martes, 18 de marzo de 2014

REESTRUCTURACIÓN Y PODERES FÁCTICOS



Tras las reformas estructurales que los mexicanos (interesados en estos temas) enfrentamos más con pena que con gloria en año pasado. No han sido pocos los estudiosos que sostienen que esta pudiera ser una coyuntura necesaria u oportuna para replantear la necesidad de un constituyente que otorgue a nuestro país un nuevo ordenamiento legal.
En tal sentido se plantea que ahora que se discuten las reformas estructurales habría que pensar en la reestructuración del Estado Mexicano. Como se puede comprender el concepto de reestructuración es un concepto abstracto que hace referencia al reordenamiento o a la reorganización de estructuras en ámbitos y espacios específicos.
¿Pero significa la reestructuración? Considero necesario iniciar con una idea de lo que se entiende por estructura. Una estructura es un sistema organizado y jerarquizado de elementos, ideas, nociones, personas, entre otras. Allí encontramos diferentes niveles de jerarquía o relevancia y, lo más importante, conexiones e interconexiones. Así pues debe comprenderse que la reestructuración no es más que el reordenamiento o reorganización de un tipo de estructura ya existente que debía ser cambiado o alterado debido a diferentes circunstancias, condiciones o necesidades.
A diferencia de la revolución, la reestructuración es en la mayoría de los casos algo que se da de manera voluntaria y planeada en consecuencia a la observación de los resultados finales. Y es que a veces la reestructuración puede ser en el mejor de los casos, respuesta a realidades socio-políticas o en el peor la expresión de factores reales de poder que  influyen sobre el sistema.
De esta forma atendiendo a la teoría contractualista influenciada en la Constitución, es el pueblo quien decide cuándo se ha roto la confianza y tiene el poder para revertir los abusos, porque éste subsiste como comunidad pese a la disolución del gobierno.
La doctrina del Estado de derecho exige que el principio que inspire toda acción estatal consista en la subordinación de todo poder al derecho. Pero esta subordinación sólo es posible gracias al proceso histórico de constitucionalización de las normas limitantes del poder político. Por ello, el llamado constitucionalismo moderno, es inseparable de los fundamentos ético-políticos del Estado de derecho.
La soberanía no agota en manera alguna el terreno del poder, pero si concentra nuestra atención en la forma más significativa y peligrosa que el poder puede adquirir, pues no se trata de un accesorio más que mujeres y hombres busquen; por ello la razón le asiste en parte a Walzer cuando afirma: El poder del Estado se ve colonizado por la riqueza material, el talento, la sangre o el sexo; y una vez colonizado, rara vez tiene límite. De modo alternativo el poder del Estado es en sí mismo imperialista, sus agentes son tiranos con plenos derechos: no velan por las esferas de la distribución sino que irrumpen en ellas; no defienden los significados sociales sino que los pisotean. (WALZER, Michael, Las esferas de la justicia. Una defensa del pluralismo y la igualdad. 1993)

Tomar en sentido estricto la afirmación anterior puede parecer catastrófico, pero tal afirmación pervive a través de los siglos y parece no cambiar, los factores reales de poder o poderes facticos se hacen presentes en nuestra vida diaria. Y un ejemplo de ello es el tema de la reforma energética.
¿Cuántas veces hemos escuchado el discurso demagógico y desgastado de que con las reformas estructurales le ira mejor a los mexicanos? ¿Cuántas veces nos han dicho que está asegurado no sólo nuestro futuro, sino el de “los hijos de nuestros hijos? ¿Hasta cuándo los mexicanos seguiremos permitiendo que sean los poderes fácticos los únicos que impongan su voluntad al Poder Legislativo?
En ocasión de este 18 de marzo, los mexicanos debemos tener presente la importancia que los sectores estratégicos del país juegan en nuestra vida diaria; y el de la energía es uno de ellos.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, es esta #iusfilosofando un texto oportuno para este día y lo que está por venir.
Sin duda, este #MéxicoLindoyHerido debe y urge ser reestructurado.
Muy buen texto.
Un placer leerle.