martes, 4 de diciembre de 2012

CONSUMMATUM EST





"Me quedé sola adentro y pensé que habiendo mujeres hay orden de que no disparen; hasta gusto me dio ver tantas mujeres así. Se acercó otro policía y me dijo: señora, mejor váyase, usted se va a arrepentir. Bueno, ¿qué piensan matar a alguien? le dije. Ustedes son de la policía para poner orden, además es mi hijo y está allí. Aquí voy a estar".
Testimonio de Doña Tere sobre lo ocurrido en Tejupilco,
estado de México el 12 de diciembre de 1991.

Después de un largo periodo de cuestionamiento sobre el proceso electoral y la forma en como los poderes fácticos impulsaron su candidatura, finalmente el pasado sábado Enrique Peña, logro lo que Calderón no pudo hacer: entrar por la puerta de enfrente al recinto legislativo.
Nervioso por lo que pudiera ocurrir con la oposición a la que no pudo sentar Osorio Chong, Enrique puso en practica lo que Fox aplicó a Fidel Castro –el “comes y te vas" se acuerdan- solo que con la variante "protestas y te vas". Así se aplica el consummatum est.
Con ello y para quienes tenían duda del regreso de los dinosaurios, las escenas de presentación del gabinete el viernes pasado lo confirma. También lo confirma la sesión del sábado donde vimos a un viejo Murillo Karam dirigiendo la sesión de Congreso General como en los mejores tiempos de hegemonía política; Murillo Karam se mostró como un político atrasado y de lenguaje violento a quien la realidad política de los años pasados pareció ayudarle mucho.
El 1 de diciembre vimos y vivimos el regreso al pasado: en San Lázaro, la planchaduria operando muy aceitadamente y salvo Ricardo Monreal, no hubo un posicionamiento digno que retomara lo ocurrido meses atrás. Y no se trata de la beligerancia como principio del quehacer político, sino de la dignidad como elemento ético-político.
¿Se puede disculpar a quien te robo y después invitarlo a casa y sentarlo a tu mesa, bajo el argumento de que lo mejor es olvidarlo todo e iniciar de nuevo? ¿Se puede confiar en quien una y otra vez ha mentido como símbolo de identidad? ¿Ustedes que piensan?
Insisto, no se trata de la beligerancia como principio del quehacer político, pero tampoco de la desmemoria de lo ocurrido bajo el pretexto de que primero esta México. Si en efecto primero esta México, no se puede dar borrón, es necesario que las partes que signan un acuerdo estén dispuestas a ceder y dar cumplimiento de la ley. Ello implica castigar a quienes vulneraron el orden jurídico electoral en la jornada de julio pasado.
Un pacto por la desmemoria, no es la solución a un México dividido, lastimado, empobrecido y ensangrentado. No, cuando no se castiga a los culpables, por eso, aun cuando hay un sector de la izquierda electoral que tiene el síndrome de la pizza – entregarse a los 30 minutos- hay otros actores y sectores de la sociedad que no caen en esta hipótesis.
Si bien es cierto la llegada de Enrique Peña consummatum est, también es cierto que hoy más que nunca parecen amenazadas las libertades políticas y civiles de los mexicanos; una muestra de ello es lo ocurrido contra los jóvenes que se manifestaron el 1 de diciembre.
La mano de Salinas se ve muy clara, descalificar a los movimientos para después reprimirlos y encarcelarlos, una practica cavernícola del quehacer político que caracterizo al salinato. ¿Se acuerdan de lo ocurrido en Tejupilco en diciembre de 1991? Ahí esta la respuesta de lo ocurrido el sábado pasado. consummatum est Salinas esta de regreso.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


1 comentario:

Desde la redacción de Columna Nornilandia dijo...

Maestro, ¡gran texto el que hoy nos comparte!

En efecto, tenemos que seguir luchando por un mejor país. Seguimos en #MéxicoLindoyHerido ¡ya no más!

No permitamos la involución, depende de nosotros.

Un placer leerle.