viernes, 16 de noviembre de 2012

PASAJES DE FIN DE SEXENIO




Ni en la última etapa de su sexenio, Felipe Calderón mantiene el orden en su gabinete. Y parece más bien que la orden fue agarren lo que puedan y digan lo que quieran, “son libres”. Veamos algunos casos:
1. Alejandro Poiré en La Jornada se refiere a Fox y su equipo como “Ratas”.
2. A García Luna no le basto el reconocimiento que en mayo de 2011, el gobierno de Colombia le hizo con la Medalla al Mérito, categoría Excepcional, por su apoyo a la Policía Nacional de ese país sudamericano. El ingeniero mecánico venido a más, recibió un reconocimiento en un evento presidido por él mismo. "Por su labor, compromiso y trayectoria durante 25 años de servicio público…” fueron las palabras del oficial mayor de la SSP, Sergio Montaño Fernández un empleado de García Luna.
3. Marisela Morales Ibáñez cesó a José Cuitláhuac Salinas Martínez, titular de la Subprocuraduría Especializada de Investigación en Delincuencia Organizada (Seido, antes Siedo) oficialmente por “motivos personales”, extraoficialmente por la infiltración a la Seido del grupo de los hermanos Cabrera Sarabia, identificados como sicarios y operadores al servicio del cártel de Sinaloa, que actuaban en la zona de Durango y Chihuahua. Cosas de la vida a Marisela Morales le costó 19 meses descubrir que la PGR estaba infiltrada por la delincuencia organizada.
4. Calderón con Marín en Milenio se autoelogia y se presenta como el mejor mandatario, el que tuvo la “mano firme” para combatir a la delincuencia. Ahí mismo confiesa que ya no vive en Los Pinos sino en la casa de una cuñada, “de arrimado” le expone Marín. En una especie de confesionario Felipe intenta referirse bien a “Margarita” –su aun esposa- pero olvida las diferencias que tuvo con ella en el momento de apoyar a los precandidatos a la presidencia, ella a Josefina Vázquez y él a Ernesto Cordero.
Felipe también olvida que como en los mejores tiempos del PRI, en su sexenio la figura de la esposa del presidente -“la primera dama”- fue menos que una acompañante. La Margarita del calderonismo no era la Margarita “panista”, ni la Margarita diputada federal. La Margarita del calderonismo  no fue la Margarita con presencia, discurso e imagen propia; y no añoro a una Marta Sahagún, pero lo cierto es que la relación Felipe-Margarita, no fue la mejor como bien comento hace algunos meses el acertado Francisco Rodríguez en su Índice político que @Arcadeleer nos compartió.
Y mientras Calderón inicia su último viaje a Europa, deja endosado al Senado de la República dos nuevas ternas para sustituir a los ministros de la Suprema Corte de Justica de la Nación que concluyen sus periodos el próximo 30 de noviembre: Salvador Aguirre Anguiano y Guillermo Ortiz Mayagoitia.¿Será cierto que más que de Felipe son propuestas de Enrique? Ya veremos que dice el Senado.
Así es como se despiden algunos colaboradores del señor Calderón entre el autoelogio y el arrebato.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

2 comentarios:

Desde la redacción de Columna Nornilandia dijo...

Maestro, no cabe duda que el Gabinete calderonista, así como llega se va: deslucido, reciclado y nefasto.
Los resultados son evidentes.

Mis felicitaciones y reconocimiento por esta magnífica columna de análisis que suscribo.

Un placer leerle.

Roberto A. Guiochín dijo...

Un sexenio al que hay que reconocerle congruencia: mediocre de principio a fin.
Saludos, Samuel.