martes, 10 de septiembre de 2013

SOCIEDAD EN LIBERTAD



John Locke, nació en Wrington en 1632 en el seno de una familia puritana, -que  influyo en su vida por catorce años y le impidió destacar-  hasta que a los veinte años se trasladó a Oxford,  donde permaneció treinta años y encontró un ambiente con el que se sintió identificado para expresar sus ideas.
En su segundo tratado sobre el gobierno civil, Locke sostiene que la monarquía ha pretendido justificar su dominio con argumentos de tipo  religioso. Locke sostiene que: “La libertad ante el poder arbitrario, absoluto, es tan necesaria para la preservación del hombre (…)”.
Como podemos observar, la afirmación que Locke sostenía desde hace siglos da una prioridad fundamental a la libertad y parece que a la sociedad actual, esa que ocupa las calles, que se resiste a ser aplastada, la que levanta la voz, la que representa la otra versión de la historia y que se presenta como alternativa al pensamiento único, lo tiene muy claro.
Ahí están los normalistas, oponiéndose a la reforma educativa; los soberanistas que han presentado una alternativa a la reforma energética y que no encuentran -con su propuesta- necesario reformar la Constitución. Están de igual forma los universitarios que año tras año se suman a los excluidos de la educación superior y en algunos Estados los afectados también incluyen a los de educación media.
En voz de la libertad surgen estos movimientos, y a veces esa libertad choca contra  los derechos y eventualmente el Derecho en su conjunto.
Mañana los integrantes del movimiento magisterial tienen programada una movilización nacional, una movilización que apenas es el antecedente de lo que ha ocurrido en otros países del mundo, que paralizan toda la actividad cuando el alza a los productos básicos los afecta. Pero a pesar de que ya anunciaron su movimiento, sobraran las voces que se asustaran por ello y otras tantas no tomaran previsiones.
Las movilizaciones en sociedades más avanzadas son necesarias cuando el gobierno hace recortes en educación, saludos o empleo. En ellas no solo vemos a los obreros, estudiantes, trabajadores rurales o profesores; también encontramos a los operadores de aeronaves, a los universitarios, a los médicos, a los que poseen un grado doctoral, los pequeños empresarios y a veces hasta a los medios de comunicación.
Pero aquí, en esta parte del mundo, en esta sociedad que se estresa porque es muy probable que no vayamos al mundial; una sociedad que se escandaliza cuando alguien protesta, una sociedad que se espanta cuando se disiente de la mayoría en uso de la razón; una sociedad que se sonroja cuando se levanta la voz. Una sociedad hipócrita, que miente, que actúa, que finge.
Que seamos una sociedad en libertad es algo que debe quedarnos claro; su conquista no ha sido gratis y su no uso es un desperdicio. Ser una sociedad en libertad implica participar, y ello debe hacerse de forma responsable. ¿Ustedes que creen?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

En efecto Doctor, es preciso pugnar por una sociedad en libertad. Una que deje de ser simuladora para convertirse en factor de cambio y así hacer posible el anhelado rescate de este aún #MéxicoLindoyHerido. 15 de septiembre, nada que celebrar.

Muy buen texto. Un placer leer #Iusfilosofando e intercambiar puntos de vista.

Anónimo dijo...

Excelente llamamiento, como sociedad ejerzamos nuestra libertad.

Gracias Doctor.

Sergio