martes, 4 de junio de 2013

ESTADO DESORGANIZADO





            Hace mucho, mucho, mucho…  Thomas Hobbes sostenía en el Leviatan:

La condición del hombre (…) es una condición de guerra de todos contra todos, en la cual cada uno está gobernado por su propia razón, no existiendo nada, de lo que pueda hacer uso, que no le sirva de instrumento para proteger su vida contra sus enemigos. De aquí se sigue que, en semejante condición, cada hombre tiene derecho a hacer cualquiera cosa, incluso en el cuerpo de los demás.

            Desde luego, visto a la distancia, esta posición parece un absurdo. Por ello Hobbes proponía un Contrato estatal que tiene por contenido el establecimiento de la estatalidades decir, la intervención del Estado en la resolución de controversias, dando paso así a la construcción de un nuevo esquema de Soberanía.
Más allá de los matices de absolutismo que en sus discursos describe el autor, quise iniciar mi columna de hoy con esa parte de la obra de Hobbes, porque pareciera que vivimos esos tiempos que se describen en su intervención.
Ante la incapacidad del Estado, para dar seguridad pública a sus ciudadanos y en consecuencia seguridad jurídica; han surgido grupos de autodefensa en diversos Estados del país, en poblaciones rurales tan diversas;  grupos que, de facto, pretenden erigirse en autoridad policial para detener, revisar, enjuiciar y eventualmente sentenciar o ejecutar a los “sospechosos”.
Lo preocupante de este escenario no solo es que estos grupos surjan en poblaciones rurales del país, allí donde la fuerza policial no termina por desplazarse y proteger a los ciudadanos. Lo más grave es que están surgiendo en los barrios populosos de zonas urbanas de algunas partes del país.
Cierto es que las predicciones y expectativas de que las actividades de la delincuencia organizada (muchas veces más que el gobierno) terminarían con la llegada del PRI a Los Pinos, -tras un pacto siniestro y privado- no han dado resultado y no ha sido de esta forma, porque parece que el Tío Sam, se ha opuesto a que el actual gobierno federal se siente a negociar con estos grupos de la delincuencia organizada y así medio pacificar el territorio nacional.
Así mientras el Estado se organiza para combatir a la delincuencia y dar seguridad pública y certeza jurídica a los ciudadanos; nos enteramos de que la inteligencia del CISEN que debería servir para combatir a estas organizaciones delincuenciales, es usada para espiar movimientos sociales estudiantiles adversos a quien hoy detenta el poder Ejecutivo.
Mal y de malas las noticias para nuestro país, si el Estado no funciona como tendría que ser, y encontramos por una parte un Ejecutivo limitado, cuyas preocupaciones inmediatas se centran en garantizar el derecho de los ciudadanos tijuanenses a ver telenovelas y revertir el “encendido digital”; y por otra parte, vemos a una nefasta senadora, que se autodefine como “autoridad” y hace uso de su fuero para querer detener un avión. ¿Qué oportunidad tenemos los ciudadanos para cambiar este escenario? La respuesta es sencilla, compromiso cívico, acción política y consecuencia ético-social.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Total y absolutamente de acuerdo con usted Doctor; requerimos seguir provocando a quien se deje para sacar adelante este #MéxicoLindoyHerido.

En efecto, son tres los factores que debemos poseer para ello: compromiso cívico, acción política y consecuencia ético-social.

¡Magnífico texto!

Un placer leerle.

Lidia Enciso dijo...

No cabe duda el poder es un epidemia, que contagia a quien la toca o provoca, no son necesarios más movimientos ciudadanos para cuidarnos de los ciudadanos, sino medidas que nos ayuden a convivir en una sociedad sana, pero para ello se requiere un Estado Organizado...Excelente trabajo Dr.