viernes, 31 de agosto de 2012

INSTITUCIONES QUE NO SIRVEN




Del mismo papel en que el juez ha escrito una sentencia contra un adúltero rasgará un pedazo para escribir unas líneas amorosas a la esposa de un colega.
Michel De Montaigne

La cita de Montaigne, es más que perfecta para lo ocurrido en el Tribunal Electoral. Ayer escuchamos al secretario del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, esgrimir excusas del porque las pruebas presentadas por la Coalición Movimiento Progresista, no tenían relevancia y eran infundadas.
La propuesta de resolución presentada por el Magistrado ponente Salvador Nava Gomar; se fundaron en una sin razón. No presentó argumentos jurídicos sólidos; cayó en lo que condenó del promovente - el Movimiento progresista- no fundamentar correctamente.
De Nava Gomar, más que una resolución producto del proceso jurídico-racional, escuchamos juicios de valor que descalificaron solicitud de la mencionada coalición. A Nava no le importo cumplir la ley y esperar la votación, prefirió adelantarse a los plazos y enfatizó que de aprobarse el proyecto, “México tiene ya un presidente electo, Enrique Peña Nieto”.
Lo que testimoniamos ayer, no fue el triunfo de un candidato sino la derrota de instituciones del siglo pasado; instituciones que por cierto fueron creadas cuando el PRI detentaba el poder político de este país. Instituciones que ya no están a la altura que el país necesita.
Hay tres elementos que debemos considerar:
1. Los amantes del discurso fácil y el aplauso sencillo, deben controlar sus arrebatos verbales y entender que no se trata -desde hace mucho- de defender una candidatura, sino de poner a prueba las instituciones, y comprobar que su existencia - como las conocemos- llego a su límite.
2. Los votantes de Josefina, algunos de ellos hipócritas, débiles de convicción y desarropados ideológicamente; sucumbieron al discurso derrotista de su candidata; quien ante su incapacidad intelectual y visión política, no tuvo más remedio que derrotarse. En pocos días veremos a esos panistas que dieron la espalda a su origen, escenificar la pantomima de 1988, jugar a ser el fiel de la balanza, concertar con el PRI a cambio de migajas, del perdón y del cogobierno.
3. Quienes optaron por el voto para la izquierda, deben tener claro que su papel activo no ha terminado. La tarea cívica sigue vigente, es momento de que su papel de conciencia social no decaiga. La siguiente tarea de los simpatizantes de la izquierda será promover desde las diversas trincheras los cambios jurídico-políticos necesarios para transformar o desaparecer a las instituciones electorales que hipotéticamente deben velar por la voluntad de los electores.
Lo visto ayer en el Tribunal electoral, no fue extraño, los magistrados se concentraron en cumplir la ley – ad hoc a su interés- y no en ejercer justicia electoral, se asumieron como jueces, pero solo en el discurso, para ellos, el exceso de recursos, las tarjetas soriana, la triangulación de recursos públicos, el caso Monex, la burda publicidad a favor de Peña, no existieron.
Los magistrados ni siquiera reconocieron que en efecto ocurrieron los hechos, no quisieron dar pie, a la contra argumentación. Si algo no existió no se podrá hablar de ello en el futuro, nada  lo registrará, para ellos, fue una elección limpia, impecable, apegada a la ley.
Ayer vimos a magistrados que actualizan la hipótesis del porque la sociedad teme y desprecia a los juzgadores, obstinados en su verdad, no concedieron razón alguna al promovente y eso es patético, no obstante, lo que daña, molesta, agravia no es el resultado final, sino la cobardía de algunos magistrados que dieron la espalda a su responsabilidad constitucional de ejercer su libertad.
Lo que daña, molesta y agravia, fue la votación unánime; los rostros de los magistrados que transmitían un temor a disentir; que comunicaban un discurso que parecía guion de telenovela.
Lo que daña, molesta y agravia es un discurso homogéneo que recuerdan las dictaduras latinoamericanas de los años 60, 70 y 80. No paso, no pasa, ni pasará nada. El de ayer, es un tribunal que defiende y esta al servicio del pensamiento único.
El imperativo ético-moral de la izquierda sigue vigente, gracias a ello este país tuvo transformaciones relevantes que impidieron nos quedáramos anclados en el pasado. Hoy existe un nuevo reto, mantener vigente ese imperativo ético-moral.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

2 comentarios:

Desde la redacción de Columna Nornilandia dijo...

Maestro:

Me pongo de pie y aplaudo su magnífica columna de este día.

Estoy de acuerdo con su exposición, (sobre)vivimos con instituciones caducas que no están a la altura de las exigencias y requerimientos de una sociedad demandante.

Y esto va más allá de candidatos y partidos, va por el bien de este país que continúa siendo presa de pillos ubicados en la palestra pública.

El aderezo lo da Felipe Calderón que en su cobardía mandará al niño Poiré a entregar el sexto (des)informe de gobierno; total para que exponerse ha de pensar el susodicho.

Por eso, hoy más que nunca es actual es polémico "al diablo con las instituciones"

Un placer leerle

Anónimo dijo...

como usted bien señala, necesitamos instituciones diferentes estas que tenemos ya no sirven.
Me sumo a la afirmación anterior, aplaudo su magnifica columna.

Saludos Maestro!!

Carlos G