martes, 28 de julio de 2015

LA AMENAZA VERDE





Pocos recuerdan ya el origen del Partido Verde Ecologista de México, y como cual reptil ha logrado sobrevivir en la selva electoral mexicana. Su política de camaleón le ha permitido adecuarse a los momentos y circunstancias que mejor les ha convenido a sus dirigentes.
Fue en 1986 cuando Jorge González Torres –un expriista, licenciado en Relaciones Industriales- tuvo la idea de fundar al entonces Partido Verde Mexicano (PVM) participando en las elecciones federales de aquél histórico 06 de julio de 1988, formando parte del Frente Democrático Nacional. Esa fue su primara alianza y el momento en que descubrió que éstas, lo mantendrían vivo.
En 1991 participó por primera vez de forma independiente, y ahí descubrió que estando solo, en la arena política no tendría futuro pues no alcanzó el porcentaje necesario para mantener su registro y se le condicionó su existencia. De esta manera obtuvo de forma correcta su registro dos años más tarde, pero con un nombre diferente, y que es el que actualmente conocemos: Partido Verde Ecologista de México.
Desde su fundación, el Partido del tucán ha funcionado como un negocio familiar, primero Jorge González Torres, después Jorge Emilio González Martínez; donde siempre se ha hecho lo que esa familia determina; y es manejado como negocio familiar. A través del tiempo se ha invitado a otras familias y amigos, así funciona el verde.
Mantener su registro tras las elecciones de 1994 y 1997, hicieron a los González, muy atrevidos; en el 2000 se aliaron al PAN bajo el nombre Alianza por el Cambio y tras el triunfo de esta alianza los verdes esperaban posiciones relevantes en el gabinete foxista, pero tras no obtener resultados se deslindaron del hombre de las botas un año después, argumentando incumplimiento de acuerdos.
Desde 2003, es aliado consanguíneo del PRI y aunque en 2006 postuló como candidato presidencial a Bernardo de la Garza, fue obvio que su nombramiento era una carta de negociación para dar paso a la alianza, la que obtuvo al retirar su registro y apoyar a Roberto Madrazo, pero en esta ocasión su alianza no le trajo dividendos satisfactorios.
Para la elección de 2012, fueron los primeros en respaldar al señor Peña y en apostar a una inmensa y grosera campaña en medios para posesionarse políticamente, lo que trajo como consecuencia una multa de 57 mil 460 pesos contra la dirigencia del PVEM, por faltar a sus obligaciones con la autoridad electoral en materia de transparencia y el acceso a la información.
El PVEM se ha caracterizado por la burda forma en como realiza sus campañas, tanto en medios masivos como en sus slogans de campaña, la forma en como ha negociado con Televisa y Tv azteca, publicidad a precio de risa y la manera en cómo ha obtenido recursos de forma ilícita de la Cámara de Diputados – vía su fracción parlamentaria- para financiar sus campañas.
Los del Verde han sido cuestionados por partidos, medios y ciudadanos; y sancionados en no pocas ocasiones por la autoridad electoral, pero eso es lo de menos cuando las arcas de ese partido están dispuestas a enfrentar sanción y recurrir al Tribunal Electoral para salir de la penalización impuesta. Han tejido una red que les ha permitido incluso postular a familiares de directivos de televisoras como el caso de Ninfa Salinas Sada.
Pero los temas de recursos indebidos en campañas no es lo más escandaloso, el “Niño verde”  ha sido señalado de corrupción, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, y hasta de la misteriosa muerte de Galina Chankova Chaneva, en su departamento de Quintana Roo. Su relación política le permitió salir librado de las acusaciones y exonerado por la procuraduría de ese Estado.
Hoy el verde parece estar incontenible, no solo ostenta la gubernatura –cedida por el PRI- de Chiapas, sino que en la elección local pasada quedó claro lo que en debates del Consejo General del INE debatían los representantes de partidos, el PVEM es el PRI pero “más barato”.
Lo verdaderamente grotesco fue el resultado de la elección por la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez; el PVEM, junto con sus aliados “obtuvieron” cerca de un millón 400 mil votos, frente a los 115 de su más cercano contrincante el PRD. ¿De verdad es creíble esta cifra en los tiempos abstencionistas que vivimos? Desde luego que esa elección sirvió a Velasco Coello de plataforma para ofertar caro su amor al PRI y venderse como “ganador”, buscando en su reducto de inteligencia ser candidato de una alianza presidencial  PVEM-PRI donde él sea el candidato. Desde luego eso está muy lejos de la realidad; lo que no está lejos de contexto, es que los verdes han demostrado que pueden superar al PRI en sus fechorías y que la amenaza verde es una realidad.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

3 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor,
Magnífico texto, constituye un retrato de un partido satélite que aún con su pequeñez ha logrado hacer daño. Ahí tenemos a Chiapas y un “gobernador” que dista de conocer la realidad, quien en su imaginario colectivo ya está encaminado rumbo a la grande –en 2018- con su actriz cedida por Televisa.
Desde mi palestra, apoyo activamente que se quite el registro a este partido. Sigamos en esa línea.

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo con lo que señala Doctor, ese tipo de partidos solo dañas a México y a los mexicanos, deberían desaparecer, por eso yo digo, quítenle el registro al verde.

Mónica

CIRUXMAHA dijo...

Dr, buena informacion nos comparte de esta fabrica familiar como usted lo menciona, gracuias un abrazo.