martes, 28 de mayo de 2013

ESTADO DE DERECHO LA ALTERNATIVA


La palabra “ley” proviene del latín lex de legare, ligar. Regla obligatoria o necesaria, puede tomarse como un acto de autoridad que ordena o permite una cosa. También, como condiciones necesarias que derivan de la naturaleza de las cosas. (ANAYA CADENA: Diccionario de Política: México, 1997)
No obstante el término ley puede ser empleado en varios sentidos. Por ejemplo, cuando hablamos de una regularidad de fenómenos en la naturaleza o de ciertas situaciones sociales que no precisamente atienden al estricto sentido de la palabra ley.
Las leyes sociales son producto de la acción de los hombres y, por más firmemente establecidas que estén, pueden ser transformadas por la propia acción humana. Su cumplimiento es obligatorio y suponen la existencia de un poder coercitivo que castiga su inobservancia.
El Derecho como sistema jurídico es, un fenómeno de carácter universal, porque ha existido en toda comunidad humana, y su estricto cumplimiento está vinculado al Estado de Derecho. Pero ahora que escuchamos discursos sobre la importancia del Estado de Derecho, debemos advertir que este modelo no es por sí mismo garante de distribución de riqueza, ni de compensación de las desventajas de las clases bajas o del fin de la inseguridad o delincuencia.
El concepto de Estado de Derecho como gobierno de la ley, supone la existencia de una cultura política de la legalidad que haga de cada individuo un verdadero ciudadano. Es decir un civis.
Aunque el tema puede parecer sencillo debemos tener presente que las sociedades con menor tradición democrática tienen que realizar este aprendizaje como una constante defensa del principio de legalidad contra los valores que confían a la fuerza y el autoritarismo la solución de los conflictos sociales. En contraparte las sociedades con larga tradición democrática han aprendido que el respeto a la legalidad ha consolidado este aprendizaje por conducto de sus instituciones familiares, educativas, de gobierno y privadas.
Nuestro país, desde luego, no entra en esta hipótesis; no cuando el Derecho y el cumplimiento de la ley se utilizan de manera discrecional,  o donde las influencias o fueros son usados para dar vuelta a una norma o simplemente para evitar cumplirla.
Un gran reto que tenemos es entender que el Estado de Derecho es, frente al riesgo del ejercicio despótico del poder político, ese ejercicio del poder, generalmente local que se encarga de utilizar a sus Diputados para reformar a conveniencia el marco jurídico que prohíba usar el ejercicio de la libertad de expresión y manifestación, cuando se trata de exigir el cumplimiento derechos y el respeto a libertades fundamentales de los ciudadanos.
En el Estado de Derecho podemos encontrar la única vía para castigar los abusos de los corruptos y limitar las acciones autoritarias de los caciques locales. Porque incluso en el ejercicio de la desobediencia civil lo que se busca en el fondo es el cumplimiento y vigencia del Estado de Derecho. El Estado de Derecho y su cumplimiento debe ser un instrumento de construcción de una sociedad democrática, igualitaria y justa, no se le debe temer.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

En este #MéxicoLindoyHerido el ingrediente que debería imperar es un eficiente Estado de Derecho, no más simulaciones; no más leyes innecesarias. Aunado a ello urge que la ciudadanía haga lo que le corresponde.

Muy buen texto Doctor.

¡Un placer leerle!