martes, 11 de octubre de 2011

¿FACTUM FATAL?



“Hay hombres infelices y hay hombres enfermos. Yo, por ejemplo, soy un hombre enfermo de infelicidad. Y además de miedo.”
Mauricio González de la Garza en Soneto.


“Ojala que te mueras!”... La primera vez que escuche la expresión fue en una canción de Dyango, debió haber sido a mediados de los 90's. Pero en esa época no le di la importancia debida, eran palabras que no se referían a mí. Más de 10 años después, soy blanco de esa referencia y ahora dimensiono lo que en aquel momento representaba aquella estrofa.
Leo, de nueva cuenta la estrofa y recuerdo la canción. Reflexiono que decir "Te amo" y expresar "Ojala que te mueras" tienen el mismo valor sentimental. Su fuente es la misma, el corazón. Expresar el amor por alguien es tan incorpóreo, que a veces pierde su sentido representativo. Desear la muerte sin embargo, representa una idea más completa; conjura  una justificación más acabada, esta sí, con pizcas de razón a diferencia del amor.
Impulsado por los ejemplos, se aprende que los golpes son duros, pero cuando son internos e inesperados son letales, porque hacen que la razón se desplome a consecuencia de la realidad que no se explica, y entonces no hay más que caer.
Vivir sin hacer un alto total para realizar un balance del camino que hemos recorrido y de lo que nos ha costado trabajo recorrerlo no es tarea fácil, pues implica una introspección que no todos estamos dispuestos a realizar.
Incautos a veces olvidamos que hacer balance no es confesarnos, pues como bien señala González de la Garza: "Yo no tengo pecado que confesar, lo que intento es entenderme. Mi ansia es la de purificarme, es librarme del anatema de dos palabras, de dos palabras que nadie pronunció. Buscó un bautismo del pensamiento".
A esa cita que hago del autor, enlazo un dialogo que sostuve en torno de un café hace no mucho. No citaré las palabras textuales, ni  lugar, ni quien con quien fue, pero trataré de guardar la esencia de la conversación, que alivio el momento.
Sabedores de ello, paso a contarles que hablamos de los balances, de cómo pasan los años y de cómo... De pronto te das cuenta de que todo cambio a tu alrededor -tu incluso- pero que quizá la esfera de la cual participabas no era la mejor, que quizá era momento de hacer el alto y valorar si el rumbo ha sido el correcto.
A esas palabras referí el ejemplo del tren, y de cómo la vida se parece a un viaje por este medio. Expuse que puede ser placentero o no, pero que eso depende de nosotros, y que lo importante es saber si nos bajamos a tiempo o hacemos todo el viaje a riesgo de que se descarrile el tren. O bien con la esperanza de que llegue a buen puerto.
Nos entazamos en el debate del ¿Porque a veces preferimos mantenernos en ese tren, a costa de que podemos llegar a un precipicio?, y una de las explicaciones fue la del miedo, eso que Mauricio sostiene “De un miedo que no le he confiado a nadie. Muchas veces ni a mí mismo. Aceptar el miedo es reconocer la causa que lo provoca”.
Tratamos de explicarnos si en efecto era el miedo, y sostuve la tesis de que a veces hay que distinguir el miedo del temor, que muy frecuentemente se les suele usar de forma indistinta, idea de la cual difiero, aunque confieso que no he profundizado al respecto.
Advierto que no llegamos a conclusiones, pero que si abrimos muchas dudas. ¿Les ha ocurrido que hay eventos que nos regresan a escenarios pasados? Hace algunos días recibí a través de una red social, mensaje de un amigo que recordó una de mis reflexiones sobre las fiestas que a fin de año nos ahogaran. “¿Te acuerdas?” Me pregunta. El  planteamiento me traslada atrás, como si las manecillas del reloj regresaran por algún hechizo; como si el conjuro se volviera complot. Porque regresar más de 10 años el tiempo, no es halagador. Y no lo es cuando enfrentas escenarios que lidiaste hace mucho, con la diferencia de que no eres el mismo, no en conocimientos, no en edad, no en razonamiento.
No pienso aburrirlos con mi soliloquio, me parece oportuno no obstante, no pasar por alto mi coincidencia mauriciana, aquella que descubrí también en los noventas. Mauricio González de la Garza dice que: "La vida no es un catálogo, ni corresponde a mecanismos precisos e inmóviles. Cada segundo está multiplicado por cuanto nos rodea, por cuanto sentimos, por cuanto pensamos, por cuanto callamos. Describir un segundo, cualquiera, el más insignificante, podría requerir una vida".
Abordo pues algunas interrogantes, -motivo original de esta idea del factum- cuyo objetivo, debo sincerarme, no pretenden encontrar prima facie las repuestas, sino colocar en el testimonio de la memoria mis dudas. ¿Después de 20 años vale la pena seguir militando en el mismo espectro ideológico? ¿Tras 11 años en el ámbito académico ha valido la pena refugiarse ahí para promover el pensamiento crítico? ¿En qué momento este país perdió el rumbo de nación ejemplar para América Latina? ¿Cuál sería el mejor momento para haber vivir México? ¿Es posible que el futuro este en el pasado que hoy pretende imponerse y gobernar nuestros destinos? ¿Seguir contra el pensamiento único o derrotarse y bajar la cortina?
Las dudas que surgen y comparto, a veces son auspiciadas bajo la convivencia pública de observarlos, de escucharlos, de leerlos. Para ir cerrando, en mi opinión el factum (destino), aunque a veces adverso, no representa estar solo,  porque como dice Arendt “estar en soledad significa estar con uno mismo, y pensar, aunque sea la más solitaria de todas las actividades, nunca es completo sin compañía”. (La condición humana). Me atrevo a sostener que nuestro destino no puede ser fatal, no un factum fatal, aunque eso, lamentable o afortunadamente no dependa sólo de nosotros.
Hasta aquí el ejercicio de filosofar que como bien señala G W F Hegel “la filosofía se ocupa de lo que es eterno, o sea, de la razón y con eso ya tenemos bastante”. Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

8 comentarios:

La autora de la Columna Nornilandia es dijo...

Maestro:

De su pluma ha salido una de las Columnas Iusfilosofando más reflexivas de los últimos tiempos. Me encanta la manera en que expresa cada una de sus ideas.
Ideal para generar el pensamiento crítico – analítico.

Me felicito por leerlo y a usted mi reconocimiento por compartirnos a través de la palabra escrita.

Anónimo dijo...

Maestro:

Me engancho con su columna, la verdad me pareció una reflexión sumamente atendible, todos en algún momento nos enfrentamos a la idea de reflexionar sobre si estamos frente a a nuestro destino.

Gran texto maestro

Saludos

Luis

Jasso dijo...

Maestro:

Excelente columna, invita sin duda al pensamiento crítico - analítico, pero además a ser reflexivo sobre aquellos momentos en los que todos nos hemos visto en una encrucijada respecto al rumbo que ha tomado y tomará nuestra vida.

Me pareció sumamente interesante y adecuado a cierta situación por la que me encuentro atravesando.

Saludos.

@DonJasso

alvaro dijo...

Un escrito largo en cierto modo y diferente. Parece que llama a sus lectores a aportarle en una encrucijada. (¿?).
Me gustaría ser tan 'correcto' como los comentarios que leo, pero creo que vd quiere más e invita a pensar más allá de lo intelectual (en lo que estoy poco preparado). Lo que leo en ellos, es más bien, sólo un eco de sus palabras.

Curiosa forma de empezar el post: con una exclamación impactante que ha oído alguna vez. Creo que si eso es lo que se le ocurre en primer lugar, sus deseos son sin duda los de vivir y los de ser. Y seguramente los de cambiar. Y con esto podría ya cerrar el comentario.
Precisamente esa exclamación nos la cruzábamos mucho mi hermano Cristóbal y yo cuando éramos unos infantitos. El murió con 16 años, así que en este caso tiene un componente más dramatúrgico.
Quizá reproduce esa exclamación como una llamada a no morir en vida. Una llamada a ser, a renovarse. Es decir, que esa 'muerte' parece que puede darse si no cuaja un deseo de cambio que parece que vd se está proponiendo ahora por alguna circunstancia.
Yo le diría que el punto de partida es bueno: un pasado que refleja su blog, repleto de trabajo. Un presente que propone un cambio de una forma valiente.
Menciona el miedo y hacerlo es síntoma de no temerlo (enfrentarlo y superarlo).
Luego habla de que 'cada segundo está multiplicado...'. Eso me sugiere precisamente la idea de cambio, de multiplicidad, de libertad y por tanto de apertura.
Para acabar se plantea algunos interrogantes 'motivo del factum', dice.
Si puedo decir algo aquí, creo que la historia del Hombre se hace a través de los destinos individuales libres, no a través de sujetarse a ideas, instituciones, etc.
Porque precisamente todo esto tiene como columna, el libre albedrío del hombre. Es decir, éste es un prius, no una consecuencia.
Vd ha aportado ya a su país en forma de crítica, de pensamiento, de estudio. Es muy legítimo hacerlo de otro modo, a través de lo que no sólo su mente pide, sino también su corazón, que es lo que le llama ahora, por eso es más importante.
Gracias por haberme dado carta blanca para responder. Espero no haber 'emborronado' nada en su trabajado y meritorio blog.
Saludos. @Alvareld.

David dijo...

He disfrutado mucho leer esta publicación, reflexiva y encaminando en cada uno de los párrafos hacer una idea especifica pero con tantas variantes cómo es posible ante el razonamiento.

Me ha agradado el hecho de que la mayoría de esta columna no se ha centrado directamente a un ámbito meramente social y/o público, sino más allá, a escudriñar en los pensamientos individuales.

Creo que es sano llegar a ese punto de reflexión, en el cual vemos lo hecho, y que quizá en el pasado fue lo mejor o el mayor esfuerzo que pudimos hacer en comparación con nuestro yo actual.
Reflexionar siempre, si vale la pena, si la ha valido, si seguimos pensando que es correcto o incorrecto; eso siempre cae muy bien.

Maestro, espero que pase un excelente comienzo de semana, le mando un fuerte abrazo y hasta la próxima!!

Juan Rodes dijo...

Es doloroso ver escombros en la edificación que ayudamos a construir, pero su solidez era un sueño que no puede ser derrotado

Juan Rodes dijo...

Es doloroso ver escombros en la edificación que ayudamos a construir, pero su solidez era un sueño que no puede ser derrotado

Anónimo dijo...

@iusfilosofo No te rindas, recuerda que muchas veces la última llave es la que abre la cerradura.

Alondra Díaz