martes, 14 de junio de 2016

¿ALTERNANCIA PARA QUÉ?


@iusfilosofo

 La alternancia -Del latín alternāre, derivado de alternus alterno- , entendida como la forma de alternar el poder político de forma pacífica a través de elecciones, es propia de la democracia representativa, dicha forma permite conocer –si los ciudadanos lo permiten- una oferta política de gobierno, distinta a la que ostentaba el poder político. La alternancia es el oxígeno del sistema democrático de un país.
Tras la elección del pasado domingo 5 de junio en 12 Estados del país, los ciudadanos optaron por la alternancia, y derrotaron al PRI quitándole la gubernatura en Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Quintana Roo y Veracruz; este último la joya de la corona electoral. También hubo alternancia en los Congresos Estatales de Veracruz, Tamaulipas, Aguascalientes, Chihuahua, y Baja California. Pues el PRI perdió la mayoría.
Ahora que ya ha pasado la jornada y entregado la constancia de mayoría a los ganadores, los ciudadanos se sienten en su mayoría satisfechos por “echar” a quienes han ostentado y abusado del poder político; y quienes no solo les fallaron, sino que desfalcaron las arcas públicas. Pero quizá lo que estos ciudadanos que acudieron a elegir a sus representantes y gobernantes aquel domingo 5 de junio, no se han preguntado ¿Alternancia para qué?
¿De que le sirve al ciudadano que se haya ido un gobierno y llegue otro con colores diferentes? ¿En qué le ayuda al elector que el gobierno entrante le prometa lo mismo que aquel que se va? ¿Cómo verán reflejadas mejoras en su vida diaria los habitantes donde hubo alternancia?
Quizá lo que tengamos que entender es que la alternancia debe permitir no solo que lleguen nuevas burocracias, sino que se consigan nuevas formas del quehacer político, de diálogo público, de atención ciudadana. De políticas públicas, pero también y sobre todo de participación ciudadana.
Una demanda generalizada de los ciudadanos que optaron por la alternancia, fue el de clamar “justicia” trasladada al ámbito de investigar y deslindar responsabilidades; como por ejemplo, el caso de desvío de recursos públicos y el incremento desproporcional de deuda pública. Así sucede con el gran adeudo económico a instituciones como la Universidad Veracruzana.
Es un hecho, la alternancia solo es funcional si lo ciudadanos no se quedan con el voto en la urna; si transitan de su asistencia a la jornada electoral a la utilización de instrumentos de participación ciudadana; solo es útil si en lugar de omitir su comentario alzan la voz y demandan el cumplimiento de lo ofrecido en campaña. La alternancia fue posible y solo los ciudadanos sabrán si continúan con ella.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, gracias por compartir este texto enriquecedor para alentar la participación ciudadana.
Vivimos en un mundo, en un país, donde votar no es ni será nunca suficiente. Es tiempo de actuar, de involucrarse en la res pública, a través de los mecanismos existentes y optimizando la tecnología.

Saludos cordiales.