martes, 27 de septiembre de 2016

NO CALLAR, ACTUAR





@iusfilosofo |

¿Que representa que tengas un hij@, esperanza de la familia, a quien con esfuerzo y sacrificio mandas a estudiar una profesión y de pronto de la noche a la mañana desaparezca? ¿Cuál es la sensación de no saber dónde está ni que le paso? ¿Qué tan terrible puede ser que no exista la certeza de si lo volverás a ver? ¿A quién acudir cuando se dice que la autoridad local es la responsable de la desaparición de tu hij@?
Han pasado ya dos años desde la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, y los padres de los desaparecidos siguen pugnando por encontrar la verdad de lo ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014, tras el levantamiento que  policías municipales hicieran de los jóvenes para luego entregarlos a un grupo criminal.
Para los padres de los desaparecidos y para un gran grupo de mexicanos fuera y dentro del país, de nada sirve que José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, -hermana de los supuestos líderes de Guerreros Unidos- estén en prisión, pues desde el gobierno federal se ha protegido a mandos y tropas militares de aquella zona; mismo caso con el exgobernador Ángel Aguirre Rivero, a quien no se toca en las investigaciones.
Los padres ya no creen en la autoridad, en esa Procuraduría General de la República (PGR) -encabezada por Jesús Murillo Karma y heredada a Arely Gómez González, quien parece dormir en su hamaca- que les mintió y construyó una “verdad histórica” en la que se afirmaba que los jóvenes habían sido quemados en el basurero de Cocula. Para los padres y para un gran número de mexicanos hay una idea clara de lo ocurrido la noche del 26 de septiembre: “Fue el Estado”, y lo es así por la sencilla razón de que los policías municipales- responsables de la desaparición- son agentes del Estado mexicano.
Por eso los padres y un gran grupo de mexicanos -fuera y dentro del país- salieron a las calles el día de ayer en más de 5 Estados del país, manifestaciones a las que se sumaron en ciudades como Nueva York, Ámsterdam, Países Bajos, y París, como parte de una jornada global de protestas organizadas por el segundo aniversario de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Cierto es que después del “fuera Peña…asesino” de aquel 2012 en la Universidad Iberoamericana y la creación del movimiento 132 que trajo en salsa al señor de los Pinos, no hay otro movimiento que esté generando tanto repudio dentro y fuera del país para exigir justicia, como el de Ayotzinapa.
Mientras eso ocurre, para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), es importante que se conozca la verdad de los hechos; y que los derechos de las víctimas sean reparados, además de que se tomen las acciones necesarias, esto en coincidencia con algunas conclusiones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
¿Cómo podemos colaborar los demás ciudadanos? No callar, actuar ¿Cómo actuar antes hechos así? Denunciando, utilizando las herramientas jurídicas y tecnológicas para denunciar los atropellos, organizarnos, divulgar, actuar. No callar, actuar se vuelve una condición necesaria para transformar nuestra realidad y construir un país mejor, no es un ruta sencilla, pero si necesaria.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, esta es una #Iusfilosofando muy necesaria y para la desmemoria. El de Ayotzinapa es un caso que nunca debió ocurrir al que se suman miles de casos de violencia de Estado y desaparición forzada.
En efecto, los padres, familiares y ciudadanía en general exigimos y merecemos saber la verdad. Y como bien dices, la convocatoria a actuar y no callar es ineludible en las condiciones que está este aún #MéxicoLindoyHerido.
Muy buen texto, lo comparto en mis redes.

Anónimo dijo...

Como bien señala Doctor, es una columna para no olvidar, son heridas que siguen abiertas para los mexicanos.