martes, 7 de enero de 2014

EL LEGADO DEL EZLN




Han pasado 20 años desde aquel primero de diciembre de 1994. ¿Recuerdan ustedes cual era el contexto de su vida? ¿Su edad? ¿Sus actividades? Y ¿Cuáles fueron sus primeras reacciones al enterarse de que en el sureste del país un movimiento armado se había levantado en armas y había declarado la guerra al gobierno mexicano?
El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional había tomado ayuntamientos en el Estado de Chiapas y declaraba la guerra al gobierno de Carlos Salinas de Gortari; Salinas que era el antepenúltimo presidente priista del siglo pasado; el artífice del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá y que inicio vigencia justamente ese primero de enero de 1994. El hijo prodigio del modelo neoliberal que consolidaba la política económica.
Las posiciones se dividían, los que estaban a favor de los zapatistas y los que reproducían el mito separatista de los encapuchados. Por tierra primero y luego por aire, la respuesta del  gobierno salinista fue de violencia extrema. La prensa documentaba como los zapatistas muertos llevaban un rifle de madera, perfectamente bien detallado pero no disparaban. Jóvenes, niños y mujeres nos recordaban que “más valía morir de pie que vivir de rodillas”.
Los movimientos cívicos que habían surgido meses antes para promover derechos humanos o como observadores electorales, eran los mismos que convocaban el alto al fuego contra los encapuchados. Y se organizaban las caravanas para ir al lugar de los hechos y llevar alimentos.
En los ya famosos comunicados del Comité Clandestino Revolucionario Indígena -Comandancia General del EZLN y firmados por el Subcomandante Marcos. El del 6 de enero decía: “No pedimos que se esté de acuerdo con nosotros o nuestro camino, sólo que nos den la oportunidad en la prensa de decir nuestra palabra.”
Las poéticas y revolucionarias palabras del “submarcos” fueron desapareciendo con el tiempo; no sin que antes el EZLN recorriera el país; no sin llegar el tiempo que llevó a los zapatistas al DF y a la Cámara de Diputados. No sin olvidar como la PGR desenmascaraba al “sub” pero no podía capturarlo. No sin ocultar como cientos de organizaciones civiles de todo el mundo, exigían al gobierno el gobierno de Salinas detener la agresión.
Terminó Salinas y empezó Zedillo y el problema zapatista no se resolvió, ni en los 15 minutos que Fox prometió. Más allá de las luchas justas, de las demandas entendibles, de la sencilla petición de “autonomía indígena” de acuerdo al marco legal internacional;  los zapatistas del EZLN fueron inspiración revolucionaria y moda comercial; pero también detonante social de una generación que hoy ocupa, los unos un cargo en gobiernos locales de oposición, un espacio en la academia o en la dirigencia de una organización civil.
¿Que nos dejan estos 20 años de la aparición pública del EZLN? ¿Por qué simplemente no borramos ese pasado bochornoso que echó a perder el festejo salinista del paso de México al primer mundo? Porque quizá a pesar de estos 20 años el lema de “Para todos todo, para nosotros nada” sigue vigente. ¿Ustedes que piensan?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima, carpe diem.
PD: Deseo agradecer a quienes me leyeron en 2013 y los años anteriores; y a quienes en el futuro lo harán. Les pido también que nos apertrechemos en la esquina del conocimiento y la esperanza, para hacer frente al pensamiento único. Gran año 2014.


2 comentarios:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, sin duda estamos a un legado que es necesario analizar. A 20 años de distancia y el país sigue desmoronándose, pero es tan grande que no se ha extinguido.
Sigamos siendo provocadores de cambio.
Un placer leerlo, me sumo a su llamado de combatir el pensamiento único.

javier raul olmos cabrera dijo...

leyendo iusfilosofando, me parece buen tema Dr. feliz año nuevo 2014 nos vemos en la proxima ATTE: GEEK BOY