martes, 17 de marzo de 2015

LAS COSAS NO ESTÁN BIEN



Hace algunas semanas escribí en mi columna iusfilosofando "EL SISTEMA SE CIERRA" ( http://t.co/sgwYSwoL0z ) donde hable de las reformas políticas que le permitieron al sistema priísta mantenerse en el control del poder Ejecutivo, Legislativo y desde luego Judicial por más de siete décadas. 
Referí como construyó reformas político-electorales, que en el imaginario integrarían la pluralidad representada en el país al ejercicio del poder, y que iban desde las autoridades locales hasta el Ejecutivo Federal pasando por gubernaturas y el Senado de la República.
En el periodo más reciente, del señor Peña y su corte neoliberal, estas reformas incluyeron también la reconstrucción de IFE a INE, la educativa, la hacendaria, de telecomunicaciones, la energética y en materia de transparencia.
Las preguntas que en aquel momento planteaba, no solo se mantienen vigentes sino que se actualizan. Ustedes y yo somos víctimas de la inmensa publicidad a través de impresos, radio y televisión, además de los portales electrónicos, de la publicidad que el gobierno federal dedica a vendernos su concepto de país y de cómo las reformas impulsadas nos llevaran a un estatus mejor.
Pero si todo esto ocurre y parece que estamos mejor que antes, ¿Porque hay signos inevitables de que las cosas están peor?  ¿Porque se aplasta como en el pasado el argumento y la razón en las cámaras legislativas? ¿Por qué se recurre a la farandulera consorte para ser llevados a portadas de revistas y periódicos internacionales cuando se visita a la realeza?
Las cosas no están bien, y no lo pueden estar cuando los casos de la guardería ABC, Pasta de Conchos, Tlataya y Ayotzinapa siguen estando como pendientes de resolver, cuando los niveles de inseguridad se mantienen y en algunos Estados se han incrementado; cuando el acceso a la salud, educación, vivienda y trabajo bien remunerado siguen siendo un sueño digno de cuento de hadas.
No pueden estar bien las cosas, cuando los poderes fácticos triunfan sobre la soberanía nacional; cuando un poder de la unión se arrodilla frente a una televisora, cuando una integrante de la telebancada en el Senado de la República (Arely Gómez) pasa a ser Procuradora de la República y será -de facto- la primer fiscal del país. No podemos estar mejor cuando Eduardo Tomás Medina Mora Icaza, personaje con oscuros antecedentes, es nombrado ministro de la Suprema Corte y vivirá de los impuestos otros 15 años cumpliendo así tres décadas del erario público.
En México no pueden estar mejor las cosas, cuando es considerado el país más riesgoso del mundo para ejercer el periodismo; cuando las líneas editoriales de los medios informativos se alinean para proteger-como la vieja usanza- al habitante de Los Pinos; cuando los reporteros son tratados como presuntos delincuentes por el equipo cercano a la hoy procuradora.
Cuando se argumenta un problema de abuso de confianza para  despedir a dos reporteros de investigación -Daniel Lizarraga e Irving Huerta- y poner en Jaque a una de las periodistas más escuchadas del país –Carmen Aristegui- para después correrla y cerrar así una fuente de información y comunicación alternativa. No podemos estar bien y no lo estaremos cuando se atenta contra el valioso derecho a la información y a la libre expresión consagrado en la Constitución.
Sin duda el régimen se cierra y la forma de evitar que regresemos 20 años en la historia de este país es informándonos, participando con acciones; compartir nuestra postura sobre la realidad que vive el país y desde luego quitarle el Congreso a Peña para equilibrar el ejercicio del poder, solo así podemos decir que nuestro país puede aspirar a estar mejor.
Mi solidaridad y apoyo con todo el equipo de Carmen Aristegui, si permitimos que espacios informativos no alineados se cierren, estaremos a un paso ad permitir que el régimen nos diga que hoy “ fue un día lluvioso”.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dr. muy buena la aportación que hoy nos muestra es su columna, preocupa que las cosas no estén bien y que como mexicanos a veces cerremos los ojos.

Lectorcita