viernes, 5 de julio de 2013

ELECCIONES Y MIEDO



Desde las elecciones de 1994, no conocíamos o hacíamos referencia a elecciones de miedo; eso es lo que ocurrirá el próximo domingo, donde en 14 Estados se disputaran una gubernatura (Baja California) y en el resto diputaciones locales y presidencias municipales; sumado a ello una Entidad más suma la número 15 donde se elegirá únicamente una diputación correspondiente a un distrito de Sonora.
Parece que como en las elecciones de 1994, en las que se aprovechó el asesinato de Luis Donaldo Colosio y la aparición del EZLN, para amenazar a los electores de que de no votar por el PRI habría violencia y desestabilización, no presenciábamos una elección donde los secuestros, asesinatos, golpes y enfrentamientos fueran la nota principal de los medios.
Prácticamente no hay Estado donde no se hubiera desarrollado un hecho de violencia, desde enfrentamientos físicos hasta asesinatos, pasando por secuestros. Este es un escenario que no nos podemos permitir se normalice y haga costumbre, porque cuando  la violencia, la corrupción y la indiferencia se hacen permean en la sociedad, el camino hacia el abismo no tiene regreso.
No podemos permitir que una masacre pase indiferente o un acto de corrupción como el de Tabasco, Coahuila o Aguascalientes pase inadvertido. No podemos ver dichas situaciones como algo común. No dejemos que las ejecuciones, desapariciones, decapitaciones, torturas, asesinatos, secuestros o rapiñas al erario público, nos sean indiferentes.
Sin duda, los hechos que atestiguamos en las semanas anteriores son el reflejo de la probabilidad de que el crimen organizado tendrá influencia directa en la jornada del próximo domingo.
Según un recuento elaborado por Sin embargo, desde 2006 “han sido amenazados, heridos por agresiones o asesinados casi 80 candidatos a puestos de elección popular o aspirantes a serlo, así como personas directamente relacionadas”.
Lo más grave es que desde los gobiernos estatales, se impulsa, alienta y mantiene, una campaña bien estructurada que comunica a los electores que se amenaza, secuestra y asesina a “políticos”; y la sociedad se pregunta que si eso le pasa a ellos, ¿que nos puede pasar a nosotros?
Lo cierto es que a diferencia de la elección de 1994, la sociedad está más informada, existen medios de información más diversos, y se ha roto el cerco informativo a través de las redes sociales. 
Lo cierto es que los mexicanos de hoy, no podemos  actuar como los mexicanos de hace 19 años, mantener la teoría del miedo como modo de vida ya no es alternativa para la sociedad que vivimos hoy.
Salir a votar, romper esa teoría del miedo, es una condición necesaria para consolidar una sociedad democrática que coloque al gobierno en su sitio real, en la condición que verdaderamente debe tener, el de garante de la sociedad y no el de operador de elecciones .
Vayamos a las urnas este domingo, y derrotemos al miedo.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, sin duda esa teoría del miedo a que hace referencia hace presa a muchos, aunado a la apatía de otros tantos.
Columnas como la suya deben ser divulgadas de manera masiva para provocar esa conciencia necesaria y urgente en un país cada vez más herido.
Ese dolor de patria debemos unirlo para encauzar un cambio radical. Si los buenos somos más como bien se apunta de manera constante ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué vamos en picada?

Magnífico texto en #Iusfilosofando.
Un placer leerlo e intercambiar puntos de vista.