martes, 3 de marzo de 2015

EL SISTEMA SE CIERRA



Dice David Easton que un sistema político es un “conjunto de interacciones políticas. Lo que distingue las interacciones políticas del resto de interacciones sociales es que se orientan hacia la asignación autoritaria de valores a una sociedad”. [Enfoques sobre teoría política]
Una definición más acabada de lo que es un sistema político es la que proporciona Samuel Phillips Huntington quien afirma que este es:
“un conjunto formado por unas determinadas instituciones políticas, que tienen unas determinadas expresiones formales identificables en el régimen jurídico, en relación con un cierto nivel de participación que se manifiesta en conductas observables empíricamente y referidas al ejercicio del poder político por medio de las instituciones y los actos del gobierno”. [Political Order in Changing Societies].
Quizá la forma de presentar estas concepciones ayuden a comprender mi afirmación inicial, sobre la manera en cómo el sistema político mexicano se recicla en sus prácticas. Recordemos, la reforma política de 1977 que permitió que los partidos políticos fueran definidos como entidades de interés público, de esta forma se reformuló el sistema de representación para permitir el acceso de los partidos al Poder Legislativo.
Más tarde, en el periodo 1979-1982 se incluyó la representación proporcional con 100 Diputados y los 300 de mayoría relativa; esta apertura de los espacios de expresión política en el Legislativo, solo duro hasta la elección del 6 de julio de 1988, en la que la caída del sistema político fue un buen pretexto para perpetuarse un rato más; no obstante, los resultados de la elección, demostraron que el sistema estaba agotado.
Las reformas de los años noventa, (1990, 1993, 1994, 1996) representaron la creación del IFE, la eliminación de la autocalificación del Poder Legislativo, una mayor competencia política; estableció el mínimo de 2% de la votación para que un partido mantuviera su registro y accediera a diputaciones pluris; además se incorporó el principio de Representación Proporcional a la Cámara de Senadores.
Estas reformas hicieron posible, el acceso de la izquierda al gobierno del Distrito Federal, y la pérdida del control del PRI en la Cámara de Diputados en 1997, tres años después (2000) perdería la presidencia de la república y la recuperaría doce años después.
En la primera década de los años 2000, hubo una reforma, la de 2007, que reguló las campañas y la contratación de espacios en radio y TV. La última reforma; la de 2014, incluyó reformas en el régimen de gobierno, sobre las autoridades electorales, el régimen de partidos, fiscalización y rebase de tope de gastos de campaña, los ámbitos de comunicación política y los instrumentos de participación ciudadana. Se incluyeron gobiernos de coalición, reelección legislativa, de los presidentes municipales, diputados locales y asambleístas del DF; se adelanta la elección al primer domingo de junio y cambia la fecha de toma de protesta del Presidente electo para el 1 de octubre. (Elección de 2024), cambia de nombre la autoridad electoral de IFE a INE, ahora se requiere del 3% que los partidos mantengan su registro, se incluyen dos causales de nulidad de una elección, así como la consulta popular.
Pero si todo esto ocurre y parece que estamos mejor que antes, ¿Porque hay signos inevitables de que las cosas están peor que antes?  Los gobernadores de los Estados, en su papel de caciques ponen y disponen de recursos e infraestructura para apoyar a sus personajes favoritos a algún puesto de elección. Se presiona a la prensa local para que no publiquen notas que afecten la imagen de los señores feudales.
Los peores personajes del PRI salen de las catacumbas y buscan un espacio en la Cámara de Diputados, se busca limitar la transparencia, coartar la expresión en la web y redes sociales, perseguir a los disidentes del régimen y criminalizar las protestas que exigen derechos. Los medios informativos alineados difunden, como en el pasado, las notas que desde Los Pinos se envían.
El régimen se cierra sin duda, y la forma de evitar que regresemos 20 años en la historia de este país es participando con acciones, en elecciones, tener una postura sobre la realidad que vivimos en este país y desde luego quitarle el Congreso a Peña para equilibrar el ejercicio del poder.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima, carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, en esta Iusfilosofando nos ha proporcionado un recorrido muy interesante para la desmemoria y llegar con ello a saber que si no actuamos este país se terminará de desmoronar, el sistema de cierra, ante ello los ciudadanos proactivos debemos actuar en consecuencia.

¡Magnífica columna! La compartiré en mis redes.

Un placer leerlo.