asistentes refirió a sus hijos muertos en Veracruz.
Sicilia derrotado, porque su exigencia más contundente fue decirle a Calderón que pidiera perdón por los muertos de su sexenio y por la guerra que desato; exigencia que encontró respuesta con un “Estás equivocado”,  a la par de golpes en la mesa  por parte de Calderón como para demostrar quien mandaba.
Derrotado Calderón porque fue expuesto, porque sus secretarios confirmaron porque el calderonismo es un fracaso, porque mostraron a un ejecutivo vulnerable a sus pasiones, intransigente frente a quien disiente, secretarios y asesores que dejaron solo a su jefe.
Derrotado Sicilia, porque algo anda mal, cuando López Doriga, gran opositor a los movimientos cívicos no manipulables, opina sobre el encuentro de ayer: “Lo que voy a decir suena muy fuerte: si el 28 de marzo no hubieran asesinado a Juan Francisco Sicilia y si su padre, Javier, el poeta, no hubiera convocado desde su dolor y calidad moral al movimiento que sacudió al país, no se hubiera dado el encuentro excepcional de ayer con el presidente Felipe Calderón”. (Milenio -Junio-24)
Algo anda mal cuando Gómez Leyva sostiene: “Javier Sicilia y los suyos no se perdieron en la altercación justiciera. Ayer quedó claro que el néctar de este movimiento parido por la muerte es la vida. Y el presidente Calderón comprendió el acontecimiento. Lejos de darle trámite burocrático, lo montó y convirtió en lo que puede ser el mejor momento público de su mandato”. (Milenio -Junio-24)
Algo anda mal cuando leemos de Aguilar Camín expresar: “Lo primero que hay que decir sobre el Diálogo por la Paz celebrado ayer en el Castillo de Chapultepec es que fue efectivamente un diálogo, un diálogo de una intensidad y una transparencia como creo que no habíamos visto en México entre un Presidente en funciones y un grupo de agraviados, adoloridos, elocuentes ciudadanos”.
Derrotado Calderón pero sólo ante los caravanista, ante los militantes dogmáticos que una vez cuestionaron el mandato de su interlocutor  calificándolo de ilegitimo y que ayer se reunieron para “dialogar”.
Derrotado Sicilia porque sus únicos triunfos fueron esporádicos, reunirse con Calderón y pedir un minuto de silencio por los caídos, peticiones que nadie objeto. Pésimo e irrespetuosa la actitud de Javier al pedir permiso para fumar y hacerlo, porque al igual que Calderón demostró que puede más su pasión por fumar que su espíritu por no hacerlo; y ese es un simbolismo importante.
Derrotado Sicilia porque al fumar olvido el respeto de quienes no lo hacen, y olvido también lo que Gandhi predicaba "Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible."
Derrotados Calderón y Sicilia porque como enseñó Gandhi el hombre que no controla sus ímpetus está perdido. Derrotado Sicilia porque en la oportunidad de reunirse con el Ejecutivo pide un fideicomiso para hacer placas y un memorial y olvida que eso no es desobediencia civil. Derrotado  porque ratifica la fortaleza de su interlocutor al pedirle que en uso de sus funciones promueva una ley de atención y protección a víctimas.
Derrotado Javier, porque no pudo hacer a un lado su influencia Lasallista, no pudo separar los simbolismos religiosos al entregar a Calderón un Escapulario, signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal. Olvidando así la pluralidad del movimiento.
Derrotado Sicilia porque sin querer, o tal vez queriendo él y algunos caravanistas le dieron a Calderón la oportunidad que estaba esperando, legitimarse ante los ojos de los desgraciados. Derrotados los caravanistas que Javier representa porque ante Calderón perdieron lo único que su interlocutor no tenía: autoridad moral.
Por hoy es todo nos leemos la próxima. Carpe diem.

9 comentarios:

Roberto A. Guiochín dijo...

Una columna que enluta el ánimo. Admirable que tanta rabia te haya permitido escribir una columna "emocionalmente razonada". Qué bueno que los gorjeos inmundos de los jilgueros del calderonato nos hayan dado, sin proponérselo, la advertencia de lo fallido del acto. Objetividad que aclara ente tanta bruma las confusiones de nuestro tiempo.

Anónimo dijo...

Maestro:

Excelente análisis el que realiza, indudablemente coincido con todo lo que expone, a Sicilia ya lo rebaso el movimiento y lo peor que le pudo haber ocurrido fue haber asistido al supuesto dialogo con Calderón.
Mis felicitaciones por su columna de hoy.

Luis

La autora de la Columna Nornilandia es dijo...

Coincido en tu percepción Maestro, tuve la oportunidad de seguir el diálogo del gobierno con los carabanistas y en verdad no pierdo la capacidad de asombro de cómo el mexicano es especialista en desvirtuar una causa social por cuestiones personales.
Y seguiré insistiendo en que la palestra pública por desfortuna solo se abre a unos cuantos.
Concluyo coincidiendo en la falta de respeto de Sicilia de pedir fumar y hacerlo; fuera de lugar sin duda.

EXCELENTE COLUMNA

Anónimo dijo...

mas que diálogo fueron monólogos, mas que escuchar se limitaron a oir, mas que observar se vieron, si, derrotados tod@s

Oscar Sánchez

Anónimo dijo...

tu opinión sobre la reunión de ayer entre Calderón y Sicilia, ha sido un excelente y acertado análisis; el mejor que he leído.


Liz Santibañez

Anónimo dijo...

muy buen texto,se lucio...
Jamie R

Anónimo dijo...

Y pensar que esto es parte de la historia de México.....de pena ajena!!!

castellanos diana

Anónimo dijo...

leído! Interesante punto de vista! Y preocupante el caso de estos lideres q no supieron sobreponer su humanidad a la razón!
Pablo A. León

Anónimo dijo...

Es lo que una gran mayoría pensamos.. saludos
Mónica Segundo