martes, 26 de marzo de 2013

IFE DE VERGÜENZA



La semana pasada nos enteramos de una noticia nada grata, la contraloría Interna del IFE encontró responsable a Fernando Santos Madrigal -ex director ejecutivo de Administración del organismo- de un daño patrimonial por 124 millones de pesos por irregularidades en la compra de un inmueble a finales del año 2009.
Dicho inmueble se compró por la pequeña cantidad de 262 millones de pesos a pesar de que el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales había fijado el valor del inmueble en 125 millones en julio de 2009. A esta insignificante cantidad hay que sumarle 50 millones de pesos en la remodelación del inmueble, lo que da un total de 312 millones de pesos.
Tuvieron que pasar más de dos años y medio de indagatorias, para que el contralor Gregorio Guerrero propusiera a los consejeros electorales inhabilitar al funcionario por cinco años y aplicarle una sanción equivalente al daño patrimonial causado al IFE, no obstante los consejeros cuestionaron el proyecto de la Contraloría, pues argumentan que las acusaciones deben estar debidamente probadas, de ahí que por unanimidad, los ocho consejeros del IFE votaran como improcedente su propuesta de sanción al ex director ejecutivo de administración del IFE.
En su defensa los consejeros sostienen que "Los argumentos del proyecto se basan en suponer sin un solo elemento de prueba que el funcionario implicado convino con una institución pública del País un avalúo por encima del costo real del inmueble", pero esta defensa de cera cae con el simple argumento del comparativo en los avalúos.
Ante ello el contralor del Instituto Federal Electoral, Gregorio Guerrero, anunció que presentará ante la PGR una denuncia de hechos por las irregularidades documentadas en el proceso de adquisición del edificio.
Pero parece que al Consejo General de IFE parece no importarle lo que los ciudadanos piensen de dicha institución, pues aún no termina esta historia cuando inicia otra igual de grave, pues resulta que las empresas que participaron en una licitación internacional a la que el IFE convocó para la Producción y Entrega de la Credencial de Elector, denunciaron que el concurso estuvo amañado, pues cambió los requisitos de última hora.
Entre estos cambios se encuentran los requisitos de seguridad como la resolución y el número de medidas precautorias, a pesar de existir un acuerdo del Consejo General para hacer más segura la producción de la mica. Un ejemplo de estos cambios lo representa el que disminuyó de 12 mil 800 megapixeles a 10 mil la resolución de la credencial lo que coloca a la credencial en una situación de vulnerabilidad, ya que así es más fácil de falsificar.
En su defensa el IFE argumentó que hizo el cambio con la intención de que todas las empresas pudieran participar y que los cambios en las bases de la licitación no vulneran la seguridad de la credencial. Pero nuevamente ese instituto flaquea en su respuesta ya que algunas de las empresas que denunciaron estos cambios participan en licitaciones internacionales.
En fin, este es el IFE que nos tocó vivir, observar y vigilar; este no es el IFE que surgió con la esperanza de ciudadanizar el ejercicio ciudadano del voto; este es un IFE donde la calidad ética y la presencia moral de sus integrantes es una mancha que se limpia con un buen salario. Es un IFE de cuotas, de grupos, de miedo y de sinvergüenza. Sin autoridad creíble será difícil construir una democracia participativa y activa.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Maestro, el IFE una institución más de papel que dista mucho de los estándares requeridos para siquiera pensar en un Estado democrático.

Magnífica reflexión y datos.

Un placer leerlo.