viernes, 30 de agosto de 2013

NO PASA NADA



Thomas Hobbes, quien nació el 5 de abril de 1588 en Malmesbury, en Wiltshire, Inglaterra. Sostiene en su texto elementos de Derecho natural y político:
(…) considerando las grandes diferencias entre los hombres, dada la diversidad de sus pasiones (…) hemos de reconocer que forzosamente que aquellos hombres que son moderados y no pretenden más que la igualdad natural, deberán oponerse a la fuerza de otros que intenten subyugarles.
La afirmación anterior del clásico, parece cobrar vigencia sobre temas torales para el país. Eso ocurre con las reformas estructurales que el país está viviendo. La energética, educativa y fiscal, son reformas que enfrentan a unos y a otros.
Se hubieran evitado las manifestaciones que hoy vemos en el DF si los legisladores del PRI y PVEM hubieran tomado en consideración los foros educativos que se realizaron y donde la CNTE presentó sus propuestas.
Se hubiera evitado ver en las calles a Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel, si las pasiones trasnacionales de los neoliberales del sexenio no se hubieran empeñado en promover una reforma energética disfrazada de bienestar.
Pero parece que al sexenio en turno nada de eso le importa; primero el domingo y ahora ya sabemos que será el lunes cuando Enrique Peña de un mensaje con motivo de su informe de gobierno; no obstante, no ira al Congreso de la Unión, no dará la cara a los representantes de la nación, sino que usará el poder de la mass media para posesionar su discurso del no pasa nada.
Y no pasa nada porque el crecimiento económico será menor al que se esperaba; no pasa nada porque se engañó a los normalistas con foros que no sirvieron de nada pues la reforma educativa ya estaba hecha; no pasa nada porque “la reforma energética  va” dicen los dinos en el Congreso, no importan otras propuestas, no importa el dialogo, no importa escuchar al otro.
No pasa nada y los niveles de inseguridad siguen vivos a pesar de la administrada presentación de “cabezas” de algunos carteles de la droga; no pasa nada y el empleo no crece, la pobreza aumenta y las oportunidades de desarrollo mueren antes de nacer.
Sí, no pasa nada, porque “Llevamos muchos años esperando que las cosas cambien para que a México le vaya mejor. Esta es la gran oportunidad (…)” dice Peña, pero parece que la “gran oportunidad” se le va de las manos, porque hasta hoy tiene varios frentes abiertos sin resolver, y parece que está en disposición de abrir más, y sí tal vez sea el sexenio del “No pasa nada”.
Por lo pronto el lunes veremos a los trajes y a los aplaudidores, las comparsas y como dice el clásico “el insalubre besa manos”.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

En efecto Doctor, parece que vivimos una era del no pasa nada, por lo menos eso ocurre por las fracasadas políticas públicas.
Hoy más que nunca debemos ser más exigentes, levantar más la voz, ser proactivos.

Gran texto el de esta #Iusfilosofando

Gracias por compartir.

Anónimo dijo...

excelente texto, muy recomendable.

Sergio