Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo
En 2013 Jorge Zepeda Patterson señalaba: “¿Qué es
peor, la Coca-Cola
o la cocaína? Podría parecer una comparación absurda. Si de adicciones se
trata, todos preferiríamos tener un pariente cocacolero y no un cocainómano.” Y
continúa en su nota “Pero cuando hablamos de salud pública, la Coca-Cola terminaría
siendo una substancia mucho más dañina. La estadística no engaña. La manera en
que esta bebida ha penetrado en los hábitos de consumo de millones de mexicanos
tiene un carácter poco menos que epidémico.”
Zepeda Patterson:
“México rebasó hace poco tiempo a Estados Unidos como el país con mayor
proporción de habitantes con sobrepeso, lo cual no deja de ser paradójico si
consideramos que todavía no dejamos atrás rezagos importantes en materia de
hambre y desnutrición.” (http://bit.ly/2lT3OBW)
La influencia de la refresquera es tal que hubo
alguien que trabajo para esa compañía y ya ocupo Los Pinos, y no solo eso, utilizando
esa envestidura benefició a la refresquera, ¿O ya olvidaron la planta que esta
empresa instaló en San Cristóbal de las Casas Chiapas y desde donde extraen 750
mil litros diarios de agua, suficientes para abastecer a una población de 10
mil personas diariamente y por la cual Coca-Cola
pagó apenas 25 mil euros en 2003?
Aunque la refresquera asegura
que perdió 1 millón 600 mil euros en ventas en Bélgica como resultado de las
primeras cuatro transmisiones del documental. Lo cierto es que por el pago que
hizo en Chiapas, México; la supuesta pérdida no represento nada para la
refresquera.
Pero Vicente Fox no es el primer
personaje que expresa abiertamente su simpatía por esa marca de refresco, en
septiembre del año pasado Enrique Peña Nieto durante la inauguración de un
centro de innovación de la refresquera en Azcapotzalco afirmó: “Les puedo decir
que el presidente de la
República toma coca cola todos los días [aplausos]; coca
cola light. Espero que eso sea una buena
publicidad para los productos de ustedes… O no lo sé ya”.
Para no dejar el tema de la presencia
de esta marca, el año pasado la publicidad de Cola-Cola que adornaba el árbol
navideño instalado en la plancha del Zócalo capitalino, fue retirada luego de
protestas ciudadanas y la convocatoria que hizo la Alianza por la Salud Alimentaria
(ASA).

Lo terrible de todo, es que el
mercado está pegado a una escuela primaria, los niños no escapan a la publicad
diaria de la marca, tanto al ingreso como a la salida, los dos turnos de la
primaria sufren el embate visual que satura su ambiente, es difícil resistir,
no escapas a la visualización de la marca de ninguna forma.
¿De verdad Enrique Alfaro permitió a
su director de mercados, Juan Paulo Acero Domínguez que diera manga ancha a sus
gustos refresqueros? ¿Es así como se cuida la salud de los infantes que habitan
en el municipio? ¿Qué otras sorpresas nos reserva la autoridad local de la mano
de la refresquera? En fin espero que mi colaboración despierte la atención de
los interesados y de la autoridad, es necesario poner límites a las
trasnacionales y corregir la torpe visión de la autoridad sobre las formas de
impulsar el desarrollo al lado de la iniciativa privada.
Por hoy es todo, nos leemos la
próxima. Carpe diem.
1 comentario:
Doctor,
Extraordinaria columna la que hoy nos compartes. Altamente significativa y con datos reveladores de la miopía de la autoridad que por sus intereses [no creo que ignorancia] son permisivos en este tipo de asuntos.
Es increíble lo documentado, que bueno lo haces. Hagamos que de vuelta a las redes y permita generar conciencia, sirviendo de elemento para ser más exigentes y pedir a la autoridad que retire dicho bombardeo de propaganda.
¡Aplausos por este texto!
La comparto en mis redes.
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