martes, 2 de septiembre de 2014

PEÑA HOY, AYER Y MAÑANA





Hoy en un acto privado el Sr. Peña, habitante de Los Pinos, se reúne muy al estilo panista, a departir con sus invitados especiales; a ellos, sus "amigos" unos, sus incondicionales otros,  les presentará el recuento de sus hazañas, tras otro año de ostentar el encargo del Poder Ejecutivo. 
En un acto muy alejado del ejercicio republicano de dar la cara al pueblo de México y rendir cuentas ante el Congreso de la Unión, el Sr. Peña dirige un discurso se auto elogio. Tras 21 meses nos dirá que todo está bien, que no hay de qué preocuparse, que la economía marcha pujante, que México es ya un país de oportunidades para todos. 
Hoy en el acto de Palacio Nacional solo se escuchara una voz, “Sí señor presidente”, haciendo patente que molesta y ridícula reptilia, como quehacer político, ha regresado. Pero quienes asisten a esta fiesta privada para escuchar a Peña, se niegan aceptar que su anfitrión no es el mismo que en campaña. Hoy hasta en las encuestas de sus aliados le va mal pues solo le dan 46.9 % de aprobación (Mitofsky http://bit.ly/1vIuKqK); no obstante, estarán ahí porque saben que a la mitad del sexenio aún es posible cobrarle los favores que le hicieron en campaña.
Ayer en el Congreso de la Unión, las fracciones parlamentarias (a excepción de MC, PT y PRD) intervinieron para consecuentar y ayudar a describir un México que no existe; hablaron de un país que no es el suyo; las voces de los legisladores del PRI, PAN, PVEM y NA abordaron un discurso de autoengaño que contrastado con la realidad se vuelve mentira. Estos últimos, son legisladores que no representan a sus electores, son diputados y senadores que solo existen para sus financiadores, algunos solo son  representantes de medio tiempo.
En el San Lázaro de ayer, el espíritu originario del constituyente  fue aplastado por el viejo adagio salinista de los ochenta: "ni los veo, ni los oigo", esa visión de país donde los disidentes no existen; ese sistema antiquísimo que pretende regresar e instaurarse por otros setenta años más;  y es quizá por eso que el cuestionamiento de Ricardo Monreal a las reformas estructurales es oportuno “Si son, supuestamente, las mejores reformas de los últimos tiempos, ¿por qué no someterlas a la prueba de las urnas mediante la consulta popular?”
Mañana en los impresos retornaremos al México de hace dos décadas: “el presidente fue ovacionado veintitantas veces”; “se refirió en cincuenta y tantas ocasiones a las reformas estructurales”; “El señor presidente lució una corbata seria y elegante”; “habrá más oportunidades de desarrollo anuncia el presidente”. Y así de la república del spot pasaremos al México de los impresos; de los “texto servidores” que derramaron en sus columnas todo su amor por la patria, representado en Peña, hasta que un día no sirvan más a los intereses de ese medio y terminen echados como Pedro Ferriz.
Mañana, si no actuamos y lo decimos hoy, puede ser tarde para rescatar al país, mañana podemos no estar a tiempo para decirle a quienes ostentan los poderes públicos que no estamos de acuerdo con su visión de patria.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, un gran texto el que hoy nos presenta en Iusfilosofando. Coincido con lo que manifiesta, estamos en una época donde quien es que ocupante de Los Pinos se empeña en retornar al presidencialismo exacerbado. No lo permitamos.
Un placer leerlo e intercambiar puntos de vista.

CIRUXMAHA dijo...

Interesante. Dr, lo que nos presenta en su columna, gracias por formar parte de un Mexico diferente