viernes, 31 de enero de 2014

PETRÓLEO Y COSAS PEORES



Fue precisamente hace un año que ocurrieron las explosiones en el edificio B2 del centro administrativo conocido como torre de PEMEX en la Ciudad de México. El edifico que fue diseñado en 1976 por el padre de Esteban Moctezuma Barragán, el arquitecto Pedro Moctezuma Díaz Infante, fue el primer edificio ‘inteligente' de México. Por 19 años, fue el más alto del país, inicio su construcción en 1981 y se inauguró en 1982.
La Procuraduría General de la República (PGR) informó que la explosión, por la que fallecieron 37 personas y decenas de heridos, tuvo un “carácter multifactorial”; de acuerdo con la dependencia, la explosión se debió a la acumulación de sedimento de hidrocarburos, microorganismos que generaron gas metano y la presencia de solventes que, juntos, fueron el combustible de la detonación, según un estudio geológico.
No obstante, aún hay especulaciones sobre los verdaderos orígenes de la exposición ocurridos apenas dos meses después de la llegada de Enrique Peña a Los Pinos; un verdadero ataque al centro de la ciudad de México y al centro de la figura que meses más tarde sería puesta en el centro de las reformas estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión.
Justamente un año después de las explosiones en PEMEX,  estamos a la expectativa del debate que se dará en el Poder Legislativo en torno a las leyes secundarias de la reforma constitucional en materia energética.  
Un año después de esas explosiones, el PRD anuncia una marcha para repudiar la privatización de PEMEX y la exigencia de una consulta sobre esta temática;  una marcha que encabezará Cuauhtémoc Cárdenas, el mismo Cárdenas que fue a los foros de consulta organizados por el Senado de la República; el mismo Cuauhtémoc que a sabiendas de que esos foros no servirían para detener una privatización sino para legitimar la plural asistencia a una escenificación de “consulta con expertos” asistió y participó en ellos. El mismo Cárdenas que le escribe a AMLO “Vamos a unirnos. Vamos a sumarnos más allá de nuestras diferencias, guiándonos con lo que decía Vicente Guerrero: la patria es primero”. Ese es el mismo Cárdenas cuyo apellido le quedo grande para la defensa del petróleo.
Del otro lado, el de AMLO; las cosas tampoco están como para congratularse, justamente en el momento álgido del debate sobre la reforma energética y en las vísperas del cerco a la Cámara de Diputados, Andrés se enferma y desaparece. Se aísla, desaparece, no llama, no convoca, no sugiere que hacer, sus seguidores ante la falta de su llamado se desmovilizan, se quedan estáticos, pasa el tiempo y de Andrés nada se sabe, y no es que no pueda ejercer su derecho a enfermarse, ni tampoco que la salud no sea primero; sino que ni siquiera como en otros momentos por Twitter llama a movilizarse. AMLO en los tiempos álgidos de la reforma simplemente no está.
Hoy un año después de las explosiones en la Torre mayor de PEMEX y meses después  de aprobada la reforma, parece tarde para detener a la misma mayoría que aprobó la reforma constitucional hace meses y que hoy amenaza con planchar las leyes secundarias. Quizá la forma de salvar a la patria sea buscando formas alternativas de organización. ¿Ustedes que piensa?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
PD. A partir de febrero, columna #iusfilosofando, aparecerá solo los martes.

1 comentario:

@BarbaraCabrera dijo...

Doctor, sin duda vivimos tiempos álgidos de reformas y de entrega de lo que es nuestro. Es lamentable que lo que se dicen representantes de la Nación salga de manera cínica y descarada a decir “al fin que somos mayoría, las reformas van”
Estemos atentos y organizados.
Un placer intercambiar puntos de vista.