viernes, 5 de octubre de 2012

MOREIRA: EL HOMBRE DEL ESCÁNDALO



Es reprobable sin duda el asesinato de una persona, tras el hecho ocurrido, generalmente se suele tener un espíritu de solidaridad para con los dolientes; en eso no hay debate alguno, pero en lo que si hay debate, es en el tratamiento que recibe cada caso para ser investigado.
Así, fuimos testigos de como tras el asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo de Humberto Moreira Valdés, -el normalista de 46 años, ex gobernador de Coahuila y exdirigente nacional del PRI- la estructura del gobierno de Coahuila se suma a la de Procuraduría General de la República (PGR), la Policía Federal (PF) y autoridades militares para esclarecer el caso, el hecho no puede menos que indignar a mas de uno.
Que la estructura del gobierno estatal y federal, utilicen todos los recursos públicos para atender un caso, exhibe lo vulgar que puede ser el tratamiento a los casos e investigaciones cuando se hace uso de las influencias políticas. Quizá por ello no extrañe que se esta volviendo costumbre que la sociedad pague a los políticos con la misma insensibilidad como estos la han tratado.
La noche misma del homicidio, en redes sociales los usuarios tenían duros comentarios sobre lo ocurrido. Pues el apellido Moreira en Coahuila no pasa desapercibido, no sólo porque los hermanos lo vayan a gobernar por más de una década, sino también por los escándalos que se han conocido durante el desempeño de Humberto como gobernador.
La sociedad no ha olvidado lo ocurrido en la mina Pasta de Conchos el 19 de febrero de 2006, apenas unos meses después de que Moreira asumiera el cargo de gobernador. Tampoco ha olvidado violencia verbal con que Moreira se refería a sus adversarios políticos y mucho menos ha olvidado la deuda pública de más de 33 mil 100 millones de pesos, en la que vale recordar se utilizó documentación apócrifa.
La desgracia por la que pasa la familia Moreira Rodríguez, esta acompañada por el vals de especulaciones sobre el asesinato del hijo mayor de esta familia. Surgen interrogantes como ¿Porque asesinar al sobrino del gobernador que fungía como coordinador regional en asuntos de desarrollo social del gobierno estatal cerca de Ciudad Acuña?
Las dudas gravitan sobre las líneas siguientes: a) Era un mensaje para el gobierno de Rubén Moreira, el tío que le había dado un empleo; b) Una venganza contra Humberto el padre que había incrementado su patrimonio durante su paso por el gobierno; o c) Simplemente una agresión personal de quien estaba siendo perfilado para buscar la presidencia municipal de Ciudad Acuña.
Finalmente vale la pena tener presente el discurso que Humberto dio casi a manera de mensaje entre tristeza y rabia, pero con ojos de venganza: “He aguantado muchas cosas: calumnias, engaños, que la gente hable sin saber; he aguantado muchas cosas, pero esto no se puede aguantar… Habrá momentos de hablar y espero que se concrete la justicia (…)”. ¿Qué sabe Humberto? ¿Y a que se refiere conque habrá momentos de hablar? Estemos atentos.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

4 comentarios:

Desde la redacción de Columna Nornilandia dijo...

Maestro:

¡Excelente columna la que hoy nos presenta!

Sin duda, hay muchas explicaciones que nos deben a los ciudadanos, seguiremos atentos a este asunto, que estoy segura se tratará de ocultar la verdad.

No hay que perder de vista la prisa que tuvieron en sepultarlo, así las cosas.

Un placer leerle.

Anónimo dijo...

@iusfilosofo Pienso que las cosas deben decirse. Apelar a la libre expresión nos obliga a respetarla pero también a ejercerla. Salud!

‏@Ettpop

Anónimo dijo...

@iusfilosofo una vez leída la columna procedemos a comentarla, muy cierto el miércoles casi ara dormir nos enteramos del asesinato del hijo de Humberto Moreira, aquel hombre duro, burlón Aquel hombre bailarín, ese miércoles se sacudía con la noticia, ayer, durante las honras fúnebres vimos a una familia rodeada por guaruras aún en su dolor, custodiados por guaruras fuertemente armados
@Oskaroos

Anónimo dijo...

no hay que olvidar que de victimario, pasa a víctima, y hoy, ese hombre duro, rudo, inflexible, se le vio derrotado y abatido en lo personal deseo pronta resignación, y al igual q Moreira (Humberto) yo también exijo justicia, para todos los coahuilenses no olvidar los eventos trágicos que se suscitaron en Coahuila, eventos igual o más trágicos que este, saludos Samuel

Óscar Sánchez