iusfilosofando

viernes, 30 de agosto de 2013

NO PASA NADA



Thomas Hobbes, quien nació el 5 de abril de 1588 en Malmesbury, en Wiltshire, Inglaterra. Sostiene en su texto elementos de Derecho natural y político:
(…) considerando las grandes diferencias entre los hombres, dada la diversidad de sus pasiones (…) hemos de reconocer que forzosamente que aquellos hombres que son moderados y no pretenden más que la igualdad natural, deberán oponerse a la fuerza de otros que intenten subyugarles.
La afirmación anterior del clásico, parece cobrar vigencia sobre temas torales para el país. Eso ocurre con las reformas estructurales que el país está viviendo. La energética, educativa y fiscal, son reformas que enfrentan a unos y a otros.
Se hubieran evitado las manifestaciones que hoy vemos en el DF si los legisladores del PRI y PVEM hubieran tomado en consideración los foros educativos que se realizaron y donde la CNTE presentó sus propuestas.
Se hubiera evitado ver en las calles a Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel, si las pasiones trasnacionales de los neoliberales del sexenio no se hubieran empeñado en promover una reforma energética disfrazada de bienestar.
Pero parece que al sexenio en turno nada de eso le importa; primero el domingo y ahora ya sabemos que será el lunes cuando Enrique Peña de un mensaje con motivo de su informe de gobierno; no obstante, no ira al Congreso de la Unión, no dará la cara a los representantes de la nación, sino que usará el poder de la mass media para posesionar su discurso del no pasa nada.
Y no pasa nada porque el crecimiento económico será menor al que se esperaba; no pasa nada porque se engañó a los normalistas con foros que no sirvieron de nada pues la reforma educativa ya estaba hecha; no pasa nada porque “la reforma energética  va” dicen los dinos en el Congreso, no importan otras propuestas, no importa el dialogo, no importa escuchar al otro.
No pasa nada y los niveles de inseguridad siguen vivos a pesar de la administrada presentación de “cabezas” de algunos carteles de la droga; no pasa nada y el empleo no crece, la pobreza aumenta y las oportunidades de desarrollo mueren antes de nacer.
Sí, no pasa nada, porque “Llevamos muchos años esperando que las cosas cambien para que a México le vaya mejor. Esta es la gran oportunidad (…)” dice Peña, pero parece que la “gran oportunidad” se le va de las manos, porque hasta hoy tiene varios frentes abiertos sin resolver, y parece que está en disposición de abrir más, y sí tal vez sea el sexenio del “No pasa nada”.
Por lo pronto el lunes veremos a los trajes y a los aplaudidores, las comparsas y como dice el clásico “el insalubre besa manos”.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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martes, 27 de agosto de 2013

MÁS ALLÁ DE LA EDUCACIÓN




El tema magisterial parece que no tiene punto final de forma inmediata; y es así porque los profesores de los Estados de Guerrero, Chiapas, Puebla, Veracruz, Zacatecas, Coahuila, Chihuahua y Baja California Sur, no se han quedado callados, estáticos y conformistas.
A diferencia de las movilizaciones anteriores, estáticas y de punto focal, está ha sido diferente, horizontal, dinámica y ha tenido puntos diversos de concentración. La huida de los legisladores de sus sedes es un ejemplo de esta protesta dinámica, lo es también el caso del aeropuerto y las embajadas.
El origen de las manifestaciones está concentrado en la reforma educativa, es innegable que en este tema nuestro país tiene claras deficiencias, pero estas no solo tienen que ver con la calidad educativa, sino con las condiciones en las cuales se desarrolla el proceso de enseñanza aprendizaje, con las mafias que existen en las secciones sindicales, con la deficiencia formativa de los profesores, con las formas tradicionales de enseñanza, y con el mundo que rodea a los estudiantes de todos los niveles, sus historias, sus problemas, sus aspiraciones.
La reforma educativa es tan superflua que no profundiza en lo necesario para transformar al país desde el fondo, son reformas que solo maquillan el problema, reformas que buscan congraciarse con los organismos internacionales que fungen como prestamistas de nuestro país.
Es cierto que las manifestaciones se han concentrado en el DF y los habitantes de esa ciudad han sido los más afectados, pero cierto es también que los Estados mencionados se han quedado sin profesores; y en consecuencia, los alumnos siguen esperando arrancar el ciclo escolar.
Con este escenario no han faltado las voces que son una mezcla del pasado autoritario con la derecha represora, esas voces que por una parte piden respeto al Estado de Derecho o represión; y por otra legislan al calor de los poderes facticos.
Aun con las movilizaciones que nos afectan a tod@s, yo prefiero  un profesor movilizado y que cuestione decisiones no consultadas, a uno que enseñe a sus alumnos a obedecer ciegamente y a promover el statu quo. Me quedo con quien promueve el pensamiento crítico desde el aula y la calle y no con quien repite las historias surgidas a partir de la “revolución”.
Veremos cómo termina la historia; lo cierto es que pensando en ello, Peña dará su mensaje el 1 de septiembre desde Campo Marte y no desde palacio nacional o Los Pinos como si lo hizo su insigne maestro Carlos Salinas.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

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viernes, 23 de agosto de 2013

PODER ITINERANTE



“Muy lejos estamos de la ciudad de México, pero la Capital de la República estará donde se encuentren los Supremos Poderes y éstos los represento yo y mi gobierno y todas esas cajas que conmigo vienen (…)”
Benito Juárez, 4 de septiembre de 1864.

Fue hace más de 150 años que este país presenció un pasaje épico tendiente a repetirse, aunque por razones diferentes. Fue el 17 de mayo, que la ciudad de Puebla había sido tomada por los franceses y en consecuencia la ciudad de México sería invadida; ante esta amenaza Benito Juárez decidió salir de la ciudad rumbo al norte del país.
Juárez García, estuvo durante cuatro años combatiendo no solo a un ejército invasor, sino a mexicanos pro-imperialistas traidores a la patria, sumado a que encabezaba un gobierno en bancarrota.
El gobierno itinerante de Juárez que se oponía a entregar al país a los extranjeros, estuvo cobijado por inclemencias, amenazas y pérdida de vidas, pero también por su inquebrantable convicción por defender a la patria.
Claramente aquel poder itinerante de Juárez, no es el poder itinerante que vemos en el Legislativo de estas épocas; mientras aquel –Ejecutivo- huía para defender la soberanía nacional, el poder itinerante –Legislativo- de nuestros días, huye para no dar la cara a sus electores por las reformas legislativas que aprobó -muchas de ellas regresivas como la de transparencia-.
Mientras el poder itinerante de Juárez huía para conservar esperanzas restauradoras; el poder itinerante –Legislativo- de hoy, escapa para incumplir su palabra otorgada a los integrantes de la CNTE; Mientras Juárez se apoyaba en el pueblo mexicano que salía a saludarlo y acompañarlo en su recorrido; el Poder Legislativo itinerante de hoy, se esconde de él, le da la espalda y lo engaña.
Si el Congreso de la Unión representara efectivamente los intereses nacionales, no habría necesidad de que huyera de sus sedes; si el Legislativo fuera la voz soberana, sobraría habilitar un salón social para sesionar y aprobar fast track.
Cuanta decencia hace falta en los poderes públicos, en sus representantes populares y en el quehacer político de hoy.
Dignificar la forma de hacer política es el nuevo reto de las generaciones de jóvenes, no es tarea sencilla, pero hace falta. Solo de esta forma nos evitamos poderes itinerantes inmorales como los que hoy atestiguamos.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima, carpe diem.


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martes, 20 de agosto de 2013

PEÑA Y LA EDUCACIÓN




Si bien es cierto algunas acciones del gobierno federal recrean escenarios propios del México de finales de los ochenta, también es cierto que hay actores que no piensan quedarse con las manos cruzadas y dejar que dichos escenarios pasen sin pena ni gloria como en aquella época.
La llegada de un nuevo régimen a Los Pinos, siempre trae expectativas para unos y desencanto para otros. Lo que parece común en los gobiernos neoliberales, es la bandera de la privatización, una medida poco inteligente y fácil.
Si el gobierno es incapaz para transparentar, eficientar y acabar con la corrupción de las instituciones: hay que privatizar. Al fin y al cabo quienes compren lo privatizado serán amigos que financiaron la campaña o transnacionales que pagarán con algún otro beneficio personal.
Esta semana, no inicio bien para el señor Peña; no solo porque enfrenta el problema de la educación, el cual género que Oaxaca y Michoacán no iniciaran de forma normal el ciclo escolar 2013-2014 y dejaran sin su primer día de clases al menos a 2 millones 300 mil estudiantes de preescolar, primaria y secundaria. Sino porque entre hoy y mañana más profesores de los Estados de Guerrero, Chiapas, Puebla, Veracruz, Zacatecas, Coahuila, Chihuahua y Baja California Sur;  se concentraran en el DF.
El tema educativo no es algo que podamos omitir, ya que la mala calidad de la educación parece ser la carta de presentación de México. De acuerdo con el índice global del Foro Económico Mundial, ocupamos el sitio 118 de 144 países.
Y es que mientras unos 35 mil profesores de la CNTE se manifestaron ayer en el zócalo capitalino; los diputados de la comisión de educación discutieron anoche vía fast-track (una opción muy salinista) la Ley General de Educación, Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, sin la presencia de los diputados del PRD, quienes abandonaron la sesión por considerar que no tenían los dictámenes a la mano.
El tema educativo promete mucho, lamentablemente no todo es bueno, pues mientras haya alumnos sin acceso a educación, profesores en la calle defendiendo derechos y diputados aplicando la aplanadora; este tópico durará un buen rato, quizá más allá de este sexenio.
Finalmente, en el tema educativo queda la pregunta ¿Mantenemos el status quo de la educación en México o lo cambiamos?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 16 de agosto de 2013

EL FUTURO DE LA UV




La Universidad Veracruzana es "una institución académica de alto nivel, con reconocimiento internacional, que ofrece un amplio rango de ofertas académicas profesionales, y que también tiene un gran interés en internacionalizar la población de su cuerpo estudiantil albergando estudiantes extranjeros…”
José Miguel Insulza

 Fundada en septiembre de 1944, la Universidad Veracruzana (UV), como institución de educación superior pública. La UV es la universidad de mayor impacto en el sureste del país, una de las cinco más importantes de México.
El día de hoy, la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana dará a conocer la selección de candidatos de entre los aspirantes a ocupar el cargo de rector. De los diez aspirantes que buscan la rectoría tres son mujeres, todas ellas nacidas en los años sesentas. Leticia Rodríguez Audirac, Sara Ladrón de Guevara González nacidas en Xalapa y la Dra. Clara Celina Medina Sagahón, de Poza Rica.
Sergio Natan González Rocha de octubre de 1968 y Porfirio Carrillo Castilla de Marzo de 1960. Homero Vladimir Ríos Figueroa  no aporta en su curriculum datos de origen ni edad.
Los aspirantes de origen defeño son Marcelo Francisco Montfort Guillén y Rafael Arias Hernández; los candidatos de la tercera edad, se integran por el cordobés Víctor A. Arredondo y Rafael Arias Hernández ambos de 64 años. El aspirante más joven es Manlio Fabio Casarín León, xalapeño de 41 años y actual director de la facultad de derecho.
La UV, como todas las universidades enfrenta a su burocracia, mucha de ella dorada, con privilegios y apoyos discrecionales. También se enfrenta al SETSUV y al FESAPAUV. Además de los diversos grupos estudiantiles creados exprofesamente para controlar, manipular la vida universitaria estudiantil y que recibe apoyos también de las arcas universitarias.
Poca cosa en los años del modelo neoliberal, 31 nada más, las universidades públicas han sufrido  un ataque tremendo al objetivo que les dio origen, ser el espacio de formación superior de la sociedad. A la UV como otras Universidades se les ha impuesto el modelo ordenado por los organismos internacionales, que recomiendan utilizar la educación.
Uno de los grandes operadores de este modelo, es el psicólogo de formación Víctor A. Arredondo Álvarez, quien ya ocupó ese cargo en 1997-2001 y 2001-2005. Quienes lo padecimos durante su primer periodo sabemos que su rectorado no fue el más brillante.
Con él llegó el modelo darwiniano de educación superior y también llego la prepotencia como forma de dirigir a la Universidad.
Durante el rectorado de Arredondo, cada año hubo entre 25 y 27 mil rechazados de la Universidad Veracruzana, muchos de los cuales se fueron a EEUU como obreros, y los que tenían condiciones, se fueron a las universidades privadas del Estado.
Pero para escándalos, no solo el de los rechazados, esta también el tema de la renta de computadoras vía contrato con “Rodríguez Pasquel Sucesores. S.A de C.V.”, que generó a la UV un daño patrimonial de 90 millones de pesos.
Aunque informes técnicos, de investigadores y catedráticos expertos en temas de computación, advertían que no era conveniente firmar un contrato para la renta de más de 3 mil computadoras personales, Arredondo lo hizo y así dio a ésta la pequeña cantidad de anual de 12 millones 437 mil 370 pesos.
El contrato firmado obligaba a comprar los equipos al paso de 3 años, pero Arredondo Álvarez ignorante de la ley y promotor de la impunidad, ordenó no cumplirlo. En 2006 se dio a conocer el juicio mercantil contra la Universidad Veracruzana, que la condenaba al pago de 95 millones de pesos más el Impuesto al Valor Agregado.
¿Quién no recuerda al sequito de Arredondo llegando media hora antes a los eventos, para supervisar los colores de mamparas, sillas, alfombras y estrados; y pedir retirar los colores que distinguen a la universidad simplemente porque ese color no le gustaba?
Vázquez Chagoya de Pasillos del Poder nos recuerda otro entrañable pasaje de este personaje: “Se divertía con alumnas de la universidad. No salía del bar “Godos”, ubicado en la avenida Murillo Vidal, donde practicaba el baile”.
En su segundo periodo Arredondo Álvarez se sumó a la administración de Fidel Herrera Beltrán como secretario de Educación y dejo endeudada y con deficiencias estructurales a la universidad.
Arredondo no merece pasar a la siguiente etapa de este proceso de sucesión por la rectoría de la UV, y mucho menos ser rector, no sólo porque la Ley Orgánica de la Universidad sólo prevé la postulación a rector por una ocasión, sino porque representa una amenaza para la educación superior del sureste del país.
Los antecedentes de Arredondo no son su mejor carta de presentación, para decirlo en pocas palabras es un personaje que lucra con la educación. Ahora amenaza con regresar por aquello que dejo.
Ya veremos que hace la Junta de Gobierno, mientras tanto hacer memoria ayudaría mucho, si a Víctor Arredondo se le hubiera aplicado la Ley Orgánica de la Universidad Veracruzana, por daño patrimonial, hoy no estaría ahora buscando dirigirla nuevamente.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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martes, 13 de agosto de 2013

LA ROPA SUCIA DE LOS PARTIDOS


Dice la Constitución en su artículo 41, fracción primera: “Los partidos políticos son entidades de interés público”, de ahí que la vida interna de los partidos debe importarnos, no por el hecho de que se pertenezca o no a él, sino porque son a quienes se les destina una buena parte del presupuesto, bajo el concepto de prerrogativas.
Y es que el fin de semana pasado vimos el espectáculo en las filas internas de los dos principales partidos de oposición, uno de derecha y el otro de izquierda. Así en el caso del derechista Partido Acción Nacional, -cuya asamblea dominguera nos recordó los peores tiempos del PRD- vive hoy una confrontación intestina, una disputa que va más allá de los conceptos de partido, la batalla real es por el control total.
Lo que en realidad se disputa en el PAN, son las migajas de las prerrogativas, las cuotas de sus representantes populares y el uso del partido para negociar con Enrique Peña, lo que sea posible negociar. Por eso cualquier tema es buen pretexto para pelear, para buscar confrontación, para acusar al otro.
Así la nueva disputa interna de este partido será impugnar los nuevos estatutos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, bajo el argumento de forma, es decir, como se condujo la asamblea. Una de las novedades del estatuto es la elección del dirigente mediante el voto universal de la militancia.
Gritos, sombrerazos, empujones y manotazos de panistas contra panistas, una asamblea que traslado a varios panistas a 1976,  año en que decidieron no participar en la elección federal con candidato presidencial.
En el caso del PRD, la disputa interna esta por la forma en que “los chuchos” se han sentado “coquetamente” en la mesa de PRI y de Peña Nieto.
Horas de discusiones y negociaciones en torno al tema del “Pacto por México” y la forma en como la dirigencia nacional se ha comportado y fijado postura pública sobre el tema, el cual concluyo con la aceptación de “los chuchos” en cambiar su postura original del “todo con Peña”, por “respetar a quienes no quieren todo con Peña”.
El acuerdo que “los chuchos” consiguieron fue, por una parte que no se les reclame por ir al “Pacto con México”, y por otra nulificar cualquier alianza con MORENA sobre el tema del petróleo.
Sin menos rasguños que los panistas, los del PRD acordaron consulta nacional -25 de agosto y primero de septiembre-, para fijar postura sobre caso de reforma energética; no dejar por ningún motivo se fije IVA a alimentos y medicinas; posponer para octubre –del 17 al 20- el congreso nacional y finalmente incluir a nueve mujeres, en cargos que recaían en hombres en cumplimiento a la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en materia de paridad.
Así mientras la oposición arregla la casa, Peña presenta su iniciativa de reforma energética, del cual hablaremos en otro momento.

Por hoy es todo nos leemos la próxima. Carpe diem.
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viernes, 9 de agosto de 2013

DERECHOS HUMANOS E INDÍGENAS



Con esta colaboración cierro, la serie de los derechos humanos en México. Me referiré a  la llegada de los derechos humanos y las condiciones en que viven los indígenas en el país.
La atención que puso el gobierno de Felipe Calderón en la llamada “lucha contra el narcotráfico”  resulto en la crítica de organizaciones internas e internacionales sobre violaciones de los derechos humanos. Más aún, el Congreso estadounidense ha discutido en varias ocasiones el condicionamiento de recursos para la Iniciativa Mérida a que el gobierno mexicano respetará los derechos humanos.
Ante tal escenario, fue necesario cabildear en el Congreso y aprobar las empolvadas propuestas de reforma constitucional que permitieran incluir la figura de los derechos humanos en la Constitución, fue así que reunidos los requisitos exigidos por el artículo 135 de la Constitución federal, y a manera de culminación formal de dicho procedimiento, el 10 de junio de 2011 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la esperada reforma constitucional en materia de derechos humanos.
La modificación involucra cambios a la denominación del capítulo I del título primero, así como los artículos 1º, 3º, 11, 15, 18, 29, 33, 89, 97, 102 apartado B, y 105, fracción II.
La reforma, que incluye la figura de derechos humanos en la Constitución de nuestro país, es sin duda, un paso fundamental para la consolidación de un Estado constitucional y democrático de derechos.
Ahora bien, si bien es cierto que es fundamental distinguir este paso importante que contiene no sólo el reconocimiento formal de esos derechos, sino que también se obliga a garantizar su práctica, la realidad es que esta es una asignatura pendiente.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo  este 9 de agosto, los pueblos indígenas de México tiene muy poco que conmemorar, pues cada vez son menos los mexicanos que hablan una lengua, Según los datos más recientes de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, de 2002 a 2010, las lenguas indígenas mexicanas pasaron de ser habladas por 10 millones de personas a siete millones.
Otro dato relevante es que de acuerdo con el CONEVAL, 7 de cada 10 indígenas viven en pobreza y 3 de cada 10 en situación extrema.  Eso, pese a que en dos años el porcentaje de ese sector en condición de pobreza disminuyó 3.5 por ciento.
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo  fue establecido por la Asamblea General, el 23 de diciembre de 1994 en su resolución A/RES/49/214, en ella se decide celebrarlo el 9 de agosto de cada.
El tema central del Día Internacional de este año es Pueblos indígenas construyendo alianzas: En honor a los tratados, acuerdos, y otros arreglos constructivos.
Según la ONU, el lema quiere subrayar la importancia de los tratados entre los Estados, sus ciudadanos, y los pueblos indígenas, que tienen como objetivo reconocer y defender sus derechos y sus tierras, y establecer un marco de convivencia y de relaciones económicas.
Desde luego, en nuestro país estamos muy lejos de esta aspiración. ¿Ustedes que opinan?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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martes, 6 de agosto de 2013

FOX Y LOS DERECHOS HUMANOS




En mis colaboraciones anteriores, he compartido cronológicamente el tema de los derechos humanos, hoy toca hablar del sexenio de Fox.
Ya con la llegada de un nuevo partido a la Presidencia de la República, parecía que la política exterior de derechos humanos podría ser complementaria con la meta de generar una comunidad de intereses con el vecino en la arena internacional. Sin embargo, a partir del 11 de septiembre de 2001 Washington entró en la lógica de la “guerra contra el terrorismo” con la consiguiente merma en su compromiso con las libertades y los derechos fundamentales. Justo cuando México abrazaba sin cortapisas la agenda internacional de los derechos humanos.
Para reforzar la agenda de los derechos humanos dentro de la cancillería se llevó a cabo una modificación en su estructura orgánica, por la cual se creó la Subsecretaría de Derechos Humanos y Democracia. Al frente de ésta fue nombrada una reconocida activista de derechos humanos.
El gobierno panista extendió una invitación permanente a todos los observadores de derechos humanos que quisieran visitar el país, ya fuera como representantes de organizaciones intergubernamentales o de la sociedad civil. Así quedó abrogada la ley para regular la actividad de observadores de derechos humanos en México que había aplicado el gobierno de Zedillo.
En 2001, por ejemplo, se reconoció la competencia del Comité contra la Tortura, para recibir y examinar comunicaciones de individuos que aleguen ser víctimas de esa práctica, y en 2002 se ratificó el Primer Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
La disposición del gobierno mexicano al escrutinio internacional se tradujo en un buen número de visitas de relatores y grupos de trabajo. Hasta 2005 se habían registrado dieciséis visitas a México, y se habían recibido 388 recomendaciones en la materia.
No obstante, la posición de México no estuvo exenta de contradicciones y cuestionamientos, como lo fue el voto “contra Cuba” en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Una posición que enviaba un mensaje amistoso a Washington e incluso de afinidad ideológica. La postura mexicana, no solo trajo tensión y alejamiento diplomático con el régimen de Castro, sino desconfianza de otros gobiernos latinoamericanos simpatizantes de cuba.
En el LVII periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, México y Costa Rica promovieron la adopción del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, y presentaron una resolución —adoptada por unanimidad—, que obliga a los Estados a garantizar que cualquier medida que se tome en contra del terrorismo debe apegarse al derecho internacional, en particular en lo referente a los derechos humanos, el refugio y el derecho internacional humanitario.
En 2005 finalmente se ratificó el Estatuto de Roma, que creó la Corte Penal Internacional. México pasó de sostener una posición defensiva a una proactiva, frente al régimen internacional de derechos humanos.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

PD. En el caso de Noé Vázquez Ortiz, activista de Amatlán de los Reyes, Veracruz, del Colectivo Defensa Verde Naturaleza para Siempre y miembro del MAPDER; torturado y asesinado a pedradas. Mi solidaridad con su familia.


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viernes, 2 de agosto de 2013

CRISIS Y DERECHOS HUMANOS



Ernesto Zedillo inició su periodo presidencial en circunstancias sumamente difíciles: la crisis financiera de finales de 1994 y principios de 1995, así como las consecuencias, internas e internacionales, que tuvieron el levantamiento zapatista el 1 de enero de 1994, y los asesinatos de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia, y de José Francisco Ruiz Massieu, secretario general de ese partido.
Quizá por ello la política exterior no fue inicialmente una prioridad; no obstante, muy pronto el conflicto en Chiapas subió hasta dimensiones internacionales; el zapatismo y su discurso indigenista despertó simpatías internas y externas y eso género que por primera vez en la historia, México fuera objeto de campañas internacionales sistemáticas y sostenidas en materia de derechos humanos.
Bajo esta Coyuntura, organizaciones de la sociedad civil mexicanas y extranjeras conformaron redes transnacionales que recurrieron al litigio internacional, especialmente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde el número de casos de peticionarios mexicanos comenzó a crecer.
Y es que en los primeros años de este periodo, el gobierno de Zedillo mantuvo su posición tradicional, parecía que las crecientes críticas por parte de los diversos actores internacionales sobre la falta de garantías y el abuso a los derechos fundamentales en México no le importaban.
Sorprendió que en 1996 la posición original diera un gran cambio: el gobierno de México invitó por primera vez a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a visitar el país para observar la situación de los derechos humanos in situ. Esta visita sugirió una forma distinta de entender la soberanía y el alcance del régimen internacional por parte del gobierno mexicano.
Sumado a lo anterior se  promovió el reconocimiento de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 1998, respondiendo así a la crítica internacional, que se había fortalecido por el tema de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez y la matanza en la comunidad de Acteal, Chiapas, en diciembre de 1997.
Como una forma de fortalecer su postura de “apertura” en materia de derechos humanos y enfrentar la crisis interna, el gobierno mexicano firma el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación con la Unión Europea, que incluyó la famosa cláusula democrática, y del Estatuto de Roma, que dio origen a la Corte Penal Internacional (CPI) -aunque el estatuto no se ratificó sino hasta 2005- sin duda fue un gran paso la firma de dicho acuerdo de reconocimiento.
Así, mientras el sexenio se enfrentaba a crisis económica, política y social, el Estado mexicano se enfrascaba en controversias públicas con los defensores de derechos humanos extranjeros y controlaba su actividad en el país –recuerdan el caso de los Monos Blancos-  argumentando la defensa de la soberanía nacional y, en algunas ocasiones, razones de seguridad nacional.
Finalmente, tal y como se había hecho en 1994, -pero en circunstancias muy distintas claro- el gobierno mexicano permitió la presencia de observadores electorales internacionales en las elecciones presidenciales de 2000, el resultado de aquellos comicios fue histórico: por primera vez desde inicios del siglo anterior el habitante de Los Pinos no pertenecía al partido emanado de la Revolución, pero ese es otro tema que ya veremos en otro momento.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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martes, 30 de julio de 2013

DERECHOS HUMANOS Y RESISTENCIA




En la colaboración anterior, les compartía que Salinas de Gortari decidió inesperadamente en junio de 1990, crear la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), inspirada en la figura del defensor ombudsman. Más tarde en 1992, la existencia de la CNDH fue elevada a rango constitucional y se mandató la creación de comisiones locales en todos los Estados de la República.
De esta forma, la institucionalización de la agenda de los derechos humanos por parte del Estado tuvo al menos dos efectos positivos: por una parte legitimó este tema en la escena nacional; y por otra, abrió nuevas formas de presión e interlocución para los actores sociales involucrados.
En junio de 1993 se celebró la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en el marco de Naciones Unidas, allí se presentó la propuesta —respaldada por Estados Unidos y la Unión Europea— de crear la Oficina del Alto Comisionado.
Había transcurrido un cuarto de siglo desde la Conferencia de San José, y poco había cambiado la posición mexicana en este ámbito, en el que el gobierno mexicano se opuso a tal iniciativa y sostuvo que era necesario “conjugar la soberanía nacional con los consensos globales”.
De esta forma México apoyaba la cooperación internacional para “fortalecer la protección efectiva y genuina de los derechos humanos, pero siempre teniendo en cuenta la perspectiva nacional”: el objetivo último debía ser crear un ambiente en el que cada nación pudiera promover los derechos humanos “a partir de avances y esfuerzos propios”. (Fernando Solana: Proceso, 28 de junio de 1993).
Fue el 20 de diciembre de 1993 que se aprobó por votación unánime la resolución 48/141, por la que se creó el cargo de Alto Comisionado de Derechos Humanos. No obstante, se eliminó el mandato específico del Alto Comisionado para conducir misiones de investigación in situ, lo cual puede ser considerado como una pírrica victoria de los países que mantenían ese status quo.
Casi un cuarto de siglo después, el escenario mundial en materia de derechos humanos era diferente, pues mientras en 1969 la posición soberanista de México fue compartida por muchos otros países, en 1993 el gobierno mexicano estuvo a punto de  quedarse aislado en su resistencia proderechos humanos, compartiendo escenario con China e Indonesia.
En 1994 Manuel Tello -entonces canciller- explicaba y defendía: “Después de difíciles negociaciones, en las que México participó de manera activa, se logró aprobar por consenso la resolución que crea esta nueva figura. Nos complace que este cargo… tenga un mandato claro y preciso, siempre sujeto a las normas del derecho internacional vigentes en la materia”. (Informe ante el Senado: SRE, 1994)
Así, a pesar de la resistencia del sexenio salinista para tratar el tema de los derechos humanos en la esfera internacional, sufría una derrota más en esta materia. Salinas y su equipo sabían que su obstinación en materia de derechos humanos solo los incomunicaría y eso no era muy bueno para sus aspiraciones internacionales.
Con la llegada de Ernesto Zedillo a Los Pinos, la política exterior de México en materia de derechos humanos cambio. Aunque gradual y difícil, pareció estar orientado por reacciones defensivas más que por un diseño claro. Ejemplos de violaciones flagrantes a los derechos humanos durante este sexenio sobran, muchos de ellos sumamente trágicos, pero ese será tema de otro momento.
Por hoy es todo los leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 26 de julio de 2013

DERECHOS HUMANOS… ¡YA QUE!



En mi colaboración anterior, compartí como el gobierno mexicano en 1969 cabildeó para detener el establecimiento de una Corte Interamericana de Derechos Humanos con competencia jurisdiccional obligatoria.
Esta operación fue fructífera pues, varias de las objeciones de nuestro país, a la que se sumaron otras naciones, fueron tomadas en cuenta; así, en el texto final se disminuyeron las facultades de la Comisión.
Se creó la Corte sí, pero ganó la idea de que su jurisdicción tendría un carácter optativo.
Dice Mónica Toussaint que:

(…) la delegación mexicana -presidida por el jurista Antonio Martínez Báez- estimó que resultaría contraproducente para el país formar parte de la reducida minoría que votaría en contra, por lo que en el último momento México cambió su posición y brindó su apoyo para la adopción de la Convención. (La alegría de servir: 2009)
  
Cumpliendo instrucciones precisas, la delegación de México sintió la necesidad de emitir una declaración en la que fuera expresamente visible el carácter voluntario de la aceptación de la jurisdicción de la Corte.

Con este antecedente, el Estado mexicano dejó pasar doce años antes de ratificar la Convención y fue hasta 1981 que México se puso al corriente con algunos de sus compromisos internacionales; de esta manera se ratificaron los principales tratados internacionales de derechos humanos, entre ellos: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PID CP), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDES C) y la ya citada Convención Americana sobre Derechos Humanos.
A  pesar de la firma de los tratados, el gobierno de México se negó a reconocer la competencia contenciosa de la Corte. En su defensa casi caricaturizable, en 1985, el entonces canciller, Bernardo Sepúlveda, argumentó por qué México rechazaba la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos:

“Hay algunas cuestiones… que tienen que ser dirimidas no únicamente a la luz de las consideraciones políticas o con relación a los fines superiores del respeto a los derechos humanos. Hay algunas consideraciones que tienen que ver, por ejemplo, con el ejercicio del poder político en foros internacionales y con la capacidad de determinados intereses de hacer prevalecer un punto de vista en contra de países débiles. La experiencia mexicana no ha sido siempre positiva en lo que hace al sometimiento de diferendos a instancias internacionales. Llámese Fondo Piadoso de las Californias, llámese Isla de la Pasión, llámese Chamizal. En todas estas instancias en que hemos sometido diferendos con otros Estados a la jurisdicción de órganos arbitrales, nuestra experiencia ha sido negativa… la razón nos fue negada por juegos de poder, por juegos de intereses o, en su caso, fue diferido el acatamiento de la justicia, la ejecución de la sentencia por un lapso bien prolongado. De ahí… que haya también un justo temor al sometimiento, no al arbitraje, sino a la arbitrariedad… (Diario de Debates de la Cámara de Senadores, LIII Legislatura, año I, 11 de diciembre de 1985)

Como se observa, la defensa del Estado mexicano en voz de su canciller, se basa en experiencias “negativas”. La resistencia se mantuvo hasta que a mediados de los años ochenta aparecieron los primeros organismos civiles interesados en la promoción de los derechos humanos - Academia Mexicana de Derechos Humanos, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro- gracias a su labor, poco a poco se empezaron hacer exigibles este tipo de derechos.
Estos organismos identificaron violaciones a los derechos humanos y abusos cometidos en el orden de los derechos políticos de los mexicanos. Lo cual llamó la atención de dos de las principales organizaciones de derechos humanos internacionales: Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Por lo que en 1986 y en 1990, respectivamente, ambas organizaciones emitieron informes sobre la situación de los derechos humanos en México.
Esto obligó a que a finales de los años ochenta el gobierno de Carlos Salinas no tuviera más alternativa que implementar un control de daños que detuviera los cuestionamientos no sólo a su persona –cuestionado ya de ilegitimo- si no al gobierno, en materia de derechos humanos.
Inesperadamente en junio de 1990, Salinas de Gortari decidió se creara la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), inspirada en la figura del defensor del pueblo u ombudsman. Así, se aplicó el principio del “ya que” al gobierno salinista que no tuvo más salida que crear una figura orillado por las circunstancias.
Pregunta para la desmemoria ¿Recuerda quien la presidio?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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martes, 23 de julio de 2013

DERECHOS HUMANOS, ¡NO!



Hace 65 años, en abril de 1948, las delegaciones mexicanas que discutían la Declaración Americana de Derechos y Deberes esenciales del Hombre, en Bogotá, Colombia, recibieron la instrucción de fijar su posición de acuerdo con los siguientes lineamientos: 1) Los derechos humanos no deben ser objeto de una convención, sino de una simple declaración. 2) Es inadmisible la llamada protección internacional de los derechos humanos, por lo que no puede aceptarse nada que tienda a constituir una maquinaria internacional para proteger tales derechos.3) Debe apoyarse cualquier tendencia en el sentido de fortalecer la protección nacional de los derechos humanos mediante soluciones de derecho interno, tales como la institución mexicana del juicio de amparo.
A partir de esos derroteros, la política exterior de México se definió, durante este periodo el grado de compromiso de nuestro país con el sistema internacional de los derechos humanos fue débil, y en ningún caso se aceptó delegar competencias contenciosas o de supervisión a instancias internacionales.
Durante estas décadas y en el marco de su vocación cerrada y legalista, los gobiernos de México tuvieron presencia tanto en las negociaciones de los instrumentos jurídicos internacionales y organismos como la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Muy al estilo de los gobiernos priístas, aunque México no se planteó ser país líder en esta materia, tampoco dejó de reaccionar y operar sobre temas y en momentos clave del desarrollo del régimen regional y universal de los derechos humanos.
Conforme avanzaba el tiempo y en la medida que el régimen internacional de los derechos humanos fue evolucionando hacia un mayor grado de precisión, la posición de México comenzó a enredarse.
Mantener un enfoque hipócrita ya no le funcionaba al gobierno del México de esos años. Cada vez era más difícil hacer coincidir el discurso de respaldo a los derechos humanos con su soberanismo defensivo de no intromisión de organismos internacionales en la vida política de nuestro país.
Después de más de 20 años de la postura que nuestro país sostuvo en Bogotá sobre este tipo de Derechos  -abril de 1948- México participó a fondo en las discusiones de la redacción final de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en 1969.
Parecía que esos 20 años no le habían servido al país en nada. Después de más de dos décadas, el gobierno mexicano mantenía su postura de restringir las facultades que el anteproyecto original contemplaba para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por ello cabildeó intensamente en contra del establecimiento de una Corte Interamericana de Derechos Humanos con competencia jurisdiccional obligatoria.
Así, el México de la hegemonía ganaba otra, pues se disminuyeron las facultades de la Comisión y se estableció que su jurisdicción tendría un carácter optativo. Un paso atrás en materia de derechos humanos. El no a los derechos humanos.
Continuaremos con este tema más adelante, por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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