miércoles, 3 de agosto de 2011

VULNÉRAME

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante
George Orwell

Mi agradecimiento distinguido a Francisco Rodríguez y su Índice Político, por sus amables referencias a mi aportación en Iusfilosofando. Para quienes aún no lo leen aquí su opinión http://bit.ly/qwBCrY . Abrazo cordial Francisco.

Si nos remontamos a la teoría clásica del contrato social enfrentaremos el problema de la obediencia y desobediencia al derecho en términos de la legalidad y legitimidad, o lo que es lo mismo, derecho positivo y derecho de resistencia.
Por ello me parece pertinente advertir que:

Como teorías del contrato se designan las concepciones filosófico-políticas que analizan las condiciones de legitimación del dominio político y los fundamentos normativos del orden social institucional en el horizonte de un contrato hipotético  que se realiza entre individuos libres e iguales en una situación de partida bien definida. (KERSTING: Filosofía política del contractualismo moderno: 2001)

Si los contratos en el Estado de Naturaleza no pueden ser propiamente válidos por no existir ninguna seguridad en relación con la disposición de aquellos que lo hacen para desarrollar la función que han prometido, entonces el Contrato de Estado, el Contrato estatal, tampoco puede ser válido, y ello significa ante todo que no puede ser realizado porque el poder que garantiza su mantenimiento precisamente sólo se instituye a través de él.
El contrato expresa las condiciones que tienen que ser atendidas para que el orden social no se disuelva. Pues la filosofía de Hobbes no esclarece a ningún habitante del Estado de Naturaleza cómo puede superar al propio Estado de Naturaleza; más bien explica a los ciudadanos acerca de lo que tienen que hacer para evitar la entrada en el Estado de Naturaleza, para evitar el súmmum malum político. (El peor de los males).
Los hombres en estado de naturaleza no pueden disfrutar en paz y con seguridad de su derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad porque en el estado de naturaleza falta: una ley fija, ordenada y conocida que sea reconocida y aceptada por todos mediante acuerdo general como la norma para lo justo e injusto y como escala general para decidir en controversias entre ellos.
Pues, aunque la ley de naturaleza sea clara y comprensible para todos los seres dotados de razón, los hombres,  sin embargo, están influidos por sus propios interés y no reflexionan sobre ella, por tanto, también la conocen poco, suelen no reconocerla como un derecho que sería obligatoriamente vinculante para ellos en su aplicación a sus propios casos.
La particularidad del Contrato Social de Rousseau consiste en que solamente la comunidad misma de los que participan en el Contrato puede asumir legítimamente la posición de la Soberanía. Mientras que en Hobbes a través del Contrato estatal se crea ciertamente una posición de poder jurídico de dominio absoluto pero no establece todavía ningún Soberano material ya que para Hobbes no existe en modo alguno una relación necesaria entre las autorizaciones jurídicas de dominio y la ocupación material de la posición de la Soberanía.
La sintaxis del Contrato Social de Rousseau no se distingue de la sintaxis del de Hobbes. En ambos casos estamos frente a un Contrato de alienación en el que los habitantes del Estado de Naturaleza se prometen los unos a los otros renunciar a toda libertad, a todo derecho y a todo poder y someterse sin reserva a un poder absoluto.
El derecho que los individuos conservan a través de esta promesa contractual es el derecho a la obediencia política absoluta de todos los demás. El acto de alienación es tanto en Hobbes como en Rousseau el acto de constitución del dominio político, el momento del nacimiento del Soberano.
Pero ¿Qué hacer cuando este contrato sirve de pretexto para que, -al igual que en el gran hermano, (vid. 1984: George Orwell)- el estado se inmiscuya en nuestra vida íntima? Cuando se construye un “ley de seguridad nacional” que da potestades que parecen ser metaconstitucionales.
En sus reflexiones del día de ayer, el diputado del PT Jaime Cárdenas Gracia (constitucionalista de gran trayectoria y hoy diputado) sostuvo que dicha iniciativa de ley “coloca al Ejército por encima de la autoridad civil y esto es muy peligroso”, y además explicó que esta reforma pretende que el Ejército se convierta en “guardián” de la seguridad nacional.
Claudia Ruiz Massieu anunció que el PRI se reservará a la mayoría de los artículos en lo referente a las facultades genéricas de las autoridades de inteligencia, del CISEN, del Consejo de Seguridad Nacional, y del Ministerio Público que como representante social.
Si el contractualismo parte de la presuposición de que las figuras jurídicas bastan para bosquejar el modelo de legitimación de una sociedad ordenada y alejada del caos. ¿Podemos permitir que bajo este esquema se aprueben normas que vulneren derechos anteriores al pacto contractualista?
Bien es cierto que el contrato ofrece la única posibilidad de la constitución de dominio que concuerda con el derecho de libertad de cada cual. No obstante, el derecho a resistir, el derecho de minoría que ayer se ejerció por parte de los integrantes del PT en la discusión de la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados, es un derecho que debe llamar nuestra atención.
¿Qué trae de fondo la Ley de Seguridad Nacional, cuando al menos una fracción parlamentaria llama la atención sobre el articulado de la misma? ¿Es sólo paranoia? ¿Son ganas de llamar la atención? O realmente debemos detenernos a conocer lo que se está discutiendo en el Congreso de la unión, y que queramos o no afectara nuestros derechos y libertades civiles.
Cerrar los ojos, dejar de informarse, no leer, no basta; por el contrario es un grito de silencio que se repite una y otra vez: pisotéame, espíame, VULNÉRAME.  Espero callado, tranquilo y en paz. ¿Qué les perece? ¿Seguimos igual? Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Maestro:

Excelente columna la de hoy, a veces nos olvidamos de ser ciudadanos y pasamos al rubro de vasallos; simples habitantes, que olvidamos enterarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor. La de hoy una reflexión sensata, informada y fundamental. Buena alusión a Orwell.

Saludos

Luis

La autora de la Columna Nornilandia es dijo...

Maestro, comienzo felicitándolo por la referencia que hace Francisco Rodríguez respecto a su columna sobre Sicilia y la dignidad.
Respecto a esta nueva entrega de Iusfilosofando, sin duda la discusión sobre la iniciativa que crea la Ley de Seguridad Nacional; es un tema polémico y de actualidad hilado magistralmente con aportaciones de Rousseau, Hobbes y Orwell.
Debo decir que no estoy de acuerdo en retroceder y ser vulnerables en nuestros derechos con el pretexto de una supuesta protección.
Gracias por su atinado análisis y su reflexión.

Muy atentamente,

Anónimo dijo...

Amigo, excelente disertación acerca de la redefinición del Contrato Social. La continuación es: el Congreso puede redefinirlo?

Vladimir Galeana

Anónimo dijo...

Somos muy vulnerables, aunque estemos dentro de un grupo,¿como sabemos de las intensiones reales de los otros? Dilemas nada más

rafael ortiz

Anónimo dijo...

gracias! Qué importante que cada uno podamos entender en qué consiste esta #LSN felicitaciones, excelente comulna! Un abrazo.

Blanca Irene

Anónimo dijo...

Gracias, qué importante es participar y no solo escuchar.

JORGE SG

David dijo...

Cuando comencé a leer me torne un tanto confuso, no sabía hacia donde iba todo lo que estaba aprendiendo y como o por qué tenía que ver con la actualidad del país, continué leyendo y cuando me di cuenta qué era lo que pasaba, de qué se trataba, de qué se estaba hablando y a qué se refería llegue a esta conclusión:

Dejar que apruebe esta ley tal como la presentan, sería un retroceso ante lo logrado por la “democracia” y los derechos humanos.

Sí, la situación ha empeorado drásticamente y hemos caído en un estado fallido pero no creo que estemos en un momento para dar poder absoluto al ejercito, por alguna razón no me da buena espina, solo porque no estoy dispuesto a vulnerar mi libertad,

Ha sido un excelente ejercicio el de hoy, aunque me dejo un tanto agobiado, buscare más información.

Como siempre un texto por demás explicativo y con muy buena estructura.

Que tengas excelente día Samuel! Un afectuoso saludo!

Jasso dijo...

Al principio me saco un poco de onda y me costo mucho descifrar para donde iríamos en ésta columna, después todo se volvió claro y se encendieron las alarmas en mi mente; ¿Colocar al ejercito por encima de la autoridad civil?...

Vaya, siento miedo de tan solo imaginar la cantidad de atrocidades y desorden civil que habría en nuestra ya de por si "destanteada" sociedad.

En otras palabras; "Te protejo, pero te chingo".

Quedo pendiente y definitivamente necesito documentarme más para conocer sobre ésta propuesta de Ley.

Como siempre es grato disfrutar de sus ejercicios mentales.

Saludos

@DonJasso