miércoles, 8 de febrero de 2012

ADIÓS AL BEMBOM



“También te queremos decir que con tus declaraciones y tu modo de pensar tan especial, has creado mucha polémica, divisiones y hasta enemistades dentro y fuera de la Iglesia católica. Para que vivas en una paz bonita, interior, profunda, ya no hables, no opines... ¡Aléjate de ese mundanal ruido, de todo lo externo y material, de todo poder humano y dile a tu gran amigo el Papa que te deja ya libre, sin compromisos, sin responsabilidades… que acepte tu renuncia irrevocable para que te puedas dedicar a tu mundo interior, gozar y contemplar tranquilamente todo lo bello, noble y santo que cada día nos regala nuestro excelente Padre Dios”.
Texto de la carta enviada a Christophe Pierre, y al Vaticano para pedir la remoción de Juan Sandoval Iñiguez

Conflictivo, iracundo, despótico, adorador de los excesos, degustador desmedido del coñac, siervo de los placeres mundanos, incontinente verbal, manipulador, cansado, adorador de la cultura del medioevo, provocador, guloso, soberbio, avaro, contradictorio.
Nacido un 28 de marzo de 1933, en Yahualica, Jalisco; degusto pan y sal con once hermanos más. Acostumbrado a golpear sin recibir respuesta, 17 años le bastaron para erigir un feudo impenetrable al progresismo.
Ordenado sacerdote a los 24 años – en 1957- regreso a México a dirigir Seminario donde estudio entre 1980 y 1988. Ascendió rápidamente de Arzobispo a cardenal en un solo año – Arzobispo en abril, Cardenal en octubre en 1994- supliendo en la arquidiócesis de Guadalajara a Juan Jesús Posadas Ocampo, asesinado el 24 de mayo de 1993.
Promotor polémico más de asuntos políticos de Estado que de su investidura religiosa, no dejo pasar oportunidad para protagonizar enfrentamientos públicos que no tienen medida, ya que se enfrento lo mismo contra políticos que contra miembros de su propia fe.
Su primer embate lo tuvo en 1999 cuando fue internado de urgencia por un fuerte dolor estomacal que después el mismo reconocería como envenenamiento y cuya consecuencia fue extirparle parte del intestino. Se trata nada menos que de Juan Sandoval Iñiguez. Hombre al que parece quedarle muy bien aquella expresión de Nietzsche que sostiene “Tener fe significa no querer saber la verdad”.
En 2003 se enfrento con Jorge Carpizo Mc Gregor acusado por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. En 2006 -según WikiLeaks- pidió al embajador de Estados Unidos ante el Vaticano, Francis Rooney, que frenara el avance de Andrés Manuel López Obrador, ya que durante “su gobierno el crimen y la violencia aumentaron en la Ciudad de México”.
En mayo de 2007 contra los candidatos del PRD a quien acuso de “hijos de las tinieblas. Porque siempre se ha dicho y siempre se va a decir que un católico de convicción no puede votar por el partido o los partidos que apoyen el aborto o las uniones de homosexuales, porque atentan contra la ley de Dios y la vida humana”.
En 2008 contra Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien simpatizo con las enmiendas constitucionales en materia de derechos humanos.
En  2010 dijo que los ministros de la Suprema Corte de Justicia eran “maiceados” por Marcelo Ebrard, cuando éstos deliberaban el tema de las adopciones de parejas del mismo sexo. Ese mismo año aseguró que “la ONU, el Banco Mundial, el Banco Interamericano (y) los grandes partidos de izquierda en el mundo” atacaban permanentemente a la familia.
En 2011 -en la Expo Guadalajara- afirmó que la única revolución benéfica para el país fue la que hicieron los cristeros. En ese mismo lugar pero tres años antes, Emilio González –entregaba un cheque para el banco de alimentos, mientras sostenía  “Yo tengo poco de gobernador, pero a lo mejor ya se dieron cuenta que a mí, lo que algunos poquitos dicen ¡me vale madre!, ¡así de fácil!” “¡Digan lo que quieran…perdón señor cardenal…chinguen a su madre!”.
Mas tarde Emilio daría otros 90 millones de pesos que dijo “saldrán de las economías al gasto corriente” y que ayudarían a la construcción del Santuario de los Mártires.
Pero Sandoval Iñiguez parece no perder del todo, a pesar de la carta donde piden su cabeza y que no fue firmado por sus detractores por miedo a represalias. Sandoval, antes de irse, entrega un santuario avanzado, una circunscripción religiosa con 90% de católicos y lo mejor, dos candidatos panistas a gobiernos estatales ultraconservadores en Guanajuato Miguel Márquez Márquez, exsecretario estatal de Desarrollo Humano y en Jalisco Fernando Guzmán Pérez Peláez exsecretario general de Gobierno y principal brazo político y operador de Sandoval en Jalisco.
Por lo mientras voces internas en los pasillos de la catedral y en la calle de quienes siempre se opusieron a sus comportamiento político disfrazado de fe, sostiene “adiós bembom”.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

2 comentarios:

La autora de la Columna Nornilandia es dijo...

Maestro:

¡Gran texto el que hoy nos comparte!

Un ejemplo de la decadencia del clero. Sin embargo, hay tanto fanatismo que hay personas que creen a ciegas en dicho personajazo.

Dicen que es el verdadero Gobernador de Jalisco ¿será?...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

waooooooooooo extraordonaria radiografia del cristiano mas decadente de este periodo; digo si se puede decorle de esa manera, porque tal parece que vive en el un politico disfrazado de ministro religioso que usaba su ministerio lo mismo para gestionar la agenda politica que "promover" la "fe" y vaya despedida que le dieron..muy amable,muy cortés, muy correcta,muy amorosa, pero al fin una carta de despido... y adios.
como siempre grandioso! abrazos veracruzanos:
Lorena Jannet