martes, 17 de septiembre de 2013

DERECHO A RESISTIR




En su obra principal el Leviathan, Thomas Hobbes involucra tres conceptos claves para entenderlo: El de Estado de naturaleza; el de derecho de naturaleza y el de ley natural. En dicho texto el autor plantea:
Viendo, pues, que la recíproca agresividad natural del hombre se añade el derecho de todos los hombres a todas las cosas, se da la situación de que un hombre ataque con derecho a otro y que éste tenga derecho a resistir; con lo cual los hombres viven en un perpetuo estado de desconfianza y estudiando como molestarse mutuamente, con lo cual el estado de los hombres en esta libertad natural es el estado de guerra.

Eso fue lo que contemplamos la semana pasada cuando elementos de la policía federal, rodearon las inmediaciones del zócalo capitalino; un zócalo tomado por el movimiento magisterial como resistencia a las reformas que aprobaron dos semanas antes.
Estado de guerra parecía lo que contemplábamos, infiltrados militares vestidos de “paisanos” que marchaban al unísono, dirigidos para provocar y dar motivos a una respuesta violenta de la Policía Federal y que eventualmente, también podían servir para detener a los manifestantes.
Lo que vivimos la semana pasada y lo que atestiguaremos las próximas semanas, es un enojo que ha pasado de sectorial a social. En varios Estados de la República, los movimientos contra la reforma han pasado de ser un movimiento magisterial a un movimiento social. Xalapa, la capital veracruzana ha sido ejemplo claro de ello.
Tras el violento desalojo ocurrido el fin de semana por un operativo que no tiene antecedente en el país, el movimiento magisterial no se replegó, por el contrario se sumaron más contingentes, los de la Universidad Veracruzana y el de padres de familia, que en solidaridad con esta causa han marchado al Congreso local.
Los sectores conservadores del país esperaban sangre, violencia extrema, y agradecimientos masivos,  tras el  desalojo de la plaza de Constitución. No obstante que hubo golpeados, no ocurrió lo que algunos “asesores parlamentarios” y diputados pedían: el uso de la fuerza como el 1968.
Parece que el señor Enrique Peña y su grupo, no consideraron que las redes sociales y los medios alternativos combatirían de forma eficaz el control que de los medios tradicionales tiene. Ahora sabemos que la lucha se está exponenciando y desde Argentina se envía un mensaje de solidaridad. La razón es común, América Latina sigue siendo presa de las reformas estructurales que desde la OCDE, el FMI y el BM se imponen, reformas que ensanchan las desigualdades y que vulneran derechos humanos.
Los neoliberales en turno deben entender que el problema de la educación no se resuelve con reformas de tercer nivel, reformas que sólo pretenden afectar a un elemento del engranaje del sistema educativo: el magisterio. Reformas que nos sitúan como en un estado de guerra moderno y que dan pie al derecho a resistir como dice Hobbes.
¿Ustedes que opinan? Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Buen texto Doctor, es indudable que vivimos estado de guerra. Estamos frente a una sociedad dividida e intolerante. De seguir así, el rescate de #MéxicoLindoyHerido se torna complejo, más no imposible.

Sigamos trabajando por ello.

Un placer leerle.

Anónimo dijo...

Dr. Samuel

Me parece que su columna de hoy ilustra mucho sobre lo que ocurre en el país.
Gracias por su opinión.

Sergio