lunes, 10 de junio de 2013

ZOO POLITIKON



La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados
Groucho Marx

El regreso a la utilización de figuras provenientes del reino animal para ser postulados como candidatos a diferentes puestos de elección popular, no ha rebasado, el ingenio popular que caracterizó a las campañas paródicas de los años noventa.
En un ejercicio de crítica al sistema político hegemónico de aquellos años,  postular desde el ala de la sociedad civil a mascotas parecía el único recurso de participación en el proceso electoral. Una crítica que ha surgido entre los participantes de aquellas campañas, es la poca originalidad de las actuales parodias electorales.
De ahí que las interrogantes se centren en dudar si para los tiempos que vivimos baste volver a postular a vacas, perros, gatos, ratas, burros y todo animal que se suma a la lista que parece crecer día con día.
Y no es que los candidatos "humanos" no estén a la altura de los animales, sino que en realidad ese tipo de campañas no contribuyen a nada. Vivimos en tiempos abiertos, podridos pero abiertos al fin. Corrompidos por gobernadores locales que saben cómo recrear los tiempos caciquil de principios del siglo pasado, pero son, insisto abiertos.
Y son tiempos tan abiertos que fácilmente la delincuencia organizada, los gobiernos estatales o hasta la iglesia se puede hacer de la dirigencia de partidos políticos si se lo propone.
Desde el #YoSoy132 no ha existido ningún otro espacio organizativo de universitarios que busquen influir en la esfera política de manera directa. Descuento desde luego a los movimientos estudiantiles locales que busca influir en el cambio del sistema educativo de su Estado o Universidad, esas son peleas efímeras e inmediatas.
Lo que planteo, es la falta de espacios organizativos locales propios, autónomos y con agenda, fuera quedan desde luego los organismos estudiantiles que cooptados por el cacique local, gobernador o rectorado, esos grupos que son subsidiados y que sirven de instrumentos de control estudiantil.
El punto clave es que los universitarios deben jugar un papel relevante e inteligente en la crítica, propuesta y construcción de un sistema político diferente, construir un Estado Democrático si es una tarea asequible. Los primeros pasos son tomarse en serio el papel de ciudadanos. Un papel que va más allá de manipular una marioneta o manipular la vida de los animales.
Por cierto ¿Alguien le preguntó a los animales si querían ser manipulados y usados por sus dueños para “sus perversos fines políticos”?. En fin, demos un paso más trascendente que el mantra de que “los ciudadanos están cansados de los políticos”, claro que lo están, pero no dejarán de estarlo si no hacen nada para castigar a la clase política que dirige este país.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor,

Una columna muy oportuna la de este día.
Vivimos un fenómeno mundial de desafección y ahí parte de las consecuencias.

¡Magnífica Iusfilosofando!

Un placer leerle.