martes, 7 de mayo de 2013

PRD: ESPERANZA Y DECEPCIÓN




La sociedad de finales de los ochenta y principios de los noventa, necesitaba un espacio de acción que fuera la consecuencia de la rebelión cívica en aquella jornada electoral del 6 de julio de 1988 y el llamado de Cuauhtémoc Cárdenas para la constitución de un nuevo partido era la respuesta a ello.
Fundado el 5 de mayo de 1989 como condición y necesidad del México del posfraude y como esperanza de mantener por las vías institucionales la lucha por el poder, el Partido de la Revolución Democrática se asumió como instrumento de la sociedad.
Así el PRD fue la conjunción de experiencias políticas que provenían del PMS, PRT, PMT, PSUM, PST, algunos expriístas y una cantidad incalculable de ciudadanos que sin pertenencia a partido político alguno decidieron sumarse a este gran esfuerzo.
Las figuras de Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo, Porfirio Muñoz e Efigenia Martínez, fueron claves para dar cuerpo ideológico a este partido. A ella se sumaron otros académicos e intelectuales que desde la trinchera societal aportaron otra visión del quehacer político.
Muchas cosas han pasado desde el surgimiento del partido que nació tras el fraude electoral; entre ellas, la llegada de expanistas y expriistas a este partido; así como la muerte de un excandidato presidencial de aquella jornada histórica, Manuel Clouthier; el asesinato de un candidato del partido hegemónico Luis Donaldo Colosio y el secuestro de otro, Diego Fernández.
El PRD ha sido el único partido cuya existencia política es verdaderamente complicada, sobre todo por resistir el ataque mediático, político y violento durante el sexenio de Carlos Salinas, y sumar desde su nacimiento hasta estos días, más de mil militantes asesinados por razones políticas y sociales.
Su transitar ha sido fundamental para entender garantías sociales, reformas políticas y legislativas progresistas y gobiernos ejemplares. No obstante, el éxito electoral siempre viene acompañado de políticos pragmáticos unos y utilitaristas otros que vieron en él la posibilidad de extender su presencia en la política y el poder.
Y es que a pesar de que los años noventa fueron los más difíciles para el PRD, cierto que es que a fínales de esta década empezaron sus mejores tiempos, cuando hubo posibilidad de pasar de oposición a gobierno y demostrar su ejercicio de gobierno.
Y hablando de poder y de gobierno, este partido ha gobernado Zacatecas, Tlaxcala, Baja California sur, Michoacán, Guerrero y desde luego el Distrito Federal; pero su boom político también le ha traído problemas de identidad, pues el ala pragmática del PRD entendió la “política de alianzas” e “instrumento de la sociedad” como facilidad para franquiciarlo y entregar al mejor postor candidaturas y dirigencias.
Es innegable que el PRD de hoy, en muchos Estados del país, no sirve de nada. Su existencia se remite a una burocracia vieja, anquilosada, inamovible, y sin representación. Ser dirigente, en muchas entidades es el premio a jóvenes expriístas o a hijos de dirigentes que se sienten con el derecho de pedir “ya me toca”.
Ser un partido plural y contar con corrientes de opinión, no solo ha sido fortaleza sino también debilidad, las disputas abiertas por las dirigencias han llevado a estas corrientes a reproducir las prácticas más atrasadas del PRI a sus filas.
Quizá lo que más ha dañado a este partido internamente y degradado su presencia pública como partido de alternancia, es la llegada a la dirección nacional y a las propias de los Estados de la corriente Nueva Izquierda, liderada por Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete. Estos actores, sus cuadros y sus aliados parecen tener en su ADN el síndrome de la pizza, es decir entregarse en menos de media hora a cambio de espacios o reflectores bajo el discurso de la izquierda moderna.
Esta dirigencia, bajo el discurso de la izquierda moderna, ha dado borrón a los principios que le dieron origen y hasta se han permitido tener un affaire, con quien evidentemente hizo trampa en las elecciones del año pasado. Sabedores que vivir fuera de la burocracia partidista es un error, no tienen empacho en empeñarse para mantener su dirigencia.
Ahora con la caricatura hecha pacto por México, la burocracia de los partidos está más vigente que nunca, el protagonismo de los hombres del traje gris no tiene límites y pocos han sido los críticos de partidocracia que se han tomado el tiempo para analizar el tema.
México necesita un PRD nuevo, pero no un partido de izquierda que sea patiño del gobierno en turno; nuestro país necesita un partido activo, representante de las necesidades sociales, que escuche a los ciudadanos y a sus militantes; que priorice el bienestar social en su plataforma política y no alianzas electorales de vergüenza.
24 años después de su fundación, el PRD no vive su mejor momento; paso de ser el partido de la esperanza al partido de la decepción; de ahí que la opción de los otros partidos de izquierda -en diferentes estados del país- sea una alternativa más seria que el propio PRD. ¿Ustedes que piensan?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

12 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Un texto sumamente reflexivo y crítico, lo aplaudo.

Vemos como los partidos políticos que surgen como opción, al final del día se presentan como unos simuladores más y como bien dice Doctor, tienen el síndrome de la pizza.

¡Magnífica columna!

Un placer leerlo.

Merthea arevalo dijo...

Valiosos datos en vuestro blog.. En nuestra actual "democracia" ya no existe el llamado partido de izquierda, hoy urge como en las comunicaciones, en la educación y demás ámbitos una competencia real y leal, para que en verdad haya competitividad. El México que vi al través de documentales, ese exitoso, competitivo y patriota que lucho la famosa batalla del 5 de mayo, hoy no existe!

Anónimo dijo...

muy cierto, se nos murió la izquierda, se nos murió México ¿Qué políticos respetables de izquierda nos quedan en tu opinión?

Carlos Chalico ‏

Anónimo dijo...

como siempre atinado, hoy a casi 5 lustros el @PRDmexico es el partido del entreguismo, de la claudicación, se divorció de la sociedad en su afán de obtener "El poder a costa de lo que sea", sólo queda el recuerdo, esta muerto, esta partido.

Óscar Sánchez

Anónimo dijo...

#ESPERANZA Y DECEPCIÓN Y traición

Yesenia Guzmán

Anónimo dijo...

Cierto! y lo doloroso es q el #PRD se fundó con la sangre y corazón de mexicanos que dieron su vida en ese empeño.

Ana Paola

Anónimo dijo...

muy bueno, aunque este PRD apesta

Claudia

Anónimo dijo...

Abrazote

Fernández Noroña

Anónimo dijo...

Si no se ponen vivos los que le están metiendo enjundia a #morena va a terminar igual que el prd: distractor pacificador.

Ett pop

Anónimo dijo...

Como siempre, atinada reflexión del Maestro @iusfilosofo

Isaías Gaddiel Peralta

Anónimo dijo...

@iusfilosofo la izquierda que construyó al PRD progresista que logró una transformación cívica nacional tiene la obligación de no claudicar.

Trota Ranchos

Anónimo dijo...

Tiro de precisión de @iusfilosofo con su columna sobre los 24 años del @PRD!!!!!!!

Jorge Palacios